Al otro día nos despertamos algo temprano. Desayunamos en el hotel, un desayuno bastante casero, muy rico y económico, que nos sirvió para recargar energías.
Después de pedir informes sobre la reserva de la mariposa, nos dijeron que había que ir aun pueblo aledaño que se llama Angangueo y pues tomas carretera. Está como a media hora, después hay que tomar otro tramo rumbo a la reserva y listo llegamos. El lugar es un bosque muy frío y nos tocó un poco de neblina.
Enchamarrados y todo nos bajamos de la camioneta y muchos niños y gente de la reserva se acerca para ofrecerte llevarte caminando o a caballo a donde están las mariposas.
La temporada de la Monarca si no mal recuerdo es de Noviembre a Marzo de cada año por lo que si quieren ir tiene que ser entre estos mesos siendo Enero y Febrero los mejores, según los lugareños.
Nos platicaron que la mariposa cada año cambia de lugar dentro de la misma reserva, por lo que puede o no estar cerca de la entrada y si se les ocurre ir lejos, es algo complicada la llegada por que solo es caminando o a caballo.
Llegamos a la entrada y te cobran una modica cantidad a modo de cooperación para la reserva. Y te ofrecen que uno de los lugareños te lleve a donde está la mariposa, le das una propina y listo. Optamos por ir caminando y no a caballo (grave error) Nuestro guía era Don Quino, un viejito como de 65 años, que al momento de verlo me dio la impresión de que tardaríamos una eternidad en llegar y cual fue mi sorpresa que Don Quino cuenta con una condición física envidiable y camina mucho mas rápido que nosotros jajaja.
Nos dijeron que caminando estaba como a media hora lo cual no nos pareción mucho, pero al final fueron como 2 horas caminando, subiendo y bajando la montaña...
Por fin llegamos a donde las mariposas se posan en los árboles. Hay que tener un poco de suerte porque si los días están nublado las mariposa solo se quedan en los árboles y no salen a volar e incluso es difícil verlas porque a pesar de su color característico, en montón se pierde y solo se ven como racimos de uvas colgadas de los árboles y de un colo gris obscuro dificil de percibir.
A ratos salía el sol y la sensación de verlas volar por millones, literalmente millones, es increíble, en ese momento desapareción el cansancio de la caminata. Vuelan por encima por largos ratos y como por arte de magia en cuanto es sol se oculta se vuelven a los árboles. Después de un rato ahí y de una explicación de Don Quino sobre la reproducción de las mariposass decidimos irnos porque ya era algo tarde y teníamos que tomar carretera hacía la ciudad de México.
De regreso optamos por el caballo, mucho mas comodo y corto que volver a regresar caminando... despedimos don quino y tomamos caballo para regresar a la entrada y tomar nuestra camioneta.
Ampliamente recomendable la visita, incluso pueden ir y regresar de la ciudad e México el mismo día.
Espero les haya gustado