Medellín - Cartagena en Bici

Escribe: jose-lozano
Hay una fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad y la energía atómica: la voluntad. Albert Einstein (Tomado de jamerboi.com.ar)

 

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Caucasia - Monteria

Montería, Colombia — lunes, 17 de noviembre de 2008

Tercer día.
17/Nov/2008
Caucasia - Montería
La noche transcurrió rápidamente. El cansancio era tal, que una vez puse la cabeza en la almohada, caí en los brazos de Morfeo y no volví a saber nada del mundo exterior. Nos levantamos a las 6 am y empezamos el ritual diario de organizar las cosas sobre la bici. El desayuno de este día estuvo un poco más cargado que lo habitual. Pensé que el gasto energético del día anterior ameritaba un desayuno de estas proporciones y sin pensarlo dos veces, di mate a unos huevos con cebolla y tomate, acompañados de arepa, pan y chocolate.
Este sería el primer error gastronomico del díaUna vez culminado el banquete, dejamos el hotel y buscamos la salida hacia la carretera principal que nos llevaría inicialmente a Planeta Rica, para posteriormente desviarnos hacia Montería. Llenamos caramañolas antes de salir del pueblo y emprendimos la cabalgata.Los primeros kilómetros estuvieron acompañados de una fresca brisa y de unos paisajes realmente impactantes.

A los pocos minutos de haber salido de Caucasia, entramos al departamento de Córdoba y ante nosotros empezaban a presentarse las características llanuras de esta región, dedicadas en su gran mayoría a la ganadería extensiva. A partir de allí sería muy común encontrar a lado y lado de la carretera avisos de haciendas ganaderas y sitios destinados a las subastas de estos bovinos. En medio del silencio que se percibe sobre una bici, no obstante el ruido generado por los vehículos que ocasionalmente cruzaban a nuestro lado, pasaron por mi mente imágenes relacionadas con la violencia en este departamento. Personas desplazadas, masacres y fosas comunes se cruzaban con imágenes reales, llenas de verde y azul que a cada instante ponían en evidencia lo imbecil que puede llegar a ser el hombre.   Al cabo de los primeros 30 kilómetros hicimos la primera parada del día al lado de unos árboles que ofrecían su tentadora sombra ante un sol que ya prometía altas temperaturas a lo largo del día.
Como de costumbre, aprovechamos el momento para captar con nuestras cámaras fotográficas el entorno circundante y atrapar para la posteridad imágenes que posiblemente también quedarían grabadas en nuestras mentes.Continuamos el camino y al cabo de 66 kilómetros recorridos desde Caucasia llegamos al sitio elegido para recargar baterías. Encontramos un restaurante a la orilla del camino y en cuestión de segundos, sin pensarlo de a mucho, estábamos ordenando lo que comeríamos. 

La oferta incluía pescado, res y cerdo. Yo me incliné por lo primero y Julio eligió al porcino. Particularmente, tengo muchas reservas frente a los cerdos costeños, pues eso de verlos buscando comida en medio de los pantanales pútridos no es muy agradable. El plato, además del enorme pescado incluía "sopita de hueso", huevo, patacones, arroz y claro con leche. Todo esto es digno de un camionero, pero no de un ciclista. El gran desgaste energético de los 2 días previos me conllevó a no considerar que esto era demasiado y que la "sopita de hueso" hubiese bastado para recargar baterías. Sin pensarlo 2 veces abordé la titánica tarea y me dispuse a no dejar un solo arroz. ¡Segundo error gastronomico del día!Reposamos unos pocos minutos y dejamos esta población para enfilar hacia Montería.
Nos faltaban aproximadamente 60 kilómetros. Empezamos a pedalear suavemente, consientes que el  almuerzo había estado exagerado, y que era necesario darle tiempo al organismo para que hiciera una digestión mas tranquila.Lo que siguió en adelante para mí, fue un calvario total.
La pesadez estomacal estuvo presente durante el resto del camino. En dos ocasiones quise parar y vomitar todo lo que reposaba en mi estomago para dar fin a esta molesta situación. Mientras que yo hacia esfuerzos sobrehumanos para avanzar cada metro, Julio tenía su mejor día sobre la bici. Para unos son de cal y para otros de arena.

Promediando los 90 kilómetros y al final de un corto repecho que para mi fue como la subida de "La Línea" Julio detuvo la marcha para hacer una pausa. ¡Gracias a Dios!!! Exclame. Como pude, bajé de la bici y traté de recuperar el aliento. Una breve caminada y un suave estiramiento ayudaron a mitigar en algo el malestar que sentía.Continuamos con la esperanza de llegar lo más pronto posible a Montería. El "cateye" marcaba 115 kilómetros y por fin encontramos un aviso que indicaba que la capital de Córdoba estaba a escasos 5 kilómetros. ¡Gracias a Dios!!! Nuevamente exclamé. Podría pensarse que ese día me había convertido en el más devoto de los cristianos.Llegamos a la ciudad y pedimos indicación hacia el centro. Encontramos un hotel modesto pero bonito.
 Entramos y tratamos de obtener una rebaja. Al muchacho encargado de la recepción le importó un pito que yo le adujera que veníamos desde Medellín en bici, que no teníamos mucha plata, que estábamos cansados, en fin. Nada le valió. A esta hora del día y con el cansancio acumulado tomamos una habitación y no insistimos más. Después de descansar un poco y de tomar una reconfortante ducha, salimos a buscar un mercado. Nos indicaron un centro comercial llamado "Alameda" que resulto de los más "pupy" y allí buscamos algo de comida y de desayuno para el día siguiente. Ahí termino nuestro tercer día en la ruta.

Datos de interés
Caucasia - Monteria = 124 Kilómetros
Distancia acumulada en los 3 días = 423 kms
Tiempo sobre la bici = 6 horas y 6 minutos
Velocidad promedio = 20.5 Kms/h
Hotel Castillo Real en Montería, tarifa $20.000 cada uno (10 US)Alimentación del día, aproximadamente $25.000 cada uno. (12.5 US)



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