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Mykonos y Delos

Escribe: trovador3
Después de todo el relato épico sobre nuestra llegada a Grecia (Atenas. 1ª parte), nuestro navegar por el Egeo y la estancia en Mykonos fue radicalmente todo lo contrario. Es vox populi que...

 

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Mykonos y Delos

Mýkonos, Grecia — viernes, 27 de octubre de 2006

Después de todo el relato épico sobre nuestra llegada a Grecia (Atenas. 1ª parte), nuestro navegar por el Egeo y la estancia en Mykonos fue radicalmente todo lo contrario. Es vox populi que ésta isla es de la más turística de las Cïcladas; yo había leido antes de llegar que estaba atestada de gente, de turistas, con todo lo que eso conlleva. Sin embargo, Jenny nos la recomendaba encarecidamente. Y nosotros le hicimos caso. Menos mal...
Imagínense cómo llegamos a Mykonos: cansadísimos, sucios, empapados (a la llegada a la isla no volvió a caer un chaparrón). Pero allí nos esperaba el microbús del camping que nos iba a recoger a nosotros y a un grupo de viajeras canadienses. Por suerte, la guía que acompañaba al chofer era venezolana y por fín disfrutamos de la sensación de poder comunicarnos con alguien sin sentirnos un poco estúpidos, ejejje. La muchacha era muy simpática y nos ayudó mmucho a la llegada al cámping.
Y así fue como esta seudopesadilla comenzó a desvanecerse. De todos mis viajes es uno de los recuerdos más bellos que tengo. Al llegar a la casita que habíamos alquilado los ojos se nos volvieron como platos. Después de tanto batallar por las calles atenienses, de haber viajado en dos días por tierra mar y aire....creíamos que estábamos en un sueño. EL lugar era una maravilla: típica casa mediterránea, blanca inmaculada las paredes, azul intenso puertas y ventanas. Una terraza enorme y la brisa nocturna hicieron el resto: a pesar del cansancio... ya no podíamos dormir, ESTABAMOS FELICES!! Comparmos vino y nos sentamos añl fresco a imaginar lo que veríamos desde allí la mañana siguiente.- Y es que la oscuridad desde la terraza era total, solo incomodada por pekeñas luces de una fiesta playera que se celebraba en el bar del camping.
Qué noche... Recuerdo cómo David y yo nos asomábamo a la barandilla de la terraza y abríamos los brazos de par en par... el olor a mar, la brisa costera y el manto de estrellas....
Si bella fue la noche, la mañan fue absolutamente mágica. La lluvia habia limpiado el ambiente llenándolo de pureza. Y al abrir mis ventanas, que daban al mar, sentí que akella noche había dormido en el paraíso. El azul inocente del cielo, limpio y fresco se unía al azul intenso y puro del mar... la costa rocosa, mediterránea... las casa blancas que salpicaban el litoral... nuestra cala era un pedazo del Edén, o, mejor dicho, del mismísimo Olimpo, pues no olvidamos que el propio dios Apolo nació a apenas unas millas de allí, en Delos, una islas famosísima en la Antigüedad por haber servido de cuna al dios mensajero, al DIOSDE LOS VAIJEROS (Imaginan por un momento tener alas en las sandalias?)...
(Continuará)

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publicado el 27/oct/2006, 05.30
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Últimos comentarios

waltina dice:
Estoy planificando una viaje a Madrid, Barcelona , Atenas e Marrakechcon mis hijos (Ana, 23 años e João, 18 años) em julio/ago.Tu relato es mui bueno. Un abrazo, Tina
Pretendo ir a Mykonos.

Publicado el 17/may/2007, 19.54 

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