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Ecuador

Escribe: dgdb
Mi esperado viaje, comienza en Ecuador y espero se extienda por todo el continente sudamericano o incluso... En apariencias otro día mas pero no era así, llego el día de partir.La mañana amaneció gris y salí de la cama con pereza (ya que era la última mañana en MI CAMA) me disponía a rematar los asuntos pendientes, preparar la furgo para su nuevo dueño y algún papel que tenia pendiente...

 

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Atacames - Mompiche

Mompiche, Ecuador — martes, 16 de marzo de 2010

A las 09.30 ya estábamos despiertos, bueno yo, porque el gallo ya lleva con la tele un buen rato. Preparamos las mochilas y nos fuimos a desayunar.

Cuando regresamos, paramos a una moto y nos llevó a la plaza por donde pasan los buses. Allí estuvimos esperando una hora y media hasta que pasó uno que iba directo a Mompiche, ya que los otros te dejaban en el cruce y luego teníamos que esperar allí a una camioneta u otro carro que nos llevara. Como lo que no queríamos era hacer trasbordo, nos tocó esperar y encima, el bus que iba directo era de "micro-machines" así que nos acoplamos como pudimos allí, nos subieron las mochilas al techo del bus y un par de horas en una lata de sardinas.

El bus iba hasta las pelotas de gente y sentado con el culo atrás del asiento, las rodillas las hundía en el respaldo de delante, que viajecito madre!!!  Menos mal que paró en El Salto una media hora y la gente se bajó, yo aproveché para atrincherarme en un asiento un poco mas ancho y con una ventana que abriera, porque aquí debemos andar por los treinta y muchos grados.

Antes de llegar a Mompiche nos bajamos. Habíamos quedado con Troy, un hombre que estaba al cargo de la finca de Alejandro, (un amiguete de Viajeros.com). Cargamos las mochilas (esas que tenemos por compañeras de viaje) y nos adentramos en el bosque.

Por el sendero, ya se me posaron en los brazos más de diez moscos a la vez y para cuando me di cuenta me habían cosido los brazos. El peso de la mochila campo a través ya no me preocupaba, eran las picaduras que contaba, más las que no me podía ver, mate a varios bicharracos, incluso detrás de las orejas. Después de unos 12 minutos caminando, llegamos a la cabaña. El lugar precioso y no se escuchaba nada mas que naturaleza pero estaba infectado de mosquitos.

Lo primero, empaparnos de repelente y tomar un traguito para recuperar el aliento, hoy el calor es sofocante. La cabaña aun no estaba terminada y como no había cocina, ni na, decidimos dejar la aventura para otro día e intentar alojarnos en el pueblo, espero que allí los mosquitos no sean tan carnívoros como aquí.

Salimos del bosque y esperamos a una camioneta que pasó y nos acerco al pueblo. Primero era gratis, pero como no iban al pueblo, que se quedaban antes y al final nos acercaron, tuvimos que pagarles una cola y una garrafa de agua, por agradecimiento.

Me quede con el equipaje mientras Javi buscaba alojamiento. El pueblito es eso, pueblito. Tiene unas pocas casas y varios hoteles, esto es famoso por su tranquilidad, el surf que aquí se puede practicar y los pescadores artesanos. Parece que aquí se paro algún día el tiempo.

Después de un rato el gallo llegó algo alterado y con las mismas se fue de nuevo. Cuando regresó, dijo que ya tenía hotel después de mucho negociar, cogimos los trastos y allí nos quedamos.

A mi me pareció cojonudo. Sencillito, con derecho a cocina, sin tele y a 30 metros del mar. Esto en temporada alta debe estar lleno de surferos, la gran mayoría de sitios tienen algo relacionado con el surf, desde pegatinas hasta fotos.

Después de alojarnos, a la playa de cabeza y allí estuvimos hasta que anocheció. La playa era bonita y el agua llena de surferos, pero la playa también estaba sucia, esta al menos, parece ser solo madera, no como las otras que tienen de todo. Yo me fui al hotel y Javier se fue con unos pescadores mar adentro.

Me di una ducha y salí al balcón de bambú a fumar un cigarrito mientras escuchaba a Bob Marley en una cantina cercana. Empezó a llover y me metí a la habitación a ponerme al día con los diarios y a esperar al gallo. Cuando llegó, se puso a hacer la cena y a mi me tocara fregar.

Así que me voy a supervisarle y a llenar el gaznate. Después a la cama que hoy no hemos hecho na, pero yo llevo arrastrando unos días de vagueza, que ahora me va a costar coger el ritmo de nuevo.

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Últimos comentarios

Alejandro3030 dice:
Lamento las picaduras de esos mosquitos guerrilleros! Mucha lluvia y claro, la cabaña no estaba terminada como para ofrecer protección contra ellos. Y Roy debía llevarte la cocineta, pero parece que omitió este valiosísimo detalle. En el futuro sin duda las cosas serán diferentes cuando todo esté terminado pues el sitio como lo mencionas es realmente bello.
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