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Miami enero 2010

Escribe: grehelo
A primeros de enero Pilar me comentó que tenía interés en conocer Miami. Quería saber cómo es una ciudad tropicalona del primer mundo. Me pareció estupendo.

 

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Miami

Miami, Estados Unidos — viernes, 29 de enero de 2010

Día 2, 29 del 1
Empezaba el día clave para arreglar la bronca de la reserva de hotel. A las 9 de la mañana amanecimos descansados después del palizón del día anterior. Cafelito en el cuarto, aseo y bajamos a recepción a ver cómo iba lo nuestro. El problema era que VTP no había mandado el dichoso mail a reservaciones del hotel. Todo se arreglaba hablando con VTP y diciéndole que por favor lo enviaran. Al cabo de una hora de investigación y gestiones a través de la internet y del teléfono, Paco nos consiguió el teléfono de atención de VTP en México. Se habló con la persona adecuada, se le proporcionó el mail del hotel y todo quedaba arreglado. Hasta el lunes que salíamos de regreso, nos alojaríamos, como habíamos contratado antes, en el hotel. El tiempo invertido fue largo. Habíamos consultado las previsiones de clima para los tres días y daban sol el viernes, nublado el sábado y lluvia el domingo. De acuerdo a esas previsiones, la idea era el viernes visitar Miami y Miami Beach, el sábado hacer una excursión por los Cayos y el domingo visitar lo que nos hubiera quedado de interés y hacer algunas compras. El trastorno de la reserva nos hizo cambiar nuestros planes. Como eran ya las 11 del día, preferimos ir de compras hoy. Un ratito en el Target, otro en una tienda de electrónica y fotografía y un par de compras más en una tienda de deportes, todo en la zona central de la ciudad de Miami, en Coral Gables. Y nos fuimos a Seagraw Mills Mall, el 7° Mall más grande del país, donde llegamos a las 14:30. Tomamos un ligero lunch en el restaurante Paul (bien) y estuvimos allá hasta las 18:30. Mucha gente, buenas tiendas. Sobre todo sudamericanos. Poco mexicano. Algo compramos. Regresamos al hotel a dejar las bolsas y asearnos un poco. Comprar cansa mucho. Decidimos cenar en Miami Beach en Taverna Opa, un restaurante griego. El lugar es un show bestial. Música alta, muy buena comida, excelente precio, gente de todo tipo, ambiente familiar ecléctico, desde abuelitas hasta nietos. Todo el mundo con mucha marcha. Se baila en las mesas, se bebe Ouzo y Mythos. Recomendable. Sólo hay que saber que el valet cuesta 15 dólares. Salimos a la calle y en unos minutos nos acostumbramos a la ausencia de ruido y en carro decidimos ver Ocean Drive y Collins Avenue, en Miami Beach, dos de las principales arterias. Un auténtico escaparate de provocación y ostentación. Coches inimaginables, gente mostrando todo lo que tiene, incluso sus miserias. Pura fachada. Un lugar de excesos de todo tipo.  Regresamos al hotel a descansar. Mañana los Cayos.

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