Diarios de viaje > Kenia, Africa
En Kenia de safari (fotográfico)
Escribe: miguelrieu
Dia lunes 12 de febrero de 2001, despues de haber fracasado el año pasado por falta de cupos, lo intentamos este año con exito, y nos largamos a la conquista de la vida salvaje y sus bestias feroces, en un paraiso de la fauna y flora silvestre como pocos en el mundo. Kenia, que de eso se trata, donde se respira y se disfruta del verdadero encanto de un pais multietnico, corazon de la Africa negra y de la sabana.
Masai Mara, las entrañas del Africa
Masaita, Kenia — lunes, 19 de febrero de 2001
En el camino al Lodge Keekorok, nos encontramos con variadas especies, como hipopótamos, en el río Mara, también cebras, antílopes, gacelas y ñus. A mitad de camino, pactamos con el guía para hacer una visita a un poblado Masai. Nos desviamos un poco, nos hace esperar en el autocar, mientras arregla de antemano los 20U$ por cabeza que nos saldrá la visita, ( esta es una de las ventajas de estar solos en el tour, y poder manejar mas libre y holgadamente los tiempos ) .
Nos viene a buscar para avisarnos que ya podemos bajar; somos los únicos turistas en ese momento, y nos reciben cinco o seis nativos ataviados con sus clásicas vestimentas color rojo, y algunos con ornamentaciones y tocados en el pelo, además de sus adidas y sus reloj pulseras. Luego nos hacen pasar para conocer el resto de la tribu, nos presentan al jefe de la misma, nos muestran sus chozas, echas de adobe, paja y excremento de vaca para darle mayor consistencia. También usan este abono como combustible.
Nos convidan con una preparación a base de mandioca, supongo, que declinamos cortésmente, después nos sacamos fotos , por un lado con los hombres y luego con el grupo de mujeres y niños, ya que tienen muy arraigado estas costumbres de tipo ancestral, que en occidente llamamos machismo.
También los chicos nos siguen y nos miran con curiosidad, aunque deberían estar acostumbrados, pero seguramente para ellos nosotros también somos “distintos”. Despues nos hacen una demostración de cómo encender el fuego frotando ramitas con un tronco, y luego de una hora aproximadamente, de haber fotografiado del primer hasta el ultimo integrante de la aldea, nos retiramos, no sin antes pasar por el “shoping” que tienen reservado para los turistas, que no es mas que un par de mesas en un rectángulo alambrado, con artesanías en madera y collares, pulseras y esas cosas.
Luego a la salida nos esperan un grupo de mujeres con el lóbulo de sus orejas súper dilatados, con mas artesanías en madera, y que se prestan gustosas para las fotos, y ya luego partimos camino al hotel, y mientras reflexiono : que bonitas son algunas mujeres , tanto de esta etnia, como en general en toda Kenia, ya lo habíamos apreciado en Nairobi, y en todos los lugares donde estuvimos, que hay mujeres con rasgos bien definidos , donde se nota la belleza de la raza pura , a diferencia de otros continentes, donde se ve mas la fusion con otras razas.
Tengo que reconocer que a través de mis viajes he visto mujeres hermosas, como en España, Escandinavia, Rusia,y Rumania por poner algunos ejemplos, pero me llamo la atención lo impactante de algunos rostros en estas tierras. Seguimos viaje, y a mitad de camino sufrimos un inconveniente técnico con el vehiculo, así que tuvimos que esperar bajo un sol bastante inclemente por esas horas, hasta que felizmente se soluciono el problema, y pudimos continuar hasta llegar al Keekorok.
Nos instalamos pasado el mediodía, en este lodge coqueto y muy espacioso, donde se podía recorrerlo por varios senderos que había, sin por supuesto salir al exterior, cosa que esta prohibido si no es en vehiculo con los guías. Después de comer y descansar una horita, salimos de safari fotográfico, en busca de algunas especies que nos quedaban por ver, bordeando el río Mara, hasta llegar a la frontera con Tanzania, que no es mas que un mojón, el cual lo traspasamos en busca de nuestras “presas”, que fundamentalmente eran los leones, pero sin suerte, hasta que el guía se comunica por radio, y salimos en busca de un leopardo que descansaba placidamente sobre un árbol, pero en el camino nos entretuvimos con una familia de elefantes, a los cuales nos acercamos sigilosamente, teniendo en cuenta que estos gigantes herbívoros no tienen muy buena vista pero si mucho olfato, y si el viento sopla en dirección correcta nos pueden detectar a varios cientos de metros, sumado a esto que son , junto con los búfalos y los hipopótamos, los animales mas agresivos con los turistas, nos acercamos a unos 70 mts, y el chofer en su afán de que pudiéramos tomar buenas fotos se salio del camino trazado, y quedamos atascados .
Por suerte el viento soplaba en otra dirección, y los paquidermos no nos percibieron. Luego el chofer y el guía se bajaron temerariamente a ver si se podía solucionar el inconveniente, mientras nosotros permanecíamos dentro a buen resguardo, aunque si cualquiera de esas bestias hubiera embestido contra el autocar, poco y nada hubiéramos podido hacer. Por suerte después de unas cuantas aceleradas , salio el vehiculo del atasco, y para cuando llegamos al árbol donde estaba el felino disfrutando de su siesta, encontramos el mismo rodeado de camionetas atestadas de turistas disparando incesantemente con sus cámaras, brindando un espectáculo mas pintoresco los turistas que el propio leopardo que de tan escondido entre las ramas casi ni se veía, Ya al atardecer y con la compañía del ocaso a nuestras espaldas, volvimos al lodge, a disfrutar de loa pocos momentos de luz que aun quedaban , para luego cenar con el clásico self service, y luego a dormir. (Con el guía habíamos convenido salir bien temprano por la mañana, para hacer nuestro ultimo safari en busca del rey de la selva, puesto que existía la posibilidad, según el nos manifestaba, de salir por la noche a intentar ver alguna cacería, que generalmente se producen de noche, pero ante la incertidumbre de que esto se pudiera concretar, preferimos elegir la primera opción.
Martes 20: Como habíamos quedado, salimos bien temprano en busca de los felinos, seguimos el curso del Mara , vimos hipopótamos jugueteando en el río, también variedades de pájaros, elefantes, ñus, y los leones no aparecían. Llegamos hasta la frontera con Tanzania nuevamente, ya cerca del mediodía y con el sol apretando, el guía recibe una llamada por radio de que había una familia de leones por la zona. Nos dirigimos hacia allí raudamente, siendo los primeros en llegar, pudiendo disfrutar de estos predadores carnívoros descansando placidamente a la sombra de una acacia. Nos acercamos casi a unos tres mts para poder fotografiarlos con comodidad y no tener que utilizar el zoom, mientras los felinos ni se inmutaban,habia una leona paseando con su cachorro entre los dientes, algunos se hacían arrumacos, había otro, seguramente el jefe, marcando su territorio con la orina, y había otro león mas viejo que permanecía inmóvil bajo la sombra de unos arbustos.
Nos quedamos con el vehiculo estacionado frente a el , esperando que nos mirara de frente para poder retratarlo mejor , y en eso se incorpora y pega un rugido, que nos hizo estremecer, ( no se si de aburrido o como diciendo basta de fotos por hoy ) la cuestión que decidimos que era hora de emprender la retirada, teniendo en cuenta que nos habíamos alejado bastante, justo en el momento en que empezaban a llegar los contingentes de turistas alertados de la presencia de estos felinos, para terminar de arruinarles el descanso .En el camino vimos un globo cruzando por la sabana y nos imaginamos un espectáculo maravilloso allí arriba, aunque a decir verdad, no es la época , teniendo en cuenta el alto costo, puesto que ese tipo de paseo es ideal cuando se produce la gran migración de ñues y cebras, seguido de sus predadores, en el mes de Julio. Llegamos al hotel justo para el almuerzo, y luego nos pasaron a buscar para llevarnos hasta un descampado, que se supone que era un aeródromo, donde habíamos contratado una avioneta para trasladarnos hasta Nairobi.
Allí nos despedimos del chofer y del guía, aunque después nos veríamos nuevamente en la capital. Esperamos pacientemente bajo un árbol, con la única presencia humana a la vista de algunos masai que nos miraban con curiosidad, como nosotros a ellos, hasta que a lo lejos divisamos la silueta de la nave que nos llevaría a destino, como se posaba sobre la pista de tierra levantando una gran polvareda, ahí nos sentimos aliviados, y al poco rato embarcamos. Era un avioneta para doce pasajeros, que volaba a una altitud de 2000mts aproximadamente, y en cuestión de algo mas de una hora, y después de observar las magnificas vistas del valle del Rift desde las alturas, aterrizamos en Nairobi, donde nos estaban esperando para llevarnos hasta el hotel.
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Capítulos de este diario
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1
De paso por Madrid y llegada a Nairobi
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2
Reserva nacional Samburu
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3
De Samburu al hotel árbol
Aberdare Range, Kenia | 17 de febrero de 2001
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4
Nakuru, reserva nacional
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5
Masai Mara, las entrañas del Africa
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6
Nairobi, Madrid y vuelta a casa
En Masaita...
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