Diarios de viaje > Monte Roraima, América del Sur

Conociendo el mundo

Escribe: meyvicita
Como bien dice mi frase, me gusta mucho viajar y tener la oportunidad de conocer sitios diferentes a lo que veo en mi día a día. Es una experiencia que van más allá de lo geográfico y que abarca todos los sentidos. No tengo mucha experiencia en relatos, pero sí me llama la atención compartir algo de lo que he vivido :)

 

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Capítulo 1
 

Cerca y desconectada del mundo

Monte Roraima, Venezuela — viernes, 2 de enero de 2009

Roraima, uno de los más de 100 tepuyes que se encuentran en tierra venezolana...
La verdad pocas veces he acampada y muchas menos he hecho viajes del estilo de este...pero las ganas de ir eran más grandes que la inexperiencia así que decidí llamar a un grupo que organiza estas travesías y me anoté en el grupo de Enero 2009. Buena forma de empezar el año pensé!

El 2 de enero, fue la partida desde Caracas, luego el 4, a las 6am ya en pie, con morral a cuestas y una mezcla de sentimientos estabamos listos para comenzar el viaje desde el campamento.
Desde el 4 al 6 de Enero, estuvimos caminando, cada integrante del grupo a su ritmo, cada cierto tiempo paradas para descansar y escuchar los consejos de Roger (el pemón guía del grupo...agradable señor que ha subido centenares de veces), durmiendo en los campamentos convenidos y disfrutando de las maravillas del camino, un espectáculo visual.

Una vez en la cima, me pregunté mil cosas, me sentí grande y a la vez muy pequeña, sentí que la montaña me recibía con gusto y yo con ganas de explorarla, respetarla y admirarla.
Solo estuve dos noches arriba y a pesar del cansancio, en la noche disfrutamos las estrellas y también las nubes, jeje. En el día nos bañamos en los jacuzzis naturales de piso de cuarzo y agua heladiiiiisima. Recuerdo, de hecho que sentí que iba a perder dos dedos congelados, pasaron unos diez minutos para sentirlos nuevamente. Ahora ya no sé si fue así o la novatada/miedo me hicieron pensar que mis dedos iban a ser menos...

Las formaciones rocosas con formas de animales, cosas, la arena color salmón y pedacitos de cuarzo eran alucinantes.
No voy a decir nada de los momentos en el mirador viendo la inmensidad de la sabana porque pudiera extenderme mucho y escribir cosas que nadie entienda. Creo que son momentos de intimidad con uno mismo que cada quien vive y describe diferente...

Ya el día de bajada, tenía ganas de estar unos días más, de seguir viendo Roraima, de seguir estando totalmente desconectada de mi mundo, pero no, decidí seguir con el grupo y tomar el camino de vuelta. Otra vez viendo cada parte del camino, la flora, la lluvia, las botas más nunca secas, jajajaja.

Menos días de camino, menos peso en el equipaje pero full de vibra positiva, feliz por la experiencia, por conocer a quienes conocí, por toda la experiencia y lo renovada que estaba volviendo.

Hoy, ya han pasado más de dos años de este viaje y siempre lo recuerdo como muy especial, así lo fue para mi, por muchas razones, pero sobretodo porque era justo lo que necesitaba en ese momento. Definitivamente, fue la mejor forma de comenzar un año, me encantó todo y quiero volver, con el mismo espíritu con el que fui esa vez, abierta, sin expectativas y mucho entusiasmo.

No puedo dejar de escribir lo importante que es que disfrutemos y cuidemos esos lugares, que respetemos y entendamos que tenemos que escuchar a quienes saben y que debemos adaptar nuestras costumbres a las posibilidades del lugar, de verdad, a nadie le importa allí si nos colocamos crema hidratante, perfume, la combinación perfecta de ropa o si nuestras cejas tienen alguno que otro "cañón", en las llegadas de cada trecho, todos, todos, estabamos casi igual, sucios, sudados y cansados...

Recomiendo conocer Roraima sin duda alguna!

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