Un paraíso poco conocido

Escribe: kanear
La Tovara: Muy cerca de San Blas, en las costas de Nayarit, se encuentra un paraíso natural, se le conoce como la Tovara. A tan solo 3 kilómetros de este puerto (mencionado por el grupo de...

 

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Capítulo 1

Un paraíso poco conocido

Nayarit, México — martes, 10 de julio de 2007

La Tovara:

Muy cerca de San Blas, en las costas de Nayarit, se encuentra un paraíso natural, se le conoce como la Tovara.

A tan solo 3 kilómetros de este puerto (mencionado por el grupo de Maná en una de sus canciones), se encuentra este lugar al que se llega por carrera o inclusive a pié, para fortuna de los amantes de la caminata.

Para llegar al pueblo San Blas, partiendo de Tepic -capital del estado de Nayarit-, hay que transitar por la carretera federal con destino a San Blas. Esta carretera federal, en algunas partes se torna sinuosa. Tiene sus ventajas, ya que durante le trayecto, encontraremos parajes en donde la vegetación cubre con su sombra, parte de la carretera, esta sombra se debe a los frondosos árboles que bloquean, por algunos tramos, el paso de la luz de los rayos solares. El trayecto por esta carretera se realiza en una hora y media, pasando por algunas rancherías y pequeños pueblos.

Las carreteras 15 y 54 son las que conectan Tepic con San Blas a través de 67 km.

El recorrido por los manglares inicia en el embarcadero de Matanchén -Hace tres años estaba en plena modernización-. Son aproximadamente 8 kilómetros de recorrido por los canales del manglar.

La duración del paseo es de dos a tres horas aproximadamente, el cual incluye la paciente espera de los lancheros para que uno pueda tomar fotografías y para comer en el embarcadero de la Tovara.

El costo del paseo en lancha, hasta para cuatro personas, visitando el Cocodrilario y La Tovara (incluye el regreso al embarcadero) es de $300.00, más una pequeña cooperación al momento de hacer pié en tierra firme en el Cocodrilario.

En el kilómetro 5 ó 6 del recorrido, se llega a una bifurcación en forma de "Y", que los distintos destinos, el de la derecha nos llevará al Cocodrilario, un lugar pequeño que hace las veces de un mini zoológico con algunos animales en cautiverio, entre los que se pueden ver cervatillos, varias aves como guacamayas y halcones, mapaches y coatíes, y una buena cantidad de cocodrilos de todos los tamaños -dicen los encargados del lugar, que el cocodrilo más grande en edad y en tamaño, tiene 36 años y mide cerca de 4 metros, su nombre es "Domingo" y todos los fines de semana festeja su santo. A este lugar también se llega por tierra, partiendo de San Blas rumbo a Atijama.

El otro destino dentro los manglares es a La Tovara, un embarcadero en donde se puede nadar, esnorquelear, comer pescados y mariscos, verdaderamente frescos, guisados o preparados de varias maneras, con el sazón de la región. En este lugar se pueden adquirir también, souvenirs con motivos alusivos al lugar como playeras, vestidos, llaveros, cachuchas, etcétera.

Durante casi todo el recorrido por estos canales, la naturaleza nos ofrece una amplia variedad de paisajes maravillosos para ser disfrutados por los amantes de la ecología y sobretodo para los paparazzis de la flora y de la fauna.

El recorrido inicia al pasar por unos espectaculares túneles naturales, formados por las raíces de las plantas que buscan con desesperación llegar al agua de los canales desde lo alto de las copas de los árboles para nutrirse y afianzarse en el fondo fangoso de los canales, estas raíces son recortadas por los lugareños con regularidad, para hacer transitables los canales durante todo el año. Hasta los más conocedores podrán disfrutar de estos maravillosos paisajes que se encuentran en muchos ángulos, recodos, y remansos del lugar.

Siete km de oportunidades para capturar con la lente, diversas especies animales como garzas blancas, grises y cuervos marinos entre otros, que se les ve cazando peces a lo largo de los canales. Existen aves canoras, como las calandrias con sus contrastantes colores amarillo negro.

En algunos rincones se alcanzan a ver cocodrilos de diferfentes tamaños, circulando libres por los canales de la reserva, otros retozando bajo el sol sobre las piedras y troncos: Con frecuencia se tiene la suerte de ver algunos de estos reptiles surcar las aguas delante de nosotros en el recorrido, dejando tras ellos, suaves olas indicando su ruta de navegación.

Algunos de estos cocodrilos llegan a medir 3 metros de largo o más. Antes de llegar al cocodrilario -a pocos metros del embarcadero-, se pasa por un estanque de aguas cristalinas en donde se alcanza a ver también, algunas tortugas que en grupos numerosos, se pasean delante de las lanchas que nos traen hasta este lugar.

En este mismo estanque, circulan juguetones pequeños cardúmenes de mojarras y robalos -quienes no sospechan que más adelante, servirán de alimento para algunos visitantes como nosotros-.

Y si al final decide ir a la mar, a pocos metros del manglar, está la playa de Matanchén.


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