Para despedirnos del Arenal, esta mañana hemos madrugado para ver como amanecía. Desde nuestra cabaña, teníamos vistas al volcán y hemos tenido la suerte de ver en directo como de vez en cuando escupía humo...Demostrándonos que es un volcán que se encuentra muy, muy, activo.
A menos de dos metros de donde me encontraba, había una gran cantidad de flores que eran visitadas incansablemente por diminutos colibrís. Es muy curioso ver lo rápido que mueven las alas en busca de néctar.
Ahora mismo me encuentro en el autocar, camino a Monteverde. Si el estado de las carreteras en el Arenal era malo, en esta ocasión me temo que es mucho peor. Llueve a cántaros y hace un rato el conductor nos hizo bajar del autocar porque le era imposible subir por una cuesta debido al peso que llevaba y a la gran cantidad de barro que se había formado.
El paisaje parece un tanto fantasmagórico: hay niebla por todas partes, hace frío y llueve...Sin embargo, el paisaje me encanta.
Hemos visitado el ranario y el serpentario que hay en el pueblo de Monteverde. Los guías locales se tomaban muy en serio su trabajo y nos han dedicado muchísimo tiempo. La verdad, no estoy acostumbrada a tanta amabilidad!
La cena la hemos tomado en un restaurante en forma de avión, ¡qué divertido!
Mañana visitaremos un jardín de orquídeas y haremos canopys!!