Norte de Marruecos
Escribe: Syd
Una mirada relajada de un acercamiento a las latitudes Norte del país en sólo una semana.
Almería-Melilla
Melilla, España — sábado, 16 de abril de 2011
Primera crucecita del viaje.
Almería es un lugar lleno de tierra, animales, plantas y personas, que tiene la costa mirando hacia abajo. El norte de África tiene también animales, plantas y personas y la costa mirando hacia arriba. No somos tan diferentes. Al menos, visto así, parece que no. Esto, que no pretende ser filosofía trascendental de último curso, no tiene otra función que dar rienda suelta a la primera reflexión del viaje. Ni más ni menos.
Desoxidar las perezosas neuronas de la imaginación.
Sentado en mi asiento, junto a una ventanilla que mira al mar, la oscuridad no me da opción a contemplar el elemento líquido. Es la una y 36 de la madrugada, y el mastodonte flotante comenzó a moverse hace un par de minutos. Ya no se detendrá hasta arribar a África. O eso esperamos todos. África. África. África. Cuántas clases de Australophitecus han descubierto ya? A una afarensis, los arqueólogos la llamaron Lucy. Eso sí, en vida imagino que ya tendría otro nombre, aunque sólo fuera un gruñido. Además, Etiopía aún queda lejos.
El barco tardó 1 hora y 34 minutos en ponerse a andar, a navegar. Antes nos tuvieron un rato enorme en el relentí de la noche, a lo largo de una pasarela interminable, en una cola interminable, que nunca se ponía en movimiento. Desfilaron los coches y motos, entrando en la bodega del barco, bajo nuestros pies. Qué pasa en mi ciudad?
África...
Son las 7:23 de la mañana, y el barco acaba de atracar. Antes, un viaje largo e incómodo en unas butacas viejas de una sala hacinada. Cada uno durmió lo que pudo.
Almería es un lugar lleno de tierra, animales, plantas y personas, que tiene la costa mirando hacia abajo. El norte de África tiene también animales, plantas y personas y la costa mirando hacia arriba. No somos tan diferentes. Al menos, visto así, parece que no. Esto, que no pretende ser filosofía trascendental de último curso, no tiene otra función que dar rienda suelta a la primera reflexión del viaje. Ni más ni menos.
Desoxidar las perezosas neuronas de la imaginación.
Sentado en mi asiento, junto a una ventanilla que mira al mar, la oscuridad no me da opción a contemplar el elemento líquido. Es la una y 36 de la madrugada, y el mastodonte flotante comenzó a moverse hace un par de minutos. Ya no se detendrá hasta arribar a África. O eso esperamos todos. África. África. África. Cuántas clases de Australophitecus han descubierto ya? A una afarensis, los arqueólogos la llamaron Lucy. Eso sí, en vida imagino que ya tendría otro nombre, aunque sólo fuera un gruñido. Además, Etiopía aún queda lejos.
El barco tardó 1 hora y 34 minutos en ponerse a andar, a navegar. Antes nos tuvieron un rato enorme en el relentí de la noche, a lo largo de una pasarela interminable, en una cola interminable, que nunca se ponía en movimiento. Desfilaron los coches y motos, entrando en la bodega del barco, bajo nuestros pies. Qué pasa en mi ciudad?
África...
Son las 7:23 de la mañana, y el barco acaba de atracar. Antes, un viaje largo e incómodo en unas butacas viejas de una sala hacinada. Cada uno durmió lo que pudo.
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Capítulos de este diario
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1
Introducción
-
2
Almería-Melilla
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3
Melilla-Nador-Fez
-
4
Fez
-
5
Fez-Chefchaouen
Chefchaouen, Marruecos | 19 de abril de 2011
-
6
Chefchaouen
Chefchaouen, Marruecos | 20 de abril de 2011
-
7
Chefchaouen - Oued Laou
-
8
Oued Laou - Tánger
-
9
Tánger-Tarifa-Almería
En Melilla...
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