El viaje de las profecías
Escribe: EAH
"En el trece Ahau al final del último katún, el Itzá será arrollado y rodará Tankah, habrá un tiempo en que estarán sumidos en la oscuridad y luego vendrán trayendo la señal futura los hombres del sol; despertará la tierra por el norte y por el poniente, el Itzá despertará".
Cosmogonía maya y el mundo prehispánico
Mayapán, México — domingo, 15 de noviembre de 2009
Para los mayas, dios o HUNAB-KÚ es un organismo gigantesco, una enorme mente que contiene a todos los hombres, en la que todo vive, donde todo está conectado y forma parte integral de cada uno, formando parte integrante del todo. HUNAB-KÚ es la fuente de energía, de la información total del Universo. Pulsa y transmite la información que lo coordina todo, irradiando eternamente desde el centro de la Galaxia, como el corazón que, al palpitar, coordina el funcionamiento de todo el cuerpo humano. Ellos creían que HUNAB-KÚ se manifestaba en forma de ondas, ondas de información, ondas de luz, ondas de energía, ondas de sonido, ondas de pensamiento, ondas de amor. Creían que este ser vivo que contiene todo, estaba creciendo permanentemente, desplegándose y, al hacerlo, daba nacimiento a muchos otros soles, a estrellas, a planetas, a seres vivos con corazón y mente, que sienten y piensan. Y sobre ellos, daba nacimiento a los hombres, a las mujeres, a los niños que no son otra cosa sino seres de luz, estrellas, vale decir, futuros soles. Seres vivos en escalas distintas, unos más grandes, otros más pequeños, unos contienen a otros, y estos contienen, a su vez, a otros, más pequeños todavía, y así sucesivamente, todos vivos y conectados entre sí. El hombre maya se sincronizaba a diferentes escalas con los ciclos de la Naturaleza. Así, aprovechaba conscientemente al Sol para aumentar su energía vital y producir estados de unidad de conciencia. La primera escala es muy íntima y cercana; se siente con el latir del corazón, que cambia de ritmo, al estar despiertos o dormidos. La cantidad de energía que recibimos del Sol produce el ciclo básico del hombre. En el día, esta energía la recibimos directamente, con abundancia; en la noche, nos llega muy poca, sólo la reflejada por la Luna.
La palabra maya para día es KIN; era su unidad de medida básica para el paso del tiempo, a la cual se refieren todas las demás unidades de medida del tiempo. Los mayas encontraron que, un número y un día, son una misma cosa; representan la unidad básica de medida relativa al Sol, el KIN, el día. Pero también, dependiendo de la energía que se recibiera del Sol, cada día era distinto a los demás; la energía se mueve de manera diferente, produciendo una sensación distinta o, si se quiere, distintos estados de ánimo, distintos estados de la mente, del Espíritu. Lo que diferencia fundamentalmente, un día de los otros, es la ubicación del Sol y de la Luna. La cantidad de energía que ambos envían a la Tierra, produce una frecuencia de vibración distinta y diferentes sucesos naturales. De ese modo, cada KIN, cada día, suena de modo distinto, convirtiéndose en la base de una canción que produce todo el Universo. Cuando el hombre siente esa melodía, se sincroniza con ella, con todo lo existente, y encuentra su felicidad. Veinte días sucesivos conformaban un UINAL, un mes. Cada UINAL tiene su propio nombre; veinte nombres o vibraciones diferentes que se repiten en ciclos, indefinidamente. Esa es la primera armonía producida por los días, al moverse la Tierra alrededor del Sol, es la armonía que escucha la comunidad cuando siente el ritmo de la Tierra. Dieciocho (1
Los mayas sabían que, en cada año o durante cada TUN, el Planeta gira 360 ° (grados) alrededor del Sol. Para ellos, cada grado recorrido en la circunferencia, representa o equivale a un KIN, a un día. Por eso, el Año Maya, 1 TUN, tenía 360 KINES, es decir, 360 días. Como el Año Solar tiene 365 días, lo completaban con 5 KINES adicionales de transición llamados HUAYEB, a los que los consideraban "nefastos", días de "mal agüero", en los que no hacían ninguna actividad más que purificarse y festejar la llegada del Año Nuevo. A su vez, 20 TUNES producen 1 KATUN, una nueva unidad de medida del tiempo, vale decir, 20 AÑOS MAYAS o 7200 KINES. Esta escala siente la canción armoniosa y el ritmo del Sistema Solar, que sirven para determinar las posiciones en las que cada uno de los Planetas, refleja, de mejor manera, la luz del Sol hacia la Tierra.
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Últimos comentarios
rafaur dice:
Me encanto y seguire leyendo.Parece que estoy escuchando al gui en ChiChen Itza. Solo me falta dar la palmada para oir el quezchal.
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coralay dice:
estoy de acuerdo con rafaur sigo!!
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Capítulos de este diario
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1
Antecedentes
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2
Cosmogonía maya y el mundo prehispánico
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3
Las profecías y el mundo
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4
Visión científica
Playa del Carmen, México | 15 de noviembre de 2009
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5
El impacto de un cuerpo celeste
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6
El chilam balam de chumayel
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7
El popol vuh
Chichicastenango, Guatemala | 15 de noviembre de 2009
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8
La leyenda del quinto sol - Ollin Yolitzli
Ciudad de México, México | 15 de noviembre de 2009
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9
El tour… itinerario de nuestro viaje…
Riviera Maya, México | 15 de noviembre de 2009
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10
2º día de viaje: Chichen Itzá, Izamal, Mérida
Chichén-Itzá, México | 15 de noviembre de 2009
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11
3er día de viaje: Uxmal, Kabah, Chumayel, Campeche
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12
4º día de viaje: Edzna, Campeche
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13
5º día de viaje: Champoton, Sabancuy, Palenque
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14
6º día de viaje: Bonampak, Yaxchilan, Lago Peten Itzá
Pozo Bonampak, México | 15 de noviembre de 2009
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15
7º día de viaje: Tikal
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16
8º día de viaje: Lago Peten Itzá, frontera Corozal, Palenque
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17
9º día de viaje: Calakmul, Becam, Chicanná
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18
10º día de viaje: Xpuhil, Bacalar, Tulum, Riviera Maya
En Mayapán...
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