Diarios de viaje > Kenia, Africa

En Kenia de safari (fotográfico)

Escribe: miguelrieu
Dia lunes 12 de febrero de 2001, despues de haber fracasado el año pasado por falta de cupos, lo intentamos este año con exito, y nos largamos a la conquista de la vida salvaje y sus bestias feroces, en un paraiso de la fauna y flora silvestre como pocos en el mundo. Kenia, que de eso se trata, donde se respira y se disfruta del verdadero encanto de un pais multietnico, corazon de la Africa negra y de la sabana.

 

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Nairobi, Madrid y vuelta a casa

Nairobi, Kenia — miércoles, 21 de febrero de 2001

Miércoles 21: Llegamos al hotel de Nairobi antes que los guías, por supuesto, y nos  dedicamos a descansar, ir a la pileta, tomar un poco de sol, salir a los alrededores del hotel a ver chiringuitos, hasta que a media tarde llego el guia y acordamos para la noche, en que nos pasaría a buscar el chofer para ir a cenar al restaurante Carnivore como se estila habitualmente. A las 19 estabamos en el loby esperando, y después de casi 40 min. De transito endemoniado y ya casi en penumbras, puesto que Nairobi, a la caída del sol se mantiene muy poco iluminada, sobre todo si te retiras un poco de la zona céntrica, llegamos al famoso Carnivore. Combinamos con el chofer que en dos horas nos pasaba a buscar, que no nos preocupáramos que el estaría esperando en el autocar. La comida estaba incluida , excepto la bebida alcohólica, así que pedimos el menú turístico consistente en una base de cordero, cerdo o pollo, pero con la particularidad, que los mozos andan por las mesas con unos grandes pinches, llevando distintas variedades de animales, como cebra, cocodrilo, serpiente, antílope, avestruz y alguno mas que no recuerdo, todo en trozos tipo brochote, se acercaban a la mesa , te ofrecían lo que llevaban para probar si querrías una pequeña porción,  y si te gustaba te servían mas cantidad. Con Irma probamos cebra, avestruz y cocodrilo, los primeros secos, y el ultimo mas sabroso pero muy grasoso, luego preferimos seguir con cordero que estaba riquísimo, pedimos dos copas de vino, porque una botella era prohibitiva, que por otra parte fue mas que suficiente (aunque nosotros no teníamos que manejar): después frutas tropicales de postre y café, y ya estábamos listos para volver, y en la puerta ya estaba el chofer esperándonos. La vuelta fue más lúgubre, por una ciudad débilmente alumbrada por alguna que otra lamparita. Llegamos y combinamos para el día siguiente por la tarde, que nos pasaría a buscar para ir al aeropuerto. Jueves 22: Nos despertamos por la mañana con un extraño bullicio, y cuando salimos a desayunar, nos encontramos con un congreso de empresas farmacéuticas, al fin y al cabo colegas míos (ni acá me dejan en paz). Dimos un par de vueltas para curiosear los stand,  y solo reconocí dos laboratorios que estén radicados en argentina, en uno de ellos no había nadie, se habrían ido a almorzar, y en el otro, Boheringer Ingelheim , había dos morenazos de traje y corbata, con los cuales me presente y mas o menos les explique que yo también trabajaba en la industria en  mi país, y le pedí sacarme una fotos, a lo que accedieron gentilmente, el resto de los laboratorios eran indios, africanos o asiáticos. Luego de este inesperado encuentro nos fuimos a hacer tiempo recorriendo el hotel, la pileta, nuevamente dimos una vuelta por los alrededores para comprar algún chiringuito de ultimo momento, ya que no daba tiempo para ir hasta el centro de la ciudad. Ya por la tarde nos pasaron a buscar y nos fuimos al aeropuerto, donde por la noche embarcamos por KLM vía Ámsterdam, con conexión a Madrid. Por supuesto que la mayoría del pasaje eran holandeses, llamativamente , sobre todo algunos jóvenes estaban alineados, si es que este adjetivo es el apropiado, con remeras todas rotas, con tremendos agujeros , así como sus vaqueros, aunque algunos japoneses le hacían la competencia a ver quien estaba mas impresentable, con el agregado de que estos últimos , en su afán de parecer occidentales, tal es el trauma o complejo que tienen en ese sentido, estaban con sus pelos pintados de diversos colores, pareciendo la sala de preembarque un cuadro de Dalí o Picazo : por lo menos colorido y exotismo al vuelo no le iba a faltar. Viernes 23: Por la mañana, hora de España, estábamos en Barajas, nos dirigimos al hostal de costumbre en aquellas épocas, en la gran vía, para hacer tiempo hasta la noche, en que embarcamos para Buenos Aires, y el Sábado 24 a las 7 de la mañana, ya estábamos nuevamente en nuestro terruño, al cual siempre puteamos por la situación económico política, pero al cual siempre volvemos, y otra vez a empezar. Como reflexión final, puedo decir, que aunque corto, me pareció un viaje de una experiencia sumamente enriquecedora, mas allá de los animales en su hábitat natural , el paisaje y los atardeceres absolutamente únicos, me quedo la impresión de un pueblo y una raza, que aunque tienen infinidades de problemas por resolver, demuestran en su trato una alegría y calidez, que creo que perdurara en mi recuerdo por siempre

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Últimos comentarios

rocha123 dice:
Muy buen diario! como quisiera estar ahi ahora mismo!
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ethancroft dice:
Excelente diario mi amigo es uno de los mas geniales k he leido de Africa ultimamente, recibe un abrazo desde Mexico =D
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