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De Rusia a Dinamarca

Escribe: miguelon19
Durante el vuelo

 

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Moscu, Rusia

Moscú, Rusia — domingo, 18 de julio de 2004

El vuelo de Frankfort a Moscú fue de 8 horas aproximadamente, aun teníamos la resaca tequilera siendo sofocado por un par de cervezas alemanas bien frías. Llegamos a Moscú alrededor de las 7 u 8 de la mañana debido al retraso del vuelo, debiendo llegar de acuerdo al itinerario original ya entrada la noche.
 
Al dirigirnos a migración y separar por filas a los visitantes extranjeros con los nacionales me sorprendió que a los pasajeros rusos recién llegados al país el personal de migración atendiera con más rigidez en tiempo y preguntas a los moscovitas en relación con los extranjeros, tal vez sería por los atentados terroristas que sucedieron en Moscú en cierto teatro en el cual murieron bastantes personas, hechos lamentables que sacudieron al mundo. Nos habían prevenido que nos alejáramos de manifestaciones y aglomeraciones que se presentaban ya que estaba latente los sucesos de terrorismo en la capital soviética temiendo que se volviesen a repetir.
 
Había una gran cantidad de personas procedentes de los diferentes países que conformaban la ex Unión Soviética por los pasaportes que veíamos, Ucrania, Bielorrusia y Georgia, además de países americanos en especial de la isla caribeña de Cuba.
 
El hotel quedaba en el centro de la ciudad y habíamos reservado una habitación previo al viaje. Debido al retraso del vuelo teníamos en mente que la reservación quedaba sin efecto por lo que teníamos urgencia de llegar lo más rápido posible. Ante ello preguntamos en un local del aeropuerto la tarifa del taxi para dirigirnos al hotel. El mostrador indicaba el precio de 100 pensando que la cantidad refería en rublos. Preguntamos a que moneda se refería pero la persona contesto en su idioma sin entender lo que hablaba, tal vez fingía no hablar ingles.
 
El sujeto le comento a una persona que nos llevara al taxi presintiendo que nos querían cobrar en dólares americanos y no rublos lo que sería mucho más económico por el cual nos negamos a subir al taxi, además que en el interior del vehículo se encontraba otra persona la cual acompañaría al operador del taxi intuyendo que si subiríamos nos ocurriría algo desagradable.
 
Ante esto el tipo se enfureció diciendo palabras en ruso, en respuesta estaba perdiendo la paciencia contestándole en español y con las palabras propias del calo mexicano, por lo que de inmediato nos alejamos optando viajar en metro de acuerdo al mapa que teníamos en nuestros documentos. El taxista nos siguió junto a otra persona tratando de convencernos, vimos a un policía a ciertos metros con el propósito que se alejaran, le preguntamos en qué dirección se encontraba el autobús para entrar al metro pero el taxista sin inmutarse se acerco también al policía tratando por las apariencias que nos convenciera de tomar el taxi, sin embargo el guardián del orden nos indico el autobús que nos llevaría al subterráneo. Era tal la desesperación del taxista que nos siguió a unos cuantos pasos de autobús insistiendo que subiéramos a su vehículo, solo faltaría que nos siguiera ya el autobús en marcha.
 
Una vez ya liberados del taxista, compramos los boletos del autobús urbano, el costo fue muy económico medio dólar estadunidense. No obstante que eran pocos pasajeros me parecía que la gente en su trato y carácter eran gélidos por el aspecto que veía en su comportamiento, muy diferente a los latinos. La mayor parte se concentraban en la lectura del libro que tenían a la mano, situación que no es tan peculiar en México.
 
Al preguntar a un pasajero en cuantos minutos llegaría a la estación del metro me contesto en ruso e ingles con amabilidad, preguntando nuestra procedencia y más por lo que cambio la impresión que tenia de su carácter.
 
Al paso de 30 minutos la persona nos indico el momento de bajar para abordar el metro. Teníamos bastante interés en conocerlo fotos y reportajes acerca de este transporte nos hacía sentir emoción el conocerlo. No tuvimos problema al comprar los boletos como en Japón o Alemania que cuentan con complejas computadoras para su compra, simplemente los vendía la persona tras ventanilla.
 
Al entrar al metro me sorprendió la cantidad de pinturas y estatuas contrastando vivamente con las luces tenues que los hacían resaltar. El tiempo apremiaba para llegar al hotel y tendríamos tiempo suficiente para admirar lo que presentaba las diferentes estaciones subterráneas, iniciando asi nuestro recorrido en Moscú.
 

Tips:

Tengan cuidado con los taxistas, pueden cobrar el doble o triple ¡ los mas recomendable es el metro.

Tiene que ver con: Ahorrar dinero, Transporte
En Moscú, Rusia


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