A quienes nos gusta viajar en motocicleta hacerlo nos da la sensación de ser un jinete gitano, un tuareg motorizado…, salimos de Los Mochis, Sinaloa un sábado temprano y al darnos paso el último semáforo soltamos el embrague y damos gas al motor para Paúl Ruiz, René Loaiza y yo subirnos a esa sensación que menciono arriba.Vamos a comer a Mazatlán para de ahí subir a Durango y cruzar su espectacular sierra, les pido a mis compañeros que registren bien este escenario para luego compararlo con el del tramo de Hidalgo del Parral a Creel, son muy similares pero vamos a ver cual es más bonito. En Mazatlán cruzamos el malecón, recuerdo cuando lo descubrí (hace más de 40 años celebrando mis primeras “convenciones del Tec”; presumíamos que eran las playas más bonitas del mundo, llegamos a comer en el Shrimp Bucket y nos tomamos nuestra primer foto junto al “venadito”, monumento emblemático del puerto.
Ahora sí, rumbo a la sierra pasando Copala empiezan las curvas y la diversión; las “vistas”, los despeñaderos, los paredones, los puertos, los valles, los espectaculares cañones, las curvas cerradas, las “eses”… y los tráileres en contrasentido así como la lluvia y la neblina (que son nubes) en el camino nos obligan a manejar con un “sexto” sentido de precaución muy avispado.Es la primera vez que mis compañeros recorren una sierra y me piden máxima precaución, Paul me dice que quiere ser el último en la hilera, René en medio y yo adelante y así lo hacemos. Acostumbrado a cruzar la sierra a un promedio de 60 a 70 kms/hr no me percataba de que se quedaban rezagados entonces casi me detenía para volver al grupo, nos llueve por primera vez (que serán varias) y nos detenemos a ponernos los impermeables, aquí le pido a Paul que tome la delantera y René en medio para yo no despegarme y así también voy más al pendiente de ellos; pasamos el tramo lluvioso y en camino seco otra vez y ya con más conocimiento del manejo Paúl se acomoda y empieza a manejar con más soltura, René lo sigue igual y que empezamos volar!!!