Ciudad fronteriza, que hoy separa la Federación de Rusia de la Unión Europea, pero a lo largo de sus historia un punto de encuentro entre dos civilizaciones, per un lado la católica y por otro la ortodoxa eslava.
Gran parte de su casco medieval fue totalmente destruido por la fuerza aérea soviética al final de la II Guerra Mundial. Su principal atracción es el
Castillo de la orden de Livonia cuya
Torre Hermann representa el símbolo de la ciudad que alberga el Museo Histórico de Narva dedicado principalmente a la guerra.
Otros edificios a destacar son:
Ayuntamiento construido a finales del XVII con un estilo barroco que alterna con elementos alemanes, otros italianos y suizos. Las
iglesias ortodoxa y luterana, la primera de la Resurrección de Cristo que se construyó en 1890 y 1898 y la segunda, San Alejandro de estilo neorrománico que sufrió bastantes daños está siendo restauranda en la actuliadad.
El 96% de la población habla ruso y la ciudad ofrece un aspecto totalmente diferente a Tallín.