Martes 12: Dejamos Bergen atrás, no sin antes regalarnos, a modo de despedida, la vista de los fiordos desde el aire, como garras arañando la piedra. De conmovedora belleza.
Al rato Copenaghe y Malmo no quieren ser menos y nos brindan otra postal desde el cielo, esta vez es el Puente de Oresund, que une estas dos ciudades, como un broche entre estos dos países.
Esta megaestructura tiene 14km entre puente, isla artificial y túnel, y consta de dos vías férreas, que pasan por debajo, y la autopista internacional E20 por la parte superior. Es el puente combinado tren carretera mas largo de Europa, y es como ver una obra de arte de la ingeniería.
Bajamos en Copenaghe, y hacemos conexión con Alitalia hasta Milán. Al arribo, nos alojamos en un hotel que previamente habíamos reservado antes de salir de Bergen, con la idea de quedarnos 3 días. Desempacamos y nos vamos a Milano Centrale, para tomar un tren hasta Lugano, en Suiza.
Subimos a la formación, pero como no había asientos, y no teníamos reserva, decidimos bajar y tomar el siguiente, que salía en 1 hora. Mientras esperábamos, Irma aprovecha para hacer una llamada, en la cual le informan de un contratiempo de índole laboral, que hace que cambiemos drásticamente de planes.
Vamos hasta el hotel, cancelamos la estadía, cobrándonos solo una noche, y aprovechando el Eurail, nos tomamos el primer expreso a Roma, antes de eso pasamos por el Duomo y la Galeria V. Emanuele, y luego, si, a la ciudad eterna, y de la Termini a Fiumicino, a esperar hasta las 22, para embarcar hacia Buenos Aires. El miércoles a las 7 de la mañana hora argentina, ya estábamos en casa, y por suerte se soluciono el problema laboral por el cual tuvimos que regresar.