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Colombia, sin riesgos

Escribe: nanukxxi
Historia de mi viaje por Colombia, en marzo de 2011, concretando un sueño atesorado por muchos años.

 

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Comienzo del eje cafetero

Manizales, Colombia — jueves, 28 de abril de 2011

Tomamos nuevamente un vuelo de Ayres, con destino a Manizales, pero tuvimos una larga escala en Bogotá, por lo que el aeropuerto de El dorado, ya parecía nuestra casa, al mejor estilo “La Estación" de Tom Hanks.       

El vuelo a Manizales es fascinante, ya que cruzamos la cordillera occidental y el avión aterriza en un pequeño valle entre las montañas, todas sembradas de café. El aeropuerto es pequeño, y a la salida nos esperaba un jeep que mandó el hostel “Hacienda Venecia”, ya que estábamos a unos 20 minutos de allí. Atravesamos toda la ciudad, que ese día esperaba ver jugar al Once Caldas, y con el chofer del jeep recordábamos la, para mí dolorosa, experiencia de aquella Libertadores que ganaron contra Boca Juniors y ni ellos se la esperaban.

El jeep salió por la carretera hacia Pereira, y luego tomó un camino vecinal, entre varias chacras,  mientras podíamos apreciar cómo el sol comenzaba a caer sobre los cafetales. Luego de miles de curvas y contra curvas, aparecimos en medio de un paraíso: La casa de huéspedes de la Hacienda, fue transformada en un hostel precioso, con una fresca galería, varias habitaciones todas con vista a los cafetales, un living y cocinas inmensos, rodeado de un parque con variados árboles y una piscina inmensa. Fue sólo dejar nuestras mochilas y zambullirnos en esa agua cristalina, para relax, acompañados del canto de miles de aves. Luego descubrimos que tras la casa corría un arrollo amarronado por la furia con que bajaba de las montañas.      

En la casa, Lili, la cocinera, nos contaba que el menú del día era spaghetti a la carbonara, y si estábamos interesados en cenar, los servía a las 19, ya que luego se retiraba. La verdad es que no teníamos opción de salir de compras por la zona, ya que estábamos en medio de los cafetales, pero la propuesta era tentadora, así es que aceptamos. En la casa además, disponíamos de café expreso libre, de su propia cosecha. Por lo tanto, luego de cenar y charlar también con Rubén, el guía de la hacienda, nos fuimos a la galería para fumar un habano y disfrutar de la noche fresca que ya caía sobre nosotros.      

Por la mañana nos levantamos temprano, desayunamos y acompañamos a un grupo de turistas que llegó para hacer una visita guiada por la historia del café colombiano, y su producción en Casa Venecia. Así conocimos las diferentes variedades de granos que se cultivan en el mundo, las características de la variedad Arábiga, que es la que se produce mayormente en Colombia, y variados secretos sobre el café. Luego recorrimos las plantaciones de la Hacienda, observando el tamaño de los frutos, la vegetación que acompaña, y algunas casas de los pobladores. La planta permanente de la Hacienda es de 70 personas, y en época de cosecha llegan a ser 400, en una superficie plantada de 165 hectáreas sobre 200.      

Luego del interesante recorrido almorzamos una clásica “bandeja paisa” preparada sabrosamente por Lili, y nos echamos una siesta. Luego de tanta ciudad y tanta construcción, esta naturaleza viva era realmente un espacio de descanso fabuloso. Por la tarde llegó Lili con la sugerencia de que, “ya que ustedes son chef, podrían cocinar algo rico, así me enseñan y comparto la mesa con ustedes”. Entonces abrimos la heladera y las alacenas y con lo que encontramos preparamos unos churrasquitos de cerdo, con zanahorias glaseadas, papa aplastada y salsa de tomates, que fue la delicia de Lili.-Ya me copio la receta para hacérsela a los próximos turistas- nos dijo entusiasmada.       Por la mañana muy temprano, a las 6, nos pasó a buscar el jeep comunitario, que va trasladando niños a la escuela y obreros a sus trabajos, y nos dejó en la ciudad, donde tomamos un taxi hasta la terminal, para tomar el micro que nos llevara hasta Salento, nuestra próxima parada en este delicioso viaje.

Tips:

La ciudad es muy bonita y urbanizada, pero si podés, lo mejor es hospedarte en una hacienda, ya que podés vivir plenamente la cultura del café, rodeado de naturaleza.

Tiene que ver con: Alimentación, Imperdibles, Rasgos culturales
En Manizales, Colombia

Opiniones:

Mi calificación promedio:
  •  
Servicio    
Ubicación    
Limpieza    
Precio/calidad    

Hacienda Venecia

Alojamiento: Hacienda/Finca en Manizales, Colombia

Una hacienda en medio de los cafetales, con una atención esmeradísima de Lili, la cocinera y Ruben, el guía. Habitaciones amplias y confortables, con excelente vista y una piscina espectacular. Café expreso libre. Excelente!

Tipo de viaje: Placer, Escapada, Vacaciones, Familiar | Ideal para: Parejas, Familia con hijos, Con amigos, Solos y solas, Grupos


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Últimos comentarios

lau89 dice:
Que bello relato este espero que sigas conociendo mi país, recomendadisimo si aun sigues por aca que conozcas el parque del cafe , asi como Medellin y su pueblito paisa !!!
Laura

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nanukxxi dice:
Gracias Laura. Ya estoy de regreso, ojalá pueda regresar y conocer tantos lugares que me quedaron pendientes.
Publicado

juanbue dice:
Que buena experiencia!!!! Me queda pendiente conocer estos lugares, asi que lo tengo en cuenta para la próxima! Muy buenas las fotos!!!! Abrazos
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Aeropuerto El Dorado

   

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