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EcoAlberto, migrante por una noche
Escribe: Euniceta
Es imposible no voltear la mirada hacia el firmamento y distraerse con el intenso brillo de las estrellas; pueden verse todas ellas alumbrando el suelo pedregoso por donde la gente prosigue su...
EcoAlberto, migrante por una noche
México — viernes, 21 de diciembre de 2007
Tienen sed y aunque sudan, por momentos el frío cala sus huesos, aún así deben continuar pues todos tienen un mismo objetivo: el sueño americano. Una experiencia de este tipo la viven los visitantes del parque ecoturístico EcoAlberto, ubicado en el municipio de Ixmiquilpan, Hidalgo, quienes por una noche se convierten en migrantes y tienen la misma intención de los cientos de miles de mexicanos que cruzan la frontera aún sin quererlo. Vivir esa situación, espinarse las ropas, caminar entre piedras, tropezarse con los cactus, provoca que los turistas- migrantes comprendan que ir en busca del llamado "sueño americano" no es un gusto, sino una necesidad y es precisamente esa la intención de los indígenas hñahñus encargados del parque: sensibilizar al visitante sobre la difícil situación que viven aquellos que deciden abandonar su país con la idea de alcanzar una mejor calidad de vida.
Luego del recorrido, ya todos han visto que llegaron bien y entre las impresiones del trayecto, la recuperación del aliento y el confort de estar de regreso en el parque de pronto , todos se sorprenden al ver luces en la peña ¿Qué son? ¿Brujas quizá? ¿Luciérnagas gigantes? noo, es un maravilloso espectáculo de antorchas que en la comunidad prepararon para deleite final de los "migrantes por una noche". Todas juntas iluminan la noche de un naranja inquieto, más bien danzante al ritmo del fuego de las antorchas.
Al día siguiente la naturaleza ofrece su mejor cara y descubre a los viajeros que el terreno por el que anduvieron la noche anterior no es sino un territorio rico en flora de la cual sobresalen majestuosas las cactáceas en sus diferentes presentaciones; y es que EcoAlberto está ubicado en una reserva ecológica de naturaleza pedregosa y casi desértica por la que cruza, cual oasis, el río Tula que se abre paso entre los montes hasta llegar a una presa la cual abruptamente corta el cauce del agua y marca el límite para quienes deciden pasear en lancha.
-Otra forma de trabajar la tierra Hace 27 años el valle del Mezquital era una zona difícil de recorrer por quienes no estaban familiarizados con su vegetación y climas extremos, de hecho podría decirse que sólo los hñahñus, también llamados otomíes, tenían la capacidad de sobrevivir en ese entorno, es por eso que ellos como comunidad son los propietarios de terrenos ejidales a los cuales hace casi una década decidieron dar un nuevo uso, uno nada común con sus tradiciones, pero que les ha dejado muchos beneficios: el turismo en su forma alternativa.
Aunque la agricultura y las remesas aún representan su ingreso base, los cerca de mil habitantes se han organizado para transformar poco a poco un territorio del que, al parecer, sólo podía sustraerse un atractivo paisaje y han erigido, cual oasis en el desierto, un pequeño balneario con su respectiva zona de acampado como complemento de la caminata nocturna; la vista desde las albercas es poco común en establecimientos de su tipo, pues en lugar de estar rodeados de toboganes o ríos de gente, en realidad lo único que se visualiza es el tono dorado de los cerros al llegar el atardecer.
Pero de ahora en adelante ya no sólo serán las albercas, pues desde hace unos días siete cabañas hechas con piedra de la región y pencas de maguey en lugar de las tradicionales tejas en el techo, esperan por visitantes que busquen convivir con la naturaleza sin perder comodidades.
Para los extremos
Del trayecto nocturno sólo podría decir que representa todo un reto, sobre todo para aquellos que temen del exterior y a lo desconocido, incluso en algún momento varios olvidan el sentido de esa caminata y se lo apropian como un objetivo personal. Eso sí es bueno llevar una muda de ropa, porque de alguna manera, en cualquiera de sus formas, de regreso al campamento uno se da cuenta de que lleva consigo algún recuerdo del lugar. Ahora que si al terminar el trayecto necesitas más acción, EcoAlberto invita a sus visitantes a sentir la sensación de volar con un par de tirolesas que pasan encima del Río Tula y la adrenalina de bajar una enorme roca a través del rappel.
En fin, los guías de EcoAlberto nos explican que si bien el nombre se refiere al sentido ecológico del turismo, en realidad el Eco es un exhorto a hacer eco en pro de la naturaleza y del respeto a las comunidades ancestrales de nuestro México. Ante la pobreza en que viven los habitantes de zonas rurales e indígenas, el turismo rural y alternativo, definitivamente representa para ellos una nueva opción y para los viajeros una nueva forma de conectarse con su país.
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Últimos comentarios
zenko81 dice:
que bueno que fuiste al ecoalberto
a mi me invitaron a conocerlo pero me dio flojera ir pero se ve que esta padre y vale la pena
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laguanabana dice:
Euniceta!!!!! grandioso esa parte del hidalgo que conociste y mucho mejor sensibilizarse con tañama experiencia que se vive ahi.........ahi que ir en definitiva en algun fin de semana venidero......gracias.....
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La_cuca dice:
Hay quienes nunca voltean sus cabezas hacia el firmamento, quienes no salen de noche, quienes nunca han sentido lo que es la sed y unos pies cansados. Gracias por darnos noticias de las estrellas.
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EcoAlberto, migrante por una noche
México | 21 de diciembre de 2007
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