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Hawai: el espíritu aloha

Escribe: Nocturna
Para quien sabe apreciar algo más allá de los espectaculares paisajes, las playas seductoras y la modernidad de los lujosos hoteles y resorts o de los grandes centros comerciales, el mayor encanto de las islas del archipiélago hawaiano es lo que llaman allá el espíritu aloha. Es una simpatía innata y un interés por atenderlo y procurarle la mejor estada allí, que se acerca mucho a la hermandad.

 

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Maui

Maui, Estados Unidos — viernes, 5 de marzo de 2010

La segunda isla hawaiana en extensión y población era hasta hace pocos años un lugar solitario, paradisíaco e inexplorado, con playas desiertas y limpias. Hoy está lleno de edificios bastante feos que ocultan la verdadera belleza del lugar. El tráfico es continuo y las aglomeraciones están a la orden del día. Sin embargo esta es la isla donde más facilidades hay para practicar deportes como el windsurf, el surf, el submarinismo, la bicicleta de montaña y para observar mamíferos marinos, con la ballena como gran protagonista. La mayor concentración turística se da en la costa oeste (Lahaina o Kaanapali), por lo cual los que deseen conocer la verdadera esencia isleña deberán desplazarse al norte y el este (Haiku o Kula). La Hana Highway, que rodea el Haleakala (3.000 metros de altitud), atraviesa bosques, cataratas y pintorescos pueblecillos.

Los primeros habitantes del archipiélago fueron polinesios que llegaron desde las Islas Marquesas en el siglo V. Hacia el año 1000 arribaron los tahitianos, que introdujeron su orden social, religión y costumbres. El primer occidental en pisar estas islas fue el capitán británico James Cook, que arribó en 1778 a las Islas Sandwich, como las bautizó. Si bien al principio fue visto como Logo, dios de la fertilidad, pronto surgieron enfrentamientos que se saldaron con la muerte de Cook.
Hasta la llegada de Cook cada isla poseía su propio rey, hasta que Kamehameha, rey de Oahu, unificó el archipiélago bajo un solo mando. Este rey único comenzó a tratar con los comerciantes estadounidenses interesados en la madera de sándalo, con los balleneros, que usaban las islas como escala, y con los misioneros que acudieron a evangelizar a una población ya diezmada por las enfermedades venéreas traídas por los marineros.

A finales del siglo XIX la caña de azúcar se convirtió en la gran industria de Hawai, y los dueños de las plantaciones comenzaron a traer a chinos, japoneses y coreanos a trabajar en ellas y a intervenir en los asuntos de las islas, lo que se saldó con el derrocamiento en 1893 de Liliuokalani, última reina hawaiana, y la anexión a EEUU.
Pronto, Hawai se convirtió en un lugar estratégico dentro de las rutas comerciales y de importancia militar. La base de Pearl Harbor, en Oahu, daba a EEUU control sobre el Pacífico. El ataque japonés a esta base militar el 7 de diciembre de 1941provocó que EEUU se decidiese a tomar parte en la Segunda Guerra Mundial.
Una vez acabada la guerra, la población hawaiana exigió el reconocimiento como estado, que llegó en 1959. Así, Hawai se convirtió en el 50 y último estado de EEUU.

Situado en el Pacífico Norte, a 2.000 kilómetros de la costa californiana, este paradisíaco archipiélago debe a su origen volcánico la gran variedad de fenómenos geológicos se dan en las islas, dotándolas de una configuración geográfica que en poca superficie proporciona gran diversidad de paisajes. Las playas cristalinas, los prados más verdes, los picos más escarpados, los volcanes humeantes y las especies más exóticas se dan en este estado.

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