Diarios de viaje > Italia, Europa
...Y como no enamorarse de Italia
Escribe: Virtoscano
Tierra bella y de contrastes Sicilia como toda Italia alimenta la pasión por vivir...Tomamos el transbordador en Nápoles, navegamos toda la noche por el Tirreno y muy temprano por la mañana llegamos a Palermo. Teníamos 10 días para recorrer Sicilia en auto, una muy buena opción considerando que hay mucho para...
Las islas del Golfo de Nápoles
Nápoles, Italia — viernes, 26 de marzo de 2010
…Nos quedamos parados en la Marina de Nápoles viendo como el transbordador se alejaba por el Golfo. Sosteniendo en la mano el folleto con los horarios, la “piantina” con los sitios de interés para visitar en Capri, y la desilusión del paseo frustado.
Volvimos a la ventanilla. El señor ya no tan amablemente, nos repetía que los horarios que le mostrábamos eran los del verano, y que en pleno Diciembre, no había tal frecuencia en las salidas hacia las islas, la única alternativa era alquilar una lancha privada, lo que estaba muy lejos de nuestro presupuesto o cambiar el plan e ir a Ischia.
El día era frío pero muy soleado. Yo tenía ganas de navegar por el Golfo y tener alguna vista de Nápoles desde el mar, según las referencias de nuestra guía de viajes, Ischia también era una buena opción, así que sacamos los boletos y allí nos quedamos esperando por el transbordador.
En menos de una hora de viaje llegamos a Ischia. La isla es de origen volcánico, y se ha hecho famosa por sus aguas termales a las que le han adjudicado grandes poderes curativos. En el puerto, ni bien uno llega, se encuentra con la oficina de información, y allí mismo encontramos un motoristas quien se ofreció a llevarnos en su pequeño vehículo cubierto, muy pintoresco por cierto, a dar un paseo y recorrer la isla.
Esta opción nos pareció la ideal, ya que hacía frío a pesar de estar soleado y el viento en la isla era bastante fuerte. Además si uno fuese en temporada lo mejor es disfrutar de alguna de las playas de la isla, pero en pleno invierno, lo mejor es recorrer sus pueblitos, sus angostas callejuelas y disfrutar de sus vistas.
Nos acomodamos en la moto, el motor se puso en marcha y las calles estrechas comenzaron a abrirse camino, trepándose como escaleras alrededor de la montaña. El ruido del viento se acentuaba con la altura y las vistas se hacían cada vez más increíbles.En un italiano bien cerrado, el motorista empezó a “hacernos de guía”, me fascinan esos diálogos con los lugareños, donde son muy pocas las palabras que verdaderamente uno entiende, pero lo que más se rescata es el entusiasmo y afán que ponen en contarnos las maravillas de “su pueblo” al que “adoran”, y dicen más sus ojos y sus gestos, que las palabras mismas.
El y su moto conocían de memoria el recorrido, de vez en cuando se detenía para que podamos tomar alguna fotografía y nos contaba alguna anécdota de tal o cual rincón de la
isla, de los famosos que elegían aquel lugar como sitio de descanso, de la cantidad de veleros y barcos que se llegaban hasta allí en verano…
En los caminos subiendo la colina, se pueden apreciar los viñedos, de donde procede gran parte del vino italiano, y las plantaciones de cítricos, entre ellos el limón, base del famoso lemoncello italiano. Y hacia abajo se veían las playas con sus lujosos hoteles y restaurantes, y los pequeños pueblos que se iban pintando de colores en la montaña. Hermoso, sencillamente hermoso!
En el puerto también se puede contratar excursiones en barco para dar la vuelta alrededor de la isla y disfrutar de las vistas impecables de sus playas y colinas desde el mar.
Estaba feliz con el paseo, y agradecida a nuestro guía quien en poco tiempo nos enseñó muchísimo sobre las costumbres del lugar, los mejores sitios, las mejores vistas y a último momento antes de despedirse nos dijo, bajen en Procida, conozcan esa isla.
Otra vez en el transbordador busqué Procida en nuestra guía, pero sólo figuraba en
el mapa, ningún itinerario incluía una visita a esa isla. Procida aparecía como una pequeña isla a mitad de camino entre el puerto de Ischia y nuestro destino final el puerto de Nápoles. Confiados en el consejo de nuestro amigo o por pura intuición, cuando el transbordador hizo su parada en Procida allí nos bajamos.
A esta pequeña isla muchos de ustedes la conocen –no tal vez por su nombre- y al
igual que yo se han alguna vez enamorado de ella. Procida, sirvió de escenario a “Il postino”, allí se rodó la película en que se contaba parte de la vida de Pablo Neruda. Tal vez algunos la recuerden por los escotes de la Cuccinotta, pero a tantos otros seguramente le vendrán a la memoria imágenes de ese pequeño paraíso en el que además resonaban los versos de Neruda.
A penas uno desembarca en el puerto mayor –Marina Grande- en el norte de la isla,
se respira la tranquilidad de una aldea de pescadores. El pueblo parece alejado del paso del tiempo. Uno empieza a andar sus calles, disfrutando de las casas en distintos tonos pastel, el rosa y el amarillo en las antiguas fachadas. Las plazas serenas rodeadas por esas construcciones bajas que se van trepando en la colina. El Palazzo Reale d´Avalos es una fortificación del siglo XVI, en sus comienzos sirvió de hogar a Giovanni da Procida, el primer señor feudal de la isla. El paisaje desde allí es increíble, y el pueblo se ve como una mancha de acuarela en color pastelen medio del azul zafiro del Tirreno.
Después de tanta caminata y tanta cuesta arriba, nada mejor que llegarse al lado este
de la isla donde está el pueblo de Corricella y disfrutar de alguno de sus bares, esos con mucho olor a marisco que están sobre la playa.
Me encantaron los caminos bien angostos, las escaleras de piedra que van subiendo
a lo más alto de la isla, y las vistas maravillosas que desde allí se van descubriendo entre las construcciones. Me encantaron las iglesias de Procida. Me encantó subir hasta el viejo castillo prisión y las vistas desde allí de Pozzuoli y del Golfo de Nápoles. Me encantó el silencio que rodeaba a un pescador que permaneció por mucho tiempo desenredando sus redes, inalterable con mi visita. Me encanto fotografiar el mar desde Procida. Me encantó cada una de las pequeñas embarcaciones del pueblo.
Volví a Nápoles feliz... Capri quedará para la próxima… conocer Ischia fue un encanto y Procida me llenó el alma… recordé aquella frase de la película: “La poesía no es de quien la escribe sino de quien la necesita” … y más tarde releí la “Oda al Mar” de Neruda… que acá se las dejo… por si alguno la necesita…
ODA AL MAR
Pablo Neruda
AQUÍ en la isla
el mar
y cuánto mar
se sale de sí mismo
a cada rato,
dice que sí, que no,
que no, que no, que no,
dice que si, en azul,
en espuma, en galope,
dice que no, que no.
No puede estarse quieto,
me llamo mar, repite
pegando en una piedra
sin lograr convencerla,
entonces
con siete lenguas verdes
de siete perros verdes,
de siete tigres verdes,
de siete mares verdes,
la recorre, la besa,
la humedece
y se golpea el pecho
repitiendo su nombre.
Oh mar, así te llamas,
oh camarada océano,
no pierdas tiempo y agua,
no te sacudas tanto,
ayúdanos,
somos los pequeñitos
pescadores,
los hombres de la orilla,
tenemos frío y hambre
eres nuestro enemigo,
no golpees tan fuerte,
no grites de ese modo,
abre tu caja verde
y déjanos a todos
en las manos
tu regalo de plata:
el pez de cada día.
Aquí en cada casa
lo queremos
y aunque sea de plata,
de cristal o de luna,
nació para las pobres
cocinas de la tierra.
No lo guardes,
avaro,
corriendo frío como
relámpago mojado
debajo de tus olas.
Ven, ahora,
ábrete
y déjalo
cerca de nuestras manos,
ayúdanos, océano,
padre verde y profundo,
a terminar un día
la pobreza terrestre.
Déjanos
cosechar la infinita
plantación de tus vidas,
tus trigos y tus uvas,
tus bueyes, tus metales,
el esplendor mojado
y el fruto sumergido.
Padre mar, ya sabemos
cómo te llamas, todas
las gaviotas reparten
tu nombre en las arenas:
ahora, pórtate bien,
no sacudas tus crines,
no amenaces a nadie,
no rompas contra el cielo
tu bella dentadura,
déjate por un rato
de gloriosas historias,
danos a cada hombre,
a cada
mujer y a cada niño,
un pez grande o pequeño
cada día.
Sal por todas las calles
del mundo
a repartir pescado
y entonces
grita,
grita
para que te oigan todos
los pobres que trabajan
y digan,
asomando a la boca
de la mina:
"Ahí viene el viejo mar
repartiendo pescado".
Y volverán abajo,
a las tinieblas,
sonriendo, y por las calles
y los bosques
sonreirán los hombres
y la tierra
con sonrisa marina.
Pero
si no lo quieres,
si no te da la gana,
espérate,
espéranos,
lo vamos a pensar,
vamos en primer término
a arreglar los asuntos
humanos,
los más grandes primero,
todos los otros después,
y entonces
entraremos en ti,
cortaremos las olas
con cuchillo de fuego,
en un caballo eléctrico
saltaremos la espuma,
cantando
nos hundiremos
hasta tocar el fondo
de tus entrañas,
un hilo atómico
guardará tu cintura,
plantaremos
en tu jardín profundo
plantas
de cemento y acero,
te amarraremos
pies y manos,
los hombres por tu piel
pasearán escupiendo,
sacándote racimos,
construyéndote arneses,
montándote y domándote
dominándote el alma.
Pero eso será cuando
los hombres
hayamos arreglado
nuestro problema,
el grande,
el gran problema.
Todo lo arreglaremos
poco a poco:
te obligaremos, mar,
te obligaremos, tierra,
a hacer milagros,
porque en nosotros mismos,
en la lucha,
está el pez, está el pan,
está el milagro.
|
Publicado |
|
Últimos comentarios
flor30 dice:
Muy hermoso relato, repleto de mágia, aromas y colores !
Una amiga me dice: Contame algo lindo... Le empiezo a contar parte de tu relato y me dice VAMOOOOOS !!!!
Gracias por compartirlo ![]()
Publicado
buvar dice:
Virginia que lindo relato y que envidia, quisimos ir a Procida, pero la verdad andàbamos muy al justo con el tiempo y la prioridad la tenia el museo Arqueológico de Nápoles. Pero nos quedamos con las ganas de volver. Recuerdo que en en un momento tuvimos que optar entre la sangre coagulada de San Genaro o Procida y optamos por San Genero, pero al final no nos arrepntimos. San Genaro valió la pena....
Publicado
carmenparis dice:
con todos tus relatos me dan unos deseos enormes de ir a visitar ese hermoso pais que es Italia
apenas encuentre con quién ir ... iré ...
saludos para ti !!
Publicado
raffaella63 dice:
Yo solo fui a Prócida en verano, y no todo es exactamente tan lindo como lo viste tú en invierno! Hay motos por todas partes, y mucho ruido y confusión. Pero es una isla mágica, y tu diario lo enseña perfectamente. gracias!
Publicado
Virtoscano dice:
Raffaella: tal vez lo ideal sea estar en Procida fuera de plena temporada veraniega, porque seguramente llena de gente y ruido pierda gran parte de "su encanto". Saludos desde Buenos Aires, y gracias a todos por sus comentarios.
Publicado
1000ciades dice:
buen diario y muy buenas fotos
Publicado
martuska dice:
Virginia muy bonito. Desde luego lo apunto en la lista.
Nápoles está entre mis pendientes y lo haré pronto.
Gracias! un saludo
Publicado
kubasvensken dice:
Simplemente fascinante tu relato. Lo leí de punta a cabo sin pausas. Mi vista bailó sobre tus palabras. Es regocijante poder leer algo tan bien escrito, tan afín a mis gustos y tan lleno de vida. Fue como estar a tu lado visitando el lugar y juro que iré y visitaré Ischia y Procida la próxima vez que visite Nápoles. ¡Gracias!
Publicado
un viajero dice:
Había oído hablar de Napoles, del Vesuvio, pero no de estas islas, interesante relato de un viaje
Publicado
dice:
o Cancelar
El comentario ha sido borrado. ¿Deshacer?
babydollspain dice:
Maravillosos lugares Virginia, maravilla pérdida del barco a Capri, maravilloso el mar!!!
Me alegra que descubrieras y disfrutaras tanto uno de esos lugares que se quedan adentro...
De Neruda qué decir???
Gracias.
BESOS.
Publicado
crissant dice:
Aca decimos que "El hombre propone y Dios dispone..."
Y por lo que se ve había dispuesto algo hermoso para ustedes!
Gracias por este diario que, acompañado de poesía, es un hermoso regalo para el alma!
Felicitaciones!
Cristina
Publicado
jimenez225 dice:
Esplendido aunque lamento lo de la perdida del transbordador. Pero no hay mal que por bien no venga.
Publicado
Virtoscano dice:
Gracias por tantos elogios. Saludos a todos! Vir
Publicado
Cristina-Menendez dice:
Muy bueno tu relato y las fotos. Se merecería un diez aunque solo podemos calificar 5 como máximo por la Oda al mar de Neruda.
Publicado
callovelasquez dice:
Como siempre una buenas fotos, un gran relato, y la complicidad de todos los que deseamos leer algo interesante, un abrazo
Publicado
GLORITO dice:
Que forma de enseñarnos sitios donde ir. Excelente y vistos otros comentarios fuera de temporada alta. Espléndido.
G
Publicado
Acuario64 dice:
Buen relato y buena opción tras el intento frustrado de visitar Capri.
Publicado
cyrene dice:
Voy a Napoles a primeros de Julio, además de la ciudad que encuento muy interesante, espero que no nos asalten porque según dicen es muy peligrosa, visitaremos Pompeia y Herculano, Caserta, Paestum, la Costa Amlfitana, Capri, Ischia y Procida....llevo musho tiempo soñando con esta zona de Italia y por eso me alegra haber encontrado tu relato, yo estoy enamorada de Ischia y Procida sin haberlas visto, sólo puedo dedicar un día a cada una, así que espero encontrar algún taxista, somos tres que no nos cobre un riñón, o sino el transporte público. Si tienes algo más de información sería bienvenida.
Publicado
Mabe_viajera dice:
Gracias por compartir tu experiencia! Me alegro de haber dado con este diario, porque me sirvió muchísimo. Saludos
Publicado
grideviaje2007 dice:
Hola Virginia: qué hermoso diario! Me lo llevo a favoritos, para mi próximo plan de viaje! Un beso.
Publicado
Para publicar un comentario, regístrate GRATIS o inicia sesión aquí
Capítulos de este diario
-
1
Venecia y las mágicas Islas de la laguna
-
2
Las islas del Golfo de Nápoles
-
3
Volviendo a casa... Sicilia en auto
En Nápoles...
¡Compártelo con tus amigos!
¿Quieres compartir tu capítulo “Las islas del Golfo de Nápoles” con tus amigos en Facebook?