Pueblo Fantasma, Mineral de Pozos, Gto.

Escribe: Alexsanluis75
El tiempo se detuvo. La imaginación de los visitantes vuela, con los relatos, los sonidos y las imágenes de este lugar del Bajío mexicano.

 

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Capítulo 1

Caminando por la historia

Mineral de Pozos, México — sábado, 30 de mayo de 2009

¡Es un fantasma!... fue la expresión al observar una de las fotografías que tomamos en las ruinas de la mina San Baldomero, en el poblado Mineral de Pozos, perteneciente al Estado de Guanajuato.

Hasta ahí, llegamos en nuestro vehículo, guiados solamente por nuestro instinto aventurero. Una señora y su hija empezaban a acomodar los collares y las piedras que venden a los turistas, y fueron ellas quienes nos aseguraron que mi esposa y yo podíamos pasar gratuitamente a observar ese lugar lleno de historia, de vibras extrañas por todo lo que pudo ocurrir allí.

Caminamos por varios espacios donde laboraban las minas, un pozo tapado, una especie de cisterna ahora llena de moho verdoso; unas escaleras sin barandal... todo en un ambiente que refleja por un lado, el esplendor de aquellos tiempos y por otro.. el olvido y el silencio de un sitio que habla por sí mismo.

De San Baldomero, llegamos hasta las ruinas de la mina San Rafael. Ahí, Paulo, un hombre del lugar, nos ofreció una plática sobre el sitio, a cambio de 20 pesos por cada uno. Comenzó a hablarnos de los minerales que extraían en esa zona: el oro y la plata, principalmente; de cómo los mineros, sin ningún tipo de apoyo como cuerdas o luces especiales, descendían hasta 100 metros o más, para salir con 50 kilos de mineral.

Luego, Paulo nos invitó a descender a la mina... para lo cual, los primeros pasos los dimos muy seguros, pero enseguida comenzaron las dificultades, ya que, a pesar de que Paulo ya tenía instalados algunos focos hacia el interior, el ambiente se sentía oscuro, y los pequeños escalones construidos de manera natural por el paso de la gente, sí provocaban cierto temor a caer o pisar mal.

Sin embargo, Paulo nos dio la confianza para descender, mientras nos seguía explicando el proceso de trabajo de los primeros tiempos en aquella región minera de Guanajuato.

El sudor nos empapaba, pues no estamos acostumbrados a bajar por una mina todos los días, así que pregunté al guía cuántos metros llevábamos hacia abajo, y cuando nos respondió que alrededor de 46, le dije "hasta aquí llegamos", por lo que comenzamos el ascenso tomados siempre del malacate que había amarrado ahí.

Fue una experiencia agotadora, pero interesante, así que obviamente nos abrió el apetito... y fuimos al restaurant del Hotel Boutique Posada de las Minas, en donde degustamos unas fajitas de pollo con champiñones, cebollitas, jitomate, arroz y frijoles, previa crema de nuez con chipotle. Y de postre, un pay de limón exquisito.

Al término de la comida, recorrimos dicho Hotel, pues sus pasillos están llenos de mexicanidad, tanto en su vegetación donde sobresalen los nopales y cactáceas, como por el colorido de las aves que descansan en sus jaulas, como por el sonido del agua que cae hacia una pileta donde habitan varios peces o la tranquilidad de una fuente, que invita al descanso, a mirar al cielo y a dejarse envolver por esa atmósfera llena de paz.

Mineral de Pozos son calles empedradas... es la pequeña Alameda en cuya parte trasera cruza el río del lugar; es el jardín principal adornado al centro con un pequeño y tradicional kiosko; es el templo dedicado al Señor de los Trabajos, a donde acude la gente con fe al llamado de sus campanas con sonidos graves, que se vuelven en un llamado a la reflexión y a la devoción religiosa.

Mineral de  Pozos es también historia prehispánica, ya que en ese lugar existen varios talleres dedicados a la elaboración de los instrumentos de nuestros antepasados: pequeños silbatos, flautas dobles, tambores pequeños, marimbas de madera rústica o con caracoles; todos ellos ejecutados magistralmente por sus propios creadores, quienes parecen estar realmente conectados con el cosmos y la historia; con nuestras raíces milenarias y con ese mundo actual al que parecen haber sido traídos para dejarnos su paz.

Descansamos en la noche en el Hotel Casa Mexicana, el cual se puede calificar de un bonito lugar, pero al que le falta ofrecer un trato más calido a sus huéspedes.

A la mañana siguiente, luego de un buen desayuno -omitiendo el jugo, café y pan que nos ofrecían en Casa Mexicana- el ambiente de domingo nos dejó ver la vendimia de frutas, de flores y de accesorios de barro, así como las carnitas y otros antojitos. Quisimos visitar las ruinas de Santa Brígida, pero la ausencia de señalética clara, nos hizo perder el camino, además de la orientación que nos dio una señora, y que olvidó que nuestro vehículo no era una camioneta capaz de sortear los caminos enlodados, por lo que por poco nos quedamos atascados.

Así, salimos de Mineral de Pozos, con la esperanza de volver a disfrutar de este lugar tan tranquilo y lleno de paz, a tan sólo 5 o 10 minutos de San Luis de la Paz, en el Estado de Guanajuato.

México es nuestro. Descubrámoslo y compartamos nuestra identidad.


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Capítulo 1
 
 


 

Templo del Señor de los Trabajos

   

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