Desde Atenas llegamos hasta el puerto del Pireo para embarcar hacia las islas. El Pireo es el puerto de Atenas, una ciudad muy bulliciosa, ruidosa, llena de coches, barcos, trenes, taxis, autobuses... y lo más complicado, griegos estresados gritando, empujando, subiendo, bajando..., toda una locura!. Respecto al carácter del griego tiene en común cualidades típicas de las personas mediterráneas en general (españoles, italianos, franceses...) pero con algunas particularidades. Descubrí que eran personas amables y hospitalarias, constantemente utilizan palabras como parakaló (gracias) pero que ellos utilizan para cualquier cosa y a lo que rápidamente hay que contestar efjaristó (de nada). Pero en otras cosas muy diferentes, sobretodo en el sentido del orden y la organización. Esto pude observarlo muy bién en el Pireo donde el movimiento de personas y equipajes era más elevado (coincidió que salimos rumbo a las islas en fin de semana y media Atenas aprovechaba también para salir de la ciudad y refugiarse para descansar en las islas). A cualquier lado donde mirabas la gente entraba en los autobuses, barcos, trenes intentando entrar TODOS a la vez y sin guardar fila por lo que las entradas de acceso quedaban colapsadas de gente pegadas las unas a las otras, sin posibilidad de movimiento. A pesar de todo era divertido y la gente tampoco no se enfadaban entre ellos (ya que para ellos debe ser normal). También destacaría el tema del tono de voz, en qualquier lugar público de Grecia se oye hablar a la gente bastante más alto de lo que estamos acostumbrados. Ésto que es bastante general en los países mediterráneos se acentúa más en Grecia por lo que si añadimos el bullicio, las aglomeraciones de gente, el ruído de los coches y de la gente podeis haceros una idea del ambiente que se podía sentir.