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Marrakech

Escribe: jovies
¡Nos vamos de fin de semana a Marrakech!

 

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Capítulo 1
 

Primer día

Marrakech, Marruecos — viernes, 20 de noviembre de 2009

Despúes de 2 horas de viaje en una compañia de bajo coste llegamos a Marrakech, bajamos del avion pasamos un rapido control policial y salimos al Aeropuerto de Menara, cogemos un taxi para 6 personas por 150 dirhams, que nos deja en una calle cercana a la Plaza Jemaa-el-Fna. Nos sorprende lo mal que conducen ¡Madre Mia! da miedo.

Cogemos el plano del Riad y llegamos a la primera, es el Riad Basma que 3 días antes de ir, salía en el programa de la cuatro callejeros viajeros Marrakech. El Riad es muy bonito, esta pintado con los colores tipicos marroquis (ocre rojizo y añil)  y decorado con motivos arabes. Tiene 5 habitaciones, una terraza en la azotea de la casa y un patio muy acogedor en el que pasamos el poco tiempo que estamos en el Riad.

Nada mas llegar nos ofrecen un té o un café mientras esperamos por Hasna la dueña del Riad, después de hacer todo el papeleo nos dirigimos a la Plaza Jemaa-el-Fna y solo son las 10.30am. Pero la plaza ya esta en funcionamiento, de hecho ya estaba cuando llegamos a las 9, los puestos de zumos, de frutos secos, los vendedores de agua, los dentistas.....

Decidimos ir hacia la puerta Bab Agnaou, una de las puertas de la muralla, la más hermosa y la mejor conservada. Nada mas entrar un puesto de dulces marroquis, hay que probarlos y que buenos que estan. Seguimos caminando y enfrente la mezquita de la Kasbah, en un lateral las Tumbas saadíes, para acceder a ellas hay que pasar unas cuantas tiendas de souvenirs y algun aguador dispuesto a que le hagas una foto a cambio de una propinilla. La entrada a las Tumbas cuesta 10 dirhams (1€ ), se encuentran en un recinto rodeado de altos muros y palmeras en la que se encuentran las tumbas de algunos miembros de las casa real, destacando la Sala del Mihrad donde reposan los soberanos alauitas, la Sala de las Doce Columnas que alberga la sepultura de Ahmed el Mansour y la Sala de los Tres Nichos, donde están enterradas las esposa y los hijos. En el jardin, un poco más alejada la tumba de Lalla Massaouda, madre del sultán.

Al salir tenemos intencion de ir al Palacio del Badi, nos metemos por unas callejuelas con tiendas, carnicerias, pescaderias.......marroquis, no había turistas y si los había estaban tan perdidos como nosotros, los niños nos engañaban por ahi no, por aqui, al palacio el  badi, les hicimos caso y al final llegamos a una callejuela sin salida, asi que, quedamos sin ver el palacio el badi, el palacio el bahia y la place des Ferblantiers. Y sin embargo,si llegamos al palacio real, bajo un sol de justicia, cuanto dariamos en estos momentos por una cervezita bien fresquita,pero por aqui imposible.

Decidimos regresar a la plaza Jemaa-el-Fna, caminamos hasta la puerta Bab Agnaou y justo en ese momento pasaba una calesa,asi que, por unos cuantos dirhams, nos llevo a los 6 hasta la plaza. Ibamos en busca de una cervezita fresquita, pero no lo conseguimos, en cambio nos sentamos en una terraza en una calle cercana a la plaza y decidimos comer, el camarero muy majo puso lo que quiso de comer verduritas,brochetas de pollo y cordero, cuscus...., postres y un whisky moruno (té a la menta), pero a la hora de pagar "mi madre que rompimos". La comida no estaba mal pero muy especiada y yo personalmente le cogi un poco de mal rollo al pollo y al cordero de verlos colgados en las carnicerias llenos de moscas (nunca antes me hubiera pasado).

Un poco cansados,  despues de caminar y caminar bajo el sol y que las cosas no hubieran salido como nosotros queriamos, decidimos coger una calesa para que nos llevara a dar un paseo por la ciudad y al final nos dejara en los jardines Majorellle y que buena idea, ¡nos encantaron!. Un jardín donde florecen buganvillas, palmeras, yucas, cactus, naranjos, olivos, rosales, bambús, nenufares y otras plantas exoticas.
Dentro del jardin, un edificio de color añil que alberga el museo de arte islámico, al que no pudimos entrar pues estaba cerrado por reforma.

Nos tomamos un café en la cafeteria de los jardines y la verdad que este sitio nos cambio un poco el chip de nuestro viaje.

De los jardines a la plaza nos fuimos caminando y fue una buena idea por que ves otro Marrakech distinto al del centro, no tan turistico. Lo que no cambia es el tráfico vaya caótico, no respetan nada ni las aceras, ni los pasos de peatones, para cruzar teniamos que echarle cara, agruparnos los 6 y cruzar entre bicis, motos, burro, calesas, coches y autobuses.

Llegamos a la mezquita de la Koutoubia, de acceso prohibido a los no musulmanes, su esbelto minarete es visible desde muchos puntos de la ciudad. Se trata de una obra maestra de la arquitectura islámica y que sirvió de inspiracion a la Giralda de Sevilla.
Y de aquí, a la Plaza Jemaa-el-Fna abarrotada de gente, los puestos de comida ya están instalados, las brasas echando humo, los oradores rodeados de gente, las mujeres pintando con henna, los músicos tocando sus instrunentos, los encantadores de serpientes, los monos, niños pidiendo, coches, motos, calesas......¡vaya caos!

Decidimos ir al Riad, estamos un poco cansados necesitamos una ducha, cambiarnos de ropa y una cervezita que le ecargamos a Hasna, que aunque no esta muy fria tomamos encantados.

Volvemos a salir, vamos hacia la plaza nos metemos en los zocos, curioseamos entre tanto objeto pero dejamos las compras para mañana, va siendo hora de cenar nos decidimos por Chez Chegrouni y despúes de tomar un té a la menta nos fuimos al Riad a dormir llevabamos 24 horas en pie y estabamos agotados.

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