Diarios de viaje > Múnich, Europa
Alte Pinakothek y Königplatz de Munich: la belleza y el espanto
Escribe: Wari
Situado en un edificio neoclásico y mandado a hacer por LUIS I de BAVIERA, quien quería hacer de Munich la “Atenas del Isar”, la Alta Pinacoteca fue en su momento el mejor museo del planeta y quizás habría continuado siéndolo de no ser por los destrozos que sufrió durante la segunda gran guerra...
Capítulo 1
Alta pinacoteca y konigplatz de munich
Múnich, Alemania — viernes, 27 de enero de 2012
Ciertos sueños se cumplen con algo de tardanza pero quizás el hecho de
necesitar tiempo para cumplirlos multiplica su sabor a gloria cuando uno los siente realizados: en mi vida en Lima coleccionaba revistas y enciclopedias de arte y pasaba el tiempo mirando las reproducciones de los cuadros de museos como los de la Pinacoteca muniquesa, por ejemplo; me preguntaba si alguna vez iba a ser capaz de cruzar el mundo y de tener la oportunidad de verlos, por eso estar a un paso de ver toda esa colección “en vivo y en directo” le confería a la situación una irrealidad y una magia intensa para mí.
Se me puede llamar exagerado pero no sé si levitaba o caminaba cuando
entré en el salón donde estaban los trabajos de los antiguos maestros alemanes. Ver los cuadros de PACHER como la dedicada a los “Cuatro padres de la iglesia” que más que cuadro es un retablo, pero sobre todo su impactante “San Agustín y el diablo” que no deja de despertar algo de terror; o LA CRUCIFIXION que es una gran interpretación que CRANACH EL VIEJO supo hacer del sufrimiento de Cristo cuyos músculos tensos parecen indicar su lucha por vivir aunque su cuerpo moribundo ya tiene el peso concluyente que a todo dispensa la muerte y que me contagió su emoción, y eso que no soy creyente.
Más allá estaba uno de los espacios más importantes: La DÜRERSAAL, lugar donde se guarecen algunos de las mejores obras del gran Alberto Durero como por ejemplo su reconocido “autorretrato” del año 1500 en el que el pintor se representó con un no muy bien disimulado parecido a Cristo o el que sería su último trabajo: “Los 4 apóstoles”, de 1526, que son en realidad dos paneles que muestran a Juan, Pablo, Pedro y Marcos
despojados de todo aura de misterio y se les ve como simples hombres
humildes pero severos, largos como pilares que es lo que quizás Durero
quiso representar en los últimos días de su vida: sobre las palabras de esos hombres se aposentaba la firmeza de su fe.
Si quieres continuar leyendo este diario y ver más información y fotos te invito a visitar mi blog haciendo click en estos dos links
ALTE PINAKOTHEK Y KÖNIGPLATZ DE MUNICH: LA BELLEZA Y EL ESPANTO (1era parte)
ALTE PINAKOTHEK Y KÖNIGPLATZ DE MUNICH: LA BELLEZA Y EL ESPANTO (2era parte)
necesitar tiempo para cumplirlos multiplica su sabor a gloria cuando uno los siente realizados: en mi vida en Lima coleccionaba revistas y enciclopedias de arte y pasaba el tiempo mirando las reproducciones de los cuadros de museos como los de la Pinacoteca muniquesa, por ejemplo; me preguntaba si alguna vez iba a ser capaz de cruzar el mundo y de tener la oportunidad de verlos, por eso estar a un paso de ver toda esa colección “en vivo y en directo” le confería a la situación una irrealidad y una magia intensa para mí.
Se me puede llamar exagerado pero no sé si levitaba o caminaba cuando
entré en el salón donde estaban los trabajos de los antiguos maestros alemanes. Ver los cuadros de PACHER como la dedicada a los “Cuatro padres de la iglesia” que más que cuadro es un retablo, pero sobre todo su impactante “San Agustín y el diablo” que no deja de despertar algo de terror; o LA CRUCIFIXION que es una gran interpretación que CRANACH EL VIEJO supo hacer del sufrimiento de Cristo cuyos músculos tensos parecen indicar su lucha por vivir aunque su cuerpo moribundo ya tiene el peso concluyente que a todo dispensa la muerte y que me contagió su emoción, y eso que no soy creyente.
Más allá estaba uno de los espacios más importantes: La DÜRERSAAL, lugar donde se guarecen algunos de las mejores obras del gran Alberto Durero como por ejemplo su reconocido “autorretrato” del año 1500 en el que el pintor se representó con un no muy bien disimulado parecido a Cristo o el que sería su último trabajo: “Los 4 apóstoles”, de 1526, que son en realidad dos paneles que muestran a Juan, Pablo, Pedro y Marcos
despojados de todo aura de misterio y se les ve como simples hombres
humildes pero severos, largos como pilares que es lo que quizás Durero
quiso representar en los últimos días de su vida: sobre las palabras de esos hombres se aposentaba la firmeza de su fe.
Si quieres continuar leyendo este diario y ver más información y fotos te invito a visitar mi blog haciendo click en estos dos links
ALTE PINAKOTHEK Y KÖNIGPLATZ DE MUNICH: LA BELLEZA Y EL ESPANTO (1era parte)
ALTE PINAKOTHEK Y KÖNIGPLATZ DE MUNICH: LA BELLEZA Y EL ESPANTO (2era parte)
|
Publicado |
|
Capítulo 1
Últimos comentarios
Para publicar un comentario, regístrate GRATIS o inicia sesión aquí
Capítulos de este diario
En Múnich...
¡Compártelo con tus amigos!
¿Quieres compartir tu capítulo “Alta pinacoteca y konigplatz de munich” con tus amigos en Facebook?