Partimos de Colonia por la ruta 1 con destino a la capital del Uruguay. Al cabo de unas horas, lo primero en divisar fueron las grúas del puerto y gigantescos edificios de torres.
Montevideo... gran ciudad, pero a la vez tranquila y apacible.
Aproveché también para darme un chapuzón en el Río de la Plata, más de 30 grados de temperatura.
No perderse el recorrido por la ciudad vieja -pero de día-. Otro punto que me gustó fue Punta Carrasco. Y como futbolero, el Estadio Centenario, lugar donde se disputó el primer mundial de fútbol Uruguay 1930, en el cual la final perdió Argentina a manos del ejército charrúa.
Me alojé nuevamente en un camping, a las afueras de Montevideo -por recomendación de la oficina de turismo-. Esta vez fue el Balneario de Atlántida, con sus playas de finas arenas blancas, ¡espectaculares! Existe un complejo, muy completo y barato, administrado por los empleados de ANCAP -la empresa petrolera del Uruguay-, bien cuidado y con pileta.
Otra vez huyendo de las grandes ciudades disfruté mucho más de sus verdes y arbolados balnearios.