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Nantes: exquisita e industrial

Escribe: AngelaM
Creo que no he estado en ningún sitio de Francia que no me haya gustado... y Nantes no fue la excepción en absoluto. Un frío helador nos sorprendió en nuestro segundo día. Desayunamos en uno de los múltiples cafés del centro y nos preparamos a tomar el Tram hasta el Jardín Japonés de Ille de Versailles...

 

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Imaginando a Julio Verne

Nantes, Francia — viernes, 2 de abril de 2010

Un frío helador nos sorprendió en nuestro segundo día. Desayunamos en uno de los múltiples cafés del centro y nos preparamos a tomar el Tram hasta el Jardín Japonés de Ille de Versailles. Como en muchos países de Europa, la bicicleta es un medio de transporte muy popular para moverse por el centro. Para los que no nos animamos, también está el tranvía que ellos llaman Tram y que utilizan como si fuese un metro de superficie.

El suave clima de Nantes (influenciado por la proximidad de la costa) es uno de los motivos por los que se dan tan bien determinados productos hortifructícolas... y de la riqueza de sus jardines. Entre las múltiples zonas verdes que se pueden visitar, escogimos primero el de Ille de Versailles, diseñado al estilo japonés con pequeñas cascadas, rocas, pasarelas sobre los estanques... Aunque nosotros no nos animamos, se pueden alquilar barcos para pasear por el Erdre desde la isla. 

Regresamos al centro de la ciudad en un bonito paseo y nos acercamos hasta el Museo de Julio Verne, en el barrio Sainte Anne. De hecho, la oficina de turismo tiene un folleto (también en castellano) que han titulado "siguiendo  los pasos de Julio Verne" que recorre desde el número 4 de la calle Olivier de Clisson donde nació, hasta la actividad portuaria que lo inspiró en tantas novelas, pasando por todas las casas en las que residió (con sus padres y luego con su mujer e hijos) y las dos estatuas que su ciudad natal le ha dedicado. El museo, en el número 3 de la calle de l'Hermitage, recopila libros, cartas y documentos originales que aportan un poco más de luz a detalles de su obra y de su vida. 

La casa a la que Julio Verne se muda con sus padres y hermanos en la calle Jean-Jacques Rousseau y la de la calle Suffren en la que vivió con su mujer y su hijo Miguel está muy próxima al Passage Pommeraye, una arcada del siglo XIX  que actualmente funciona como galerías comerciales y que resulta tan encantador como retro.

Antes de cenar tomamos un café reparador en "La Maison", un curioso local que se sirvió de la estructura original de la casa. Así, puedes tomarte algo en la habitación, en la cocina... más imaginación que recursos en este peculiar sitio con encanto.(www.lamaisonet.com)

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Jardín japonés Ille de Versailles

   

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