Diarios de viaje > Milán, Europa
Milano, Antiguo y Moderno al mismo tiempo
Escribe: Eudis
Antes que nada voy a contar un poco de mi estadía en Milano, la cual es una ciudad comercial muy importante de la Italia moderna. Penzé que no me iba a impresionar mucho, pero estaba muy equivocado, en realidad si supo impresionarme bastante con su encanto de modernismo y antiguadad al mismo tiempo.
Il Cenacolo
Milán, Italia — viernes, 20 de junio de 2008
Il Cenacolo
Ir a contemplar “il Cenacolo” o “La Santa Cena” de Leonardo Da Vinci no fué tan fácil como pensabamos. Dejame contarle…
… “Y lo mas impactante de todo, lo que de verdad tiene un poder aplastador es… il Cenacolo de Leonardo”.
–“Es indescriptible el impacto y poder que tiene esta obra de arte inigualable, que atravieza el alma como una filosa flecha dorada”.
–“Es un sentimiento imborrable que llevaré conmigo a la tumba”.
–“Era un dia viernes, 20 de Junio del año 2008, y nos encontrabamos reunidos Justo, Joanna y mi persona, impacientes y emocionados para asistir a la cita que “milagrosamente” había sido postulada para la una de la tarde desde hace tres días”.
Entre las vias Cardoso y Fratelli Ruffino, sobre el Corso Magenta, se eríje desde hace casi seis siglos en el corazon de la ciudad de Milano la iglesia “ Santa María delle Grazie”. Eran las doce y cuarenta y cinco del medio día cuando el sol calentaba fuertemente las viejas piedras de la plaza que se situaba justo al frente de la iglesia. Nos tenían esperando en una pequeña sala, situada a solo unos pasos de contemplar la magistral obra de Leonardo D’ Vinci. Americanos, Asiáticos, Europeos, conformaban un grupo de veinte personas que esperaban impacientes, mientras leían al mismo tiempo los carteles de información que estaban pegados en las paredes de la pequeña sala.
–“estabamos como en cautiverio a que el anciado momento llegara”.
Al fin ese momento llegó, y yo andaba al lado de Justo cuando unas gruesas puertas de cristal anti-balas controladas por computadoras, se abrieron en frante de todo el grupo. Aún no estabamos en la misteriosa habitación. Una caja de cristal nos encerraba con avisos de no tomar fotografías y ni grabar videos; y al cabo de unos cuatro minutos dos puertas grandes de madera envejecida al fin se abrieron.
Allí estaba, a la diestra (derecha), la imponente y magistral obra de Leonardo D’ Vinci…
– “IL CENACOLO” –
Inmediatamente, Justo, quien estaba a mi lado siempre, rompió en llanto. Y sentí que su cuerpo perdía balance; tuve que sujetarlo fuertemente con mis manos para que no se desparramara (cayera) en el suelo. No estoy hablando de un simple cuadro de 1.20 cm x 50 cm (era lo que yo pensaba). Todo lo contrario, estabamos en frente de un mural gigantesco, no recuerdo las medidas con exactitud, pero teníamos que levantar nuestras miradas para poder admirar la imponente obra.
Por mi parte, al posar mi mirada sobre la imagen serena del rostro de cristo en el medio de la mesa, sentí como si una mano fuerte apretara mi corazón. Y aúnque en este momento me encuentre en el tren rumbo a Firenze, escribiendo esta vivencia, todavía puedo sentir dentro de mi pecho como si esa mano continuara apretandome el corazón.
Solo veinte minutos fué el tiempo que nos dieron para apreciar la obra. Yo no despegué ni un minuto mi mirada detallante que tenía en sobre el cenacolo.
–“Es extraordinariamente bello”.
Justo rezaba mentalmente con manchas de lagrimas en sus ojos y mejillas, Johanna le acompañaba senatada a su lado.
Internamente, mi mente no paraba de pensar y detallar. Mentalmente estaba transportado a la epoca de cristo. Quería que la pintura me hablara y me dijera si lo que se há dicho ultimamente de ella, gracias a la controversia del libro The Davinci Code, era cierto.
– “Era en verdad María Magdalena o la virgen María quien estaba a la diestra de Jesús de Nazaret?”
– “Quizo en verdad Leonardo implantar una respuesta escondida inteligentemente en su obra?”
– “Fué casualidad o un hecho que Dios protegiera esta obra o mejor dicho, tal secreto escondido, de ser destruido por los alemanes con una bomba durante la segunda guerra mundial?” Pues la destruccion involucraba a la iglesia Santa María delle Grazie y la capilla donde estaba el cenacolo. Y milagrosamente a la pintura no le pasó absolutamente nada. Todo un misterio?
Capitulo III
El milagro en una cita
Lo mas curioso de la cita “milagrosa” se basa en que Justiniano Núnez (Justo), es una persona totalmente devota a la Misericordia Divina de Jesús Cristo.
Se dice que Jesús murió en la cruz un día viernes a las tres de a tarde. Ese es l momento en que el corazón de Jesús está mas explendoroso hacia aquellos creyentes que oran y piden en nombre del hijo de Dios.
Bueno, era un día martes en Milano, cuando fuimos hasta la iglesia de Santa María de la Gracia (lugar donde se encuentra el Cenacolo); entramos a la taquilla para comprar los tickets que nos permitirian observar la obra, pero estaban agotados, y para lograr obtener unos tickets debiamos de llamar por teléfono con tres meses de anticipación y hacer la reservacion.
En realidad, esa noticia no era favorable para nosotros, ya que nos devolveriamos al continente Americano en una semana. Pero la insistencia de Justo es muy grande. Así que el llama por teléfono y le dan una reservación para el dia viernes a dos horas antes de las tres de la tarde. Eso fué mas que suficiente para saber que era un regalo de Dios. Tanta suerte no puede ser casualidad…
…Minutos despues de haber salido de la espaciosa habitación donde se encontraba el cenacolo, Justo me dice: – “en un día como este, 20 de Julio, hace cincuenta y un años atras fuí bautizado”.
…
– Por esta razón describo que la cita fué milagrosamente postulada para el dia Viernes.
Gracias Señor, por este regalo tan bello.
Eudis Pérez
Ir a contemplar “il Cenacolo” o “La Santa Cena” de Leonardo Da Vinci no fué tan fácil como pensabamos. Dejame contarle…
… “Y lo mas impactante de todo, lo que de verdad tiene un poder aplastador es… il Cenacolo de Leonardo”.
–“Es indescriptible el impacto y poder que tiene esta obra de arte inigualable, que atravieza el alma como una filosa flecha dorada”.
–“Es un sentimiento imborrable que llevaré conmigo a la tumba”.
–“Era un dia viernes, 20 de Junio del año 2008, y nos encontrabamos reunidos Justo, Joanna y mi persona, impacientes y emocionados para asistir a la cita que “milagrosamente” había sido postulada para la una de la tarde desde hace tres días”.
Entre las vias Cardoso y Fratelli Ruffino, sobre el Corso Magenta, se eríje desde hace casi seis siglos en el corazon de la ciudad de Milano la iglesia “ Santa María delle Grazie”. Eran las doce y cuarenta y cinco del medio día cuando el sol calentaba fuertemente las viejas piedras de la plaza que se situaba justo al frente de la iglesia. Nos tenían esperando en una pequeña sala, situada a solo unos pasos de contemplar la magistral obra de Leonardo D’ Vinci. Americanos, Asiáticos, Europeos, conformaban un grupo de veinte personas que esperaban impacientes, mientras leían al mismo tiempo los carteles de información que estaban pegados en las paredes de la pequeña sala.
–“estabamos como en cautiverio a que el anciado momento llegara”.
Al fin ese momento llegó, y yo andaba al lado de Justo cuando unas gruesas puertas de cristal anti-balas controladas por computadoras, se abrieron en frante de todo el grupo. Aún no estabamos en la misteriosa habitación. Una caja de cristal nos encerraba con avisos de no tomar fotografías y ni grabar videos; y al cabo de unos cuatro minutos dos puertas grandes de madera envejecida al fin se abrieron.
Allí estaba, a la diestra (derecha), la imponente y magistral obra de Leonardo D’ Vinci…
– “IL CENACOLO” –
Inmediatamente, Justo, quien estaba a mi lado siempre, rompió en llanto. Y sentí que su cuerpo perdía balance; tuve que sujetarlo fuertemente con mis manos para que no se desparramara (cayera) en el suelo. No estoy hablando de un simple cuadro de 1.20 cm x 50 cm (era lo que yo pensaba). Todo lo contrario, estabamos en frente de un mural gigantesco, no recuerdo las medidas con exactitud, pero teníamos que levantar nuestras miradas para poder admirar la imponente obra.
Por mi parte, al posar mi mirada sobre la imagen serena del rostro de cristo en el medio de la mesa, sentí como si una mano fuerte apretara mi corazón. Y aúnque en este momento me encuentre en el tren rumbo a Firenze, escribiendo esta vivencia, todavía puedo sentir dentro de mi pecho como si esa mano continuara apretandome el corazón.
Solo veinte minutos fué el tiempo que nos dieron para apreciar la obra. Yo no despegué ni un minuto mi mirada detallante que tenía en sobre el cenacolo.
–“Es extraordinariamente bello”.
Justo rezaba mentalmente con manchas de lagrimas en sus ojos y mejillas, Johanna le acompañaba senatada a su lado.
Internamente, mi mente no paraba de pensar y detallar. Mentalmente estaba transportado a la epoca de cristo. Quería que la pintura me hablara y me dijera si lo que se há dicho ultimamente de ella, gracias a la controversia del libro The Davinci Code, era cierto.
– “Era en verdad María Magdalena o la virgen María quien estaba a la diestra de Jesús de Nazaret?”
– “Quizo en verdad Leonardo implantar una respuesta escondida inteligentemente en su obra?”
– “Fué casualidad o un hecho que Dios protegiera esta obra o mejor dicho, tal secreto escondido, de ser destruido por los alemanes con una bomba durante la segunda guerra mundial?” Pues la destruccion involucraba a la iglesia Santa María delle Grazie y la capilla donde estaba el cenacolo. Y milagrosamente a la pintura no le pasó absolutamente nada. Todo un misterio?
Capitulo III
El milagro en una cita
Lo mas curioso de la cita “milagrosa” se basa en que Justiniano Núnez (Justo), es una persona totalmente devota a la Misericordia Divina de Jesús Cristo.
Se dice que Jesús murió en la cruz un día viernes a las tres de a tarde. Ese es l momento en que el corazón de Jesús está mas explendoroso hacia aquellos creyentes que oran y piden en nombre del hijo de Dios.
Bueno, era un día martes en Milano, cuando fuimos hasta la iglesia de Santa María de la Gracia (lugar donde se encuentra el Cenacolo); entramos a la taquilla para comprar los tickets que nos permitirian observar la obra, pero estaban agotados, y para lograr obtener unos tickets debiamos de llamar por teléfono con tres meses de anticipación y hacer la reservacion.
En realidad, esa noticia no era favorable para nosotros, ya que nos devolveriamos al continente Americano en una semana. Pero la insistencia de Justo es muy grande. Así que el llama por teléfono y le dan una reservación para el dia viernes a dos horas antes de las tres de la tarde. Eso fué mas que suficiente para saber que era un regalo de Dios. Tanta suerte no puede ser casualidad…
…Minutos despues de haber salido de la espaciosa habitación donde se encontraba el cenacolo, Justo me dice: – “en un día como este, 20 de Julio, hace cincuenta y un años atras fuí bautizado”.
…
– Por esta razón describo que la cita fué milagrosamente postulada para el dia Viernes.
Gracias Señor, por este regalo tan bello.
Eudis Pérez
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