El ultimo día decidimos hacer una pequeña excursión por los valles cercanos, así que nos fuimos a las afueras desde donde salen los taxis compartidos para probar esa experiencia.
Así nos encontramos a dos montañeros madrileños que se dirigian al Yebel Toubkal, la montaña mas alta del norte de Africa, y juntos nos montaños en un viejo mercedes: delante iban el taxista y un matrimonio marroquí, y detrás nosotros cuatro..imaginaos lo comodo que ibamos. Asi llegamos a donde acaba la carretera un pueblo llamado Imlil, a 1740 metros de altitud. Allí vimos a los porteadores que bajaban o subian cosas a la montaña. También probamos la experiencia de los trueques: a mi me querían cambiar el mobil, las gafas... por alfombras o cojines. Al final compramos una alfombra, mucho mas barata que en Marrakech.
A la vuelta convencimos al taxista para que parara en Asni, donde había un mercado. Fue una mala idea, pues se nos pegaron dos falsos guias que pretendian vendernos plata bereber, como eran muy insistentes nos fuimos.
A la noche nos decidimos a probar la vida nocturna de Marrakech, como Pachá estaba en las afueras fuimos a un club llamado Montecristo, al entrar vimos que eran casi todo chicas marroquies jovenes y algun turista. Nuestra sorpresa fue que era un prostibulo disfrazado, tomamos un par de copas a precio de oro y tras denegar educadamente algunas propuestas nos fuimos que al dia siguiente había que madrugar para regresar a casa.