Después de un año de planeación, finalmente llegó el último día en México... todo estaba preparado para un año de intercambio en Francia.
Varios de mis amigos ya habían partido a diferentes partes del mundo, Alemania, Francia, Inglaterra, EE.UU., Japón y Turkia. Era el último rezagado.
Tramité mi visa a través de la agencia que arregló mi intercambio escolar, pero llegó tres semanas después de lo esperado, la persona que tenía que sellar la visa había escogido el momento más oportuno para tomarse sus vacaciones. La buena noticia es que la agencia no agendaba una fecha para el vuelo hasta que la visa estuviera liberada, por lo tanto no perdí nada de dinero en cambios de vuelo.
Recuerdo que las claes en México ya habían empezado y que todos mis amigos que también se irían de intercambio ya se habían ido, incluso llegué a pensar que no me iría.
En fin, después de tener la maleta hecha por tres semanas y de investigar más sobre la región en la que viviría (Nord- Pas de Calais), finalmente llegó la víspera a la salida. Ya no había nada que hacer en cuanto a planeación. Me di una vuelta a despedirme del mar y de mis mejores amig@s que se quedaban en México, comí tacos y mariscos, y claro... no dormí prácticamente nada pensando en cómo sería Europa.
Aunque había leido bastante sobre a donde llegaría, historia y geografía del lugar, a los 16 no tenía idea de como sería estar por aquellos rumbos, incluso después de instruirme tras la pantalla de la computadora.