Diarios de viaje > América del Sur

8300 km.: un pingüino en Brasil

Escribe: galante_mariano
2 de enero de 2009: nuestro viejo compañero de rutas, un pequeño Hyundai Atos 1.0, nuevamente nos llevaría a recorrer caminos zigzagueantes, trepar montañas empinadas, penetrar selvas sólo cruzadas por vehículos de gran porte... El viaje comenzó como todos, con destino incierto, pero con un solo objetivo: rutas y más rutas, gente y más gente, paisajes y más paisajes. Lo conseguimos.

 

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La hermana montevideana

Montevideo, Uruguay — miércoles, 7 de enero de 2009

Partimos de Colonia por la ruta 1 con destino a la capital del Uruguay. Al cabo de unas horas, lo primero en divisar fueron las grúas del puerto y gigantescos edificios de torres.

Montevideo... gran ciudad, pero a la vez tranquila y apacible.

Aproveché también para darme un chapuzón en el Río de la Plata, más de 30 grados de temperatura.

No perderse el recorrido por la ciudad vieja -pero de día-. Otro punto que me gustó fue Punta Carrasco. Y como futbolero, el Estadio Centenario, lugar donde se disputó el primer mundial de fútbol Uruguay 1930, en el cual la final perdió Argentina a manos del ejército charrúa.

Me alojé nuevamente en un camping, a las afueras de Montevideo -por recomendación de la oficina de turismo-. Esta vez fue el Balneario de Atlántida, con sus playas de finas arenas blancas, ¡espectaculares! Existe un complejo, muy completo y barato, administrado por los empleados de ANCAP -la empresa petrolera del Uruguay-, bien cuidado y con pileta.
Otra vez huyendo de las grandes ciudades disfruté mucho más de sus verdes y arbolados balnearios.

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Estadio Centenario de Montevideo

   

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