Maracaibo es mucho mas que la Tierra del Sol Amada

Escribe: JoseBeto
Es la tierra donde nació un ritmo contagioso llamado Gaita

 

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Capítulo 1

Una ciudad de tradiciones y de gente extrovertida

Maracaibo, Venezuela — viernes, 12 de octubre de 2012

Escuchar nombrar Maracaibo es para muchos sinónimo de Gaita, nombre que recibe la música tradicional de esta región y que es escuchada durante todo el año, pero que en época decembrina adquiere un significado mucho mas especial. Para otros, Maracaibo es sinónimo de un calor sofocante que puede ser en ocasiones insoportable. Y es que el intenso calor que se siente en esta tierra es el producto de la combinación de un sol radiante con la calidez de su gente, y son ellos, sus habitantes, considerados el mayor atractivo de esta tierra.  Bajo el gentilicio de Maracucho o de Marabino, todo el que nace en esta tierra regala a quien lo visita, una muestra de simpatía y jocosidad que lo diferencia de cualquier otro venezolano, haciendo con ese carácter extrovertido la esencia del Maracucho.

Fue un día de Septiembre, mientras disfrutaba de un paseo al Parque Nacional Morrocoy en compañía de un grupo de amigos viajeros, cuando recibí la invitación de parte de los Maracuchos, a que los visitara el mes siguiente. Y no fui yo el único invitado, sino todo aquel que se encontraba cerca de aquella porción de agua en el Cayo Pescadores. Como dicen los Maracuchos ¡Que Molleja primo, vamos a invadir Maracaibo! Y yo, como dice mi abuela, ni corto ni perezoso me anote en ese viaje también.

Llegó el 12 de Octubre y bien temprano, en compañía de mi inseparable compañera y querida novia Estherambar, salimos desde Maracay rumbo al Aeropuerto de Valencia en busca del vuelo que nos llevaría a la Tierra del Sol Amada. Las 8 horas de carretera se convirtieron en 45 minutos de vuelo que nos permitirían disfrutar mas tiempo de nuestro caluroso destino, y ya a las 7:20 de la mañana las ruedas del DC-9 de Aserca Airlines tocaban suelo maracucho. A las afueras del Aeropuerto Internacional La Chinita, nuestro amigo Enrique nos esperaba para conducirnos al encuentro con el resto de los viajeros, quienes ansiosos en las puertas del hotel esperaban la camioneta Vans que nos llevaría a recorrer la ciudad.

La primera parada fue para degustar las famosas Mandocas, icono de la gastronomía de la zona que consisten en rosquillas a base de harina de maíz, plátano, papelón y queso. Ya con el desayuno en el estómago, nos dirigimos a observar de cerca el imponente puente Rafael Urdaneta, conocido como el puente sobre el Lago, que comunica Maracaibo con la Costa Oriental del Lago y el resto del País.  Esta importante obra de ingeniería es orgullo de todos los habitantes de esta región, hasta el punto que como dice una de sus gaitas, ``Cuando voy a Maracaibo y empiezo a pasar el puente, siento una emoción tan grande que se me nubla la mente´´. Por ello, visitar Maracaibo y no llevarse una fotografía del puente es como no haber visitado la ciudad.   

Luego nos dirigimos hacia el Barrio Santa Lucía. Conocido también como El Empedrado, es el Barrio mas famoso de la ciudad por el colorido de sus casas coloniales, las cuales en múltiples ocasiones son fotografiadas para portadas de revistas y para ser usadas como carta de presentación de la ciudad. En una de sus calles y a plena luz del día, fui sorprendido por tres individuos quienes pegados a la pared de una casa y con armas en mano, me exigían ser fotografiados. Formaban parte de uno de los tantos murales que con originalidad adornan las paredes de muchas de las casas de este pintoresco barrio. Caminando un poco mas encontré la pequeña pero no menos llamativa Iglesia de Santa Lucía, y al dar la vuelta a la manzana me di cuenta que transitaba por un renovado Boulevard lleno de colorido que lleva derechito a la esquina de la tradición, o la esquina de Luis, donde funciona una famosa tasca frecuentada por muchos gaiteros, y en la que una cerveza bien fría apacigua el sediento recorrido por las calles del barrio.

Después de un buen rato de amenas charlas con los viajeros y fotos bajo aquel implacable sol, seguimos el recorrido hacia la Plaza Bolívar de la ciudad. A sus alrededores  importantes edificios como los del Teatro Baralt, El Palacio de Gobierno y La Casa de la Capitulación, conservan la arquitectura de la época de la colonia. Muy cerca de la Plaza Bolívar encontramos la Plaza Baralt, centro de la actividad comercial de los marabinos y visita obligada para propios y extraños, donde el que camina sus alrededores siente el verdadero calor zuliano. Sus inmediaciones están colmadas de buhoneros con los que puedes conseguir casi cualquier cosa, muchos de ellos fácilmente identificables como guajiros por los vestidos característicos de sus mujeres. Caminando un poco más llegamos a la Avenida Libertador encontrando el Centro de Arte Lía Bermúdez.

El día seguía su inexorable avance y nosotros seguíamos nuestro recorrido ahora hacia el Parque Vereda del Lago. En él, grandes espacios al aire libre favorecen la práctica de deportes, teniendo siempre en el fondo como paisaje el Lago de Maracaibo. Nuestro objetivo en este sitio era tomar un paseo en el Tranvía de Maracaibo, una nueva atracción turística de la ciudad que tiene su parada principal dentro del parque Vereda del Lago. Al subir al Tranvía respiré un ambiente de buena vibra propiciado por Jonathan, el guía turístico de la unidad, quien al darnos la bienvenida se delató con el acento de su hablar, característico del maracucho. El recorrido inició por el barrio Santa Lucía, que ya habíamos visitado más temprano pero que en esta oportunidad me trajo valiosa información que no conocía. Supe de la voz de Jonathan, que la cantidad de ventanas de cada casa era el reflejo de la posición económica que quien la habitaba en aquella época. Una casa con más de dos ventanas era sinónimo de que quien la habitaba pertenecía a un sector pudiente de aquella sociedad. Escuchando y cantando cada gaita que sonaba dentro del tranvía llegamos a lo que queda del Saladillo, otro de los barrios importantes de la ciudad que lamentablemente fue demolido casi en su totalidad en 1970, con el propósito de desarrollar urbanismos en la zona. Esta aberración destruyó gran parte de esa rica cultura de Maracaibo, salvándose solamente la calle Carabobo, reflejo de lo que fue el emblemático barrio El Saladillo. En el se encuentra el Panteón Regional, lugar donde reposan los restos de insignes personajes nacidos en esta tierra como el precursor de la gaita Ricardo Aguirre.

Siguiendo el recorrido del tranvía, orgulloso de lo suyo, Jonathan realzaba las tradiciones, costumbres y personajes de esta tierra. Allí supe que el inventor del bisturí de diamante nació en Maracaibo, de nombre Humberto Fernández Morán. También supe que aquel cantante a quien en muchas ocasiones escuché a mi abuelo nombrar nació en Maracaibo. Se trata de Felipe Pirela, a quien se le consideraba El Bolerista de América. Poco tiempo pasó cuando nos detuvimos frente a la Basílica de Nuestra Señora de Chiquinquirá. Se trata de la iglesia católica mas importante de Maracaibo, conocida también como la Basílica de La Chinita, esta obra arquitectónica icono de la ciudad está dedicada a la Virgen de Chiquinquirá, patrona de los zulianos. Descendimos del tranvía para apreciar mejor la majestuosidad de aquella construcción y para caminar por el paseo donde al final se encuentra un gran monumento construido en honor a la Virgen, que es sin duda un lugar obligado para visitar. En medio de fotos y risas cae la tarde, y con ello de regreso a la estación principal del tranvía sigo escuchando esa música contagiosa hecha en esta tierra. La gaita.


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Caribe Concert

Actividades: Discoteca en Maracaibo, Venezuela

Local nocturno para bailar y disfrutar. Buena atención y variados shows. El cliente es el protagonista.


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