El día ha amanecido luminoso y, con muchas ganas, la primera parada la hacemos en
Carpi, a 18 km de Módena. Hemos dado un paseo por esta ciudad, donde lo más interesante es una catedral renacentista que se asoma a la bonita piazza Martini, que es la tercera de Italia por sus dimensiones. Es sábado y hay mercado.
Parma y
Módena se encuentran en línea recta, pero esta última tiene otro sonido ... Eso sí, un sonido de lujo con un do de pecho de la voz lírica mundial: Luciano Pavarotti.
Hemos comido muy bien en el bufet libre (16 euros) del "Café Concerto" en la histórica Piazza Grande contemplando el Duomo y la torre Ghirlandina que está en obras. Es un lujo comer teniendo delante estas maravillas.
Es en una tienda de esta plaza donde hemos tenido el primer contacto con un verdadero aceto, no con sucedáneos industriales como hasta ahora. Se embotella en frascos pequeños y hay de dos tipos según su envejecimiento: con 12 o 25 años en barrica; su precio no baja de 30 o 60 euros la botella.
El mejor maridaje para el aceto es una porción de queso parmeggiano recién roto ligeramente manchado con unas gotas de esta sutil esencia.
Luego hay que perderse en el animado bullicio, en los colores de las frutas y la cuidada exposición de su "mercato coperto", para terminar degustando un típico gelato a la sombra de la torre Ghirlandina.
Módena también se la conoce como la "terra del motori", ya que aquí se encuentran las factorías de los coches de carreras de Ferrari, Maserati y De Tomaso; y firmas como Ducati o Lamborghini tienen sus museos.
La OT de Módena tiene un programa al que llama "motori i buona tavola" que combina gastronomía y motor, pero esta salida de un día es demasiado costosa para nuestros bolsillos.(80 euros por persona).
Hemos terminado el día con una visita a
Vignola, una bonita ciudad medieval cuyo principal atractivo es su Rocca (castillo) del siglo XIV.