Diarios de viaje > Nantes, Europa
Nantes: exquisita e industrial
Escribe: AngelaM
Creo que no he estado en ningún sitio de Francia que no me haya gustado... y Nantes no fue la excepción en absoluto.
Un frío helador nos sorprendió en nuestro segundo día. Desayunamos en uno de los múltiples cafés del centro y nos preparamos a tomar el Tram hasta el Jardín Japonés de Ille de Versailles...
Calidad de vida en la Bretaña
Nantes, Francia — jueves, 1 de abril de 2010
Llegamos a la ciudad francesa en un vuelo de Iberia e inmediatamente buscamos dónde comprar el Pass Nantes, un abono que te sirve para toda la red de transportes, incluso para el autobús que te lleva al aeropuerto (así que conviene comprarlo en el aeropuerto al llegar) por unos 25 € te vale por 48h. Nosotros optamos por uno que nos costó unos 32 € y que nos servía durante 72 horas.
Fue fácil dar con el hotel, un Ibis algo mejor situado que los hoteles de esta cadena en general y que, como esperábamos, resultó ser sencillo pero adecuado y perfecto para 3 noches. Con los trámites del check-in hechos, y tomada posesión de nuestra habitación salimos a descubrir la bonita ciudad que históricamente fue capital de Bretaña. Marcada por el curso de los ríos que la atraviesan, por su universidad, por ser la capital del Loira y por la importancia de su actividad comercial en en siglo XIX... Nantes es una de las ciudades con mayor calidad de vida del país galo según los propios franceses. A día de hoy sigue siendo la tercera ciudad con más peso económico gracias a su industria naval y agroalimentaria. Pero en Nantes no sólo se creó una industria conservera importantísima, sino también metalúrgica y de construcción naval... Y Lu, la famosa fábrica de galletas que es todo un símbolo de la ciudad.
De hecho, el edificio original de Lu (Lefèvre Utile) se ha reconvertido en un curioso centro de actividad cultural y de arte contemporáneo plagado de referencias a la antigua fábrica, pero también importante foco de creatividad independiente. Paseamos toda la tarde entre increíbles edificios señoriales y los múltiples canales que hicieron que antaño se conociera a esta ciudad como la Venecia del Oeste. Nantes se creó en la confluencia de las corrientes de agua del Loira y del Erdre. El terreno arenoso sobre el que se construyeron muchos de las edificios señoriales es la causa de que podamos ver manzanas enteras "torcidas". Aunque esto se puede ver en varios sitios de la ciudad, es especialmente notable en una zona próxima a la isla. Aunque ahora son seguros, y la mayoría se han corregido por dentro, en las fachadas se aprecian claramente los efectos del "hundimiento".
Fuimos a cenar a una de las múltiples creperías que encontramos en el centro. Como en el caso de Galicia, la calidad de las materias primas de Nantes es una de las causas de que su cocina sea sencilla (como contraposición a "elaborada") pero exquisita. La sal bretona está presente tanto en los alimentos salados como en los dulces... de hecho, uno de sus elementos característicos para los postres es el caramel fleur de sel, una especie de tofe salado que, si bien sorprende de primera intención por esta mezcla de dulce y salado, resulta delicioso. Tampoco se puede concebir la comida bretona sin su increíble mantequilla (también salada, por supuesto). Respecto a las bebidas, es típica la sidra, pero sobre todo su Muscadet (del sur de Bretaña), que es un vino blanco y afrutado, que marida estupendamente con pescados y, sobre todo, crustáceos. Probamos el muscadet y las galettes, una especie de crêpes típicas de la zona mucho más oscuras debido a que en vez de trigo blanco se usa trigo sarraceno (que es negro). Me inicié con una "completa" con jamón, queso y un huevo. Nuestro primer día en Nantes acabó dulcemente, con una Crêpe "au caramel fleur de sel"... Hmmm
Fue fácil dar con el hotel, un Ibis algo mejor situado que los hoteles de esta cadena en general y que, como esperábamos, resultó ser sencillo pero adecuado y perfecto para 3 noches. Con los trámites del check-in hechos, y tomada posesión de nuestra habitación salimos a descubrir la bonita ciudad que históricamente fue capital de Bretaña. Marcada por el curso de los ríos que la atraviesan, por su universidad, por ser la capital del Loira y por la importancia de su actividad comercial en en siglo XIX... Nantes es una de las ciudades con mayor calidad de vida del país galo según los propios franceses. A día de hoy sigue siendo la tercera ciudad con más peso económico gracias a su industria naval y agroalimentaria. Pero en Nantes no sólo se creó una industria conservera importantísima, sino también metalúrgica y de construcción naval... Y Lu, la famosa fábrica de galletas que es todo un símbolo de la ciudad.
De hecho, el edificio original de Lu (Lefèvre Utile) se ha reconvertido en un curioso centro de actividad cultural y de arte contemporáneo plagado de referencias a la antigua fábrica, pero también importante foco de creatividad independiente. Paseamos toda la tarde entre increíbles edificios señoriales y los múltiples canales que hicieron que antaño se conociera a esta ciudad como la Venecia del Oeste. Nantes se creó en la confluencia de las corrientes de agua del Loira y del Erdre. El terreno arenoso sobre el que se construyeron muchos de las edificios señoriales es la causa de que podamos ver manzanas enteras "torcidas". Aunque esto se puede ver en varios sitios de la ciudad, es especialmente notable en una zona próxima a la isla. Aunque ahora son seguros, y la mayoría se han corregido por dentro, en las fachadas se aprecian claramente los efectos del "hundimiento".
Fuimos a cenar a una de las múltiples creperías que encontramos en el centro. Como en el caso de Galicia, la calidad de las materias primas de Nantes es una de las causas de que su cocina sea sencilla (como contraposición a "elaborada") pero exquisita. La sal bretona está presente tanto en los alimentos salados como en los dulces... de hecho, uno de sus elementos característicos para los postres es el caramel fleur de sel, una especie de tofe salado que, si bien sorprende de primera intención por esta mezcla de dulce y salado, resulta delicioso. Tampoco se puede concebir la comida bretona sin su increíble mantequilla (también salada, por supuesto). Respecto a las bebidas, es típica la sidra, pero sobre todo su Muscadet (del sur de Bretaña), que es un vino blanco y afrutado, que marida estupendamente con pescados y, sobre todo, crustáceos. Probamos el muscadet y las galettes, una especie de crêpes típicas de la zona mucho más oscuras debido a que en vez de trigo blanco se usa trigo sarraceno (que es negro). Me inicié con una "completa" con jamón, queso y un huevo. Nuestro primer día en Nantes acabó dulcemente, con una Crêpe "au caramel fleur de sel"... Hmmm
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Capítulos de este diario
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1
Calidad de vida en la Bretaña
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2
Imaginando a Julio Verne
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3
Siguiendo el ejemplo de Le Corbusier
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4
Tocata y fuga
En Nantes...
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