Para llegar a la cascada Antankallo necesitas estacionarte primero en Matucana, antes claro haber pasado por la escala obligada en Chosica, tomar los buses desde el paradero cerca de la plaza de armas.
Matucana es el centro de operaciones de algunas rutas trekeras, dentro de las cuales la cascada en mención es la más conocida, visitada y accesible; imposible perderse en el camino, de poca exigencia; te hará sudar lo justo y necesario, paralelo a eso, disfrutarás de un paisaje muy bello y apacible.
Desde el inicio de la ruta tenemos a un pueblo simpático y pintoresco; mucho color e imágenes en los muros de las viviendas que forman parte del recorrido inicial de ascenso, muchos de ellos representando los destinos turísticos de la zona y aledaños. Y además de eso Matucana tiene un agregado exclusivo, existe una estación de tren antiguo perfecto para el lente fotográfico, toda una reliquia.
En el transcurso de la aventura, un puente de madera, establos, ganado, flores, verde, mucho verde, y arto sol; un tramo corto de subida y luego todo plano, un letrero "curva peligrosa" indicará que el premio está cerca, algunos minutos más y verás Antankallo a lo lejos, pasando por una roca perfecta para los poseros.
Llegando a la cascada existe una zona de camping, mesas y troncos para sentarse, para pasar una tarde en paz y sobretodo una comodidad inusual que no te ofrecen otras rutas.
Dependiendo de la temporada la verás con poca o abundante agua, pero no deja ser hermosa jamás. Un puente colgante te llevará al pie de sus aguas y una vez allí sólo te queda disfrutar de la vida, la cual es una sola y quien sabe cuando se nos acabe, así que a sacarle provecho.