El siguiente día nos despertamos cerca de las 8 am, muertos de frio. Yo acostumbro dormir sin calcetines, y al intentar ir al baño, toque con mis pies desnudos el piso y....ahhhhhhhh!!! demasiado frio!
En fin, desayunamos en el centro en unas bancas que estaban por ahi, compramos pan dulce y champurrado (excelente). Despues decidimos ir a la sierra y explorar un poco. Tras caminar unos minutos y apunto de adentrarnos a la sierra, observamos que hay muchisimos lugares en donde rentan cuatrimotos, a un precio no tan caro, como $80 pesos la hora (6 USD o 4.50 EUR), aun asi asumimos que si estabamos con la naturaleza, debiamos explorarla como se debe: a pie.
Ese día caminamos muchisimo, porque vimos un letrero que decia que quedaba cerca una cascada de la cual no recuerdo su nombre, a unos 10 km de donde estabamos, entonces decidimos caminar y caminar y caminar, y estoy seguro que esos 10 km fueron unos 15 o 18.
Como a mitad del camino encontramos una especia de rio que divida unos cerros de otros, y descubrimos que era el cauce de la Cascada el Salto, otra cascada diferente a la que nos dirijiamos. En ella había unos kiokos muy agradables y todo era tan tranquilo pese a que algo de gente, si encuentro las fotos les prometo que las subo porque es algo unico e indescriptible con solo palabras
Al final llegamos a la cascada y justo al lado habia gente con puestitos de comida y refrescos. Despues de observar la cascada y descansar todo el camino, se nos hizo que era demasiada la distancia por subir, entoces acudimos con un señor que rentaba caballos y por subir aquella vez nos cobro como $75 por caballo (5.80 USD o 4 EUR) , y en cada uno cabiamos 2, por lo que no se nos hizo caro. El viaje en caballo duro como 45 minutos y aunque una que otra vez los caballos se emocionaban y galopaban muy rapído, fue un camino muy tranquilo.
De regreso a la civilización, compramos mas leña porque donde estaba nuestra cabaña habia a unos pasos una palapa donde podiamos azar carne. Comimos carne asada que compramos en el pueblo y pasamos la tarde comiendo, platicando y riendo entre nosotros.
En la noche paseamos por el cento (otra vez) y platicamos con una que otra persona que se nos acecaba y preguntaba de donde eramos (unos somos de Aguascalientes, y otros eran de Guadalajara) En Mazamitla no hay muchos museos o puntos turisticos que visitar, y si los hay quedan a una distancia considerable como para caminarla, pero aun asi su gente es muy pintoresca y amable, y tiene muchas iglesias y fuentes interesantes. No dejen unca de visitar las fondas, porque hasta una simple quesadilla es deliciosa ahi.
Estabamos tan llenos que ese día no cenamos y preferimos acostarnos temprano para recuperar las fuerzas y visitar por ultima vez nuestros lugares favoritos: el centro y sus alrededores.