Mi Maracaibo

Escribe: kuriak
el puente mas largo de concreto que se encuentra en latinoamerica, adoracion por la Virgen de Chinquiquira, su propia musica, un calor humano, territorio cultural y musical, lugar donde se libro la ultima batalla para la independencia de Venezuela, un lago que tiene salida al mar, es la tierra del sol amado, Maracaibo es su nombre

 

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Capítulo 1

La Virgen su Basilica y Monumento

Maracaibo, Venezuela — martes, 20 de enero de 2009

Como dice una canción:
“Lavando una viejecita a orillas de nuestro lago ella hizo un gran hallazgo pues se encontró una tablita........” 

Esa tablita es sin duda el alma de todo aquel que halla nacido en Maracaibo una provincia de Venezuela, por que en ella apareció la Imagen de la Virgen María, conocida hoy en día como Nuestra Señora del Chiquinquirá. 
 
Maracaibo
Posee una población aproximada de tres millones de habitantes, convirtiéndose, de ese modo, en la segunda ciudad con más población en toda Venezuela y la ciudad más extensa del país Esta Ciudad es el centro económico más importante del occidente del país, debido a su cercanía a la Costa Oriental del Lago y a la Península de Paraguaná, lugares en donde se extrae y se procesa gran parte del petróleo venezolano, respectivamente.

Por otra parte, la misma se caracteriza por poseer un ambiente interesante en donde se juntan el modernismo y las tradiciones.
 
Esta Ciudad es conocida como la tierra del solAmada, llena  de historia, de cultura, de música, de santos, de leyendas, de próceres, de mucha devoción y sobretodo de su propia Basílica, donde alberga la gran Chinita. Patrona de los Zulianos.
 
Para entender el fervor que recibe "La Chinita" de propios y ajenos es necesario recordar el milagro del año 1709 de la Virgen del Rosario de Chiquinquirá. Una humilde lavandera consiguió la tablita y la llevó a la casa de su patrona quien se percató que la tablita que había colgado en la pared golpeaba repetidamente sobre un muro. Al acercarse advirtió que la imagen se iluminaba y aparecía en ella la imagen de la Virgen de la Chiquinquirá.
 
Hoy en dia se encuentra en su Basilica construida en 1686, como una Ermita en primer Lugar y ha sido modificada hasta ser lo que es hoy en dia, en el año 1916, el templo fue elevado a la categoría de Basílica Menor de San Juan de Dios y Virgen del Rosario de Chiquinquirá y en 1921, el Papa Benedicto XV concedió el título de Basílica.
 
Esta edificación orienta su fachada y acceso principal hacia el sureste y su torre norte hacia la prefectura Chiquinquirá. Los dos jardines norte (busto del presbítero Antonio María Soto) y sur (Gruta de la virgen de Lourdes), fueron anteriormente cementerios.

Se trata de una Basílica Menor con dos filas de cuatro columnas, frotis en la fachada principal y dos torres con enormes campanarios y el reloj “Del olvido”, que funciona por pesas en la torre norte, posee 17 cúpulas en la cubierta y una cúpula mayor estilo Greco Romana.

Asimismo, presenta un acceso principal de tres puertas y dos accesos laterales norte y sur. El edificio es de planta rectangular con una nave central y dos laterales separadas por dos filas de columnas, posee un altar mayor y dos menores laterales y la sacristía se encuentra en la parte posterior de éstos.

Detrás de la sacristía se encuentra la casa parroquial. En los altares menores, se encuentran los frescos de “San Juan de Dios” y “ La Resurrección ”, junto a estos frescos, decoraciones de paredes, techos y frontis, todos de Pablo Castellani (1930-1935). Hay además ocho ventanales con vitrales traídos de Italia de R. Fanfani.

Seguidamente no se puede dejar de apreciar a unos metros de distancia una gran estatua blanca, en una plaza con hermosos detalles, fuentes y mucha gente, esa estatua se hace cada vez mas cercana para quien la curiosidad lo embarga, puesto va a su encuentro, estamos hablando del Monumento a la Chinita, con una imagen central de la Virgen del Rosario de Chiquinquirá de 16 metros de altura, que esta entre hermosos jardines.

Ubicada en el mismo sitio en el que un 18 de noviembre de 1709 apareció la tablita con la imagen de la excelsa patrona del Zulia, La Virgen de Chiquinquirá; este nuevo sitio es un monumento que en su estructura contempla los 20 misterios del rosario de la Virgen, representados en rosetones: cinco misterios gozosos, cinco dolorosos, cinco gloriosos y los nuevos cinco luminosos.
 
Así mismo, en la parte inferior del monumento se puede observar la figura de él hombre, pescador, por aparecer la Virgen en las aguas del Lago o simplemente la fuerza de aquellos cargadores de la virgen que en cada procesión y con sus trajes blancos, su kepi azul y su inmensa fe la acompañan en sus visitas al pueblo mariano. En su parte central observamos mujeres aladas que representan la maternidad y la sencillez de la mujer que representa la misma virgen, un poco mas arriba y casi a los pies de la virgen una mujer que pareciera entregarle una ofrenda y que vestida a la usanza de la época evoca a la humilde lavandera que encontró la tablita y la llevo hasta su casa, donde se manifestó el milagro, sobre los pies de la virgen unos niños que evocan la inocencia y que adornan al que la misma virgen en su brazo izquierdo sostiene.
 
Detrás del monumento y justamente frente a la Iglesia de Santa Barbara, se encuentra una maravillosa estatua de San Sebastian, patrono de Maracaibo, quien fuera un mártir cristiano. Nació en Narbona (Francia) en el año 256, pero se educó en Milán.
Fue soldado del ejército romano y el emperador Diocleciano, quien desconocía que era cristiano, llegó a nombrarlo jefe de la primera corte de la guardia pretoriana imperial.
El santo escogió la milicia de Cristo; desairado el Emperador, lo amenazó de muerte, pero San Sebastián, convertido en soldado de Cristo por la confirmación, se mantuvo firme en su fe. Enfurecido Maximino, lo condenó a morir asaeteado: los soldados del emperador lo llevaron al estadio, lo desnudaron, lo ataron a un poste y lanzaron sobre él una lluvia de saetas, dándolo por muerto. Sin embargo, sus amigos que estaban al acecho, se acercaron, y al verlo todavía con vida, lo llevaron a casa de una noble cristiana romana, llamada Irene, que lo mantuvo escondido en su casa y le curó las heridas hasta que quedó restablecido.

Sus amigos le aconsejaron que se ausentara de Roma, pero el santo se
negó rotundamente pues su corazón ardoroso del amor de Cristo, impedía que él no continuase anunciando a su Señor. Se presentó con valentía ante el Emperador, desconcertado porque lo daba por muerto, y el santo le reprochó con energía su conducta por perseguir a los cristianos. Maximino mandó que lo azotaran hasta morir, y los soldados cumplieron esta vez sin errores la misión y tiraron su cuerpo en un lodazal. 

Por otra parte la escultura de este santo mira a la antigua ermita de Santa Bárbara o Templo de la Inmaculada, es ciertamente la iglesia de Maracaibo con la historia más dinámica y controversial. En ella intervienen desde humildes sacerdotes, frailes capuchinos, una feligresía de las más activas, obispos,  hasta el Rey de España, varios Pontífices y ataques y saqueos de Piratas, Funcionó como una ermita desde 1583. En 1750 el Papa Benedicto XIV nombra a Fray Justo de Valencia, español de nacimiento, Director Perpetuo de la capilla. Desde estos inicios se hizo presente una disputa en torno a la titularidad de la iglesia y su altar mayor, entre la Cofradía de Santa Bárbara y la Archicofradía de la Inmaculada Concepción.

En 1808 esta discordia fue resuelta al crearse la Parroquia de Santa Bárbara y cuatro años más tarde, en 1812 es nombrada como Patrona la Inmaculada Concepción.
En 1861, siendo Cura Párroco José Antonio Rincón y Gobernador del Estado José Antonio Serrano, se acordó la construcción de un templo que reemplaza la vieja capilla de Santa Bárbara. El pueblo de Maracaibo hizo suya esta empresa con sus aportes individuales. Esta obra la concluyo el inolvidable Pbro. Joaquín Piña que es nombrado Párroco en 1866, para culminar la reconstrucción del templo en el año 1888. Piña durante su actuación en el templo, demostró su interés en mejorar y dotar la iglesia de valores estéticos, realizó un viaje a Europa donde adquirió esculturas, adornos y bienes muebles que hoy en día forma parte de la colección de la iglesia.


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