Filipinas: las islas de las mil maravillas (Parte II)

Escribe: Merlinna
Mucho de su territorio es virgen, donde se alternan las playas tropicales con los impresionantes palmerales y los restos de una colonia española que dictó sus leyes desde el siglo XVI hasta 1898. Aquí se hablan hasta 100 lenguas y aún sobreviven algunas tribus indígenas y una importante población musulmana.

 

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Capítulo 1

Filipinas: las islas de las mil maravillas (Parte II)

Manila, Filipinas — sábado, 26 de agosto de 2006


Cultura


La ocupación norteamericana fue la responsable de la enseñanza del inglés en los colegios, lo que ha llevado al país a ser el tercero del mundo en número de hablantes en ese idioma. Sin embargo, la influencia española está muy arraigada en Filipinas. Todavía hay muchos indicativos de ello, como quizás lo sea esa herencia emocional y pasional acerca de la vida, que se asemeja más a lo latino que a lo asiático.
Además es un país con gente amable y hospitalaria, algo por lo que los filipinos tienen fama legendaria en el sudeste asiático.

Descubrir sus costumbres y conductas supersticiosas es complejo. Los filipinos respetan mucho el más allá, incluso la vida de otras dimensiones. Una figura muy popular y de importancia en la sociedad es el «curandero». Hay costumbres desconocidas por el occidental que proceden de las influencias asiáticas y musulmanas, y que harán que descubrir este país sea una experiencia fascinante y enriquecedora.

Filipinas ha desarrollado una cultura única que mezcla influencias extranjeras y elementos indígenas. Sin embargo, poco se conoce acerca de las bellas artes con anterioridad a la llegada de los españoles, aunque por diferentes estudios se adivina una fuerte influencia de la estética del continente asiático, especialmente China. Los constantes terremotos han arruinado la mayor parte de los monumentos del primer momento español, pero hay que tener en cuenta que la huella española se hizo más vigorosa a partir del siglo XVII.

A la llegada de los españoles los filipinos poseían una literatura oral y otra escrita que era rica en variantes líricas. Sin embargo, hasta hace poco, la música tradicional filipina estaba restringida a las minorías étnicas. Ya con la influencia americana, la música se decantó hacia las tendencias pop, y hoy en día más y más músicos están redescubriendo la herencia cultural y trayendo viejas melodías e instrumentos como los tambores de madera, gongs y flautas de bambú.

Hoy en día sólo los musulmanes y algunas tribus aisladas han conservado su cultura inalterada por las influencias hispánicas y americanas. Los filipinos recuperaron su herencia cultural y comenzaron a tener cuidado sobre sus artes tradicionales y habilidades. En consecuencia, la lengua nacional se incorpora al teatro, la literatura y la música.

Festividades

Toda fiesta religiosa en Filipinas tiene una respuesta masiva. Por ello hay que cuidar que no nos llegue a alterar los planes. El calendario festivo religioso es amplio: como ejemplo, durante el Viernes Santo el país entero se detiene, incluido el transporte público.

Hay muchas fiestas en las ciudades que se desarrollan durante los festivos del año. Los festivales familiares tienen lugar durante dos o tres días en honor al santo patrón correspondiente. Comida y bebida son ofrecidas con gran generosidad, varias bandas son contratadas y otros entretenimientos adornan la atmósfera.

Además de las Navidades destacan muchos días en el calendario: el 9 de enero tiene lugar en Manila la procesión más grande del país, la del Nazareno Negro. El festival de «Ati-Atithan» es un espectacular carnaval a la filipina (en Kalibo, Panay). El Año Nuevo Chino es celebrado ampliamente en casi todo el país en la primera quincena de febrero, y más o menos da comienzo a la temporada de los festivales de cometas. También en febrero se vive con intensidad el día de San Valentín, cuando las flores copan los mercados y el país se endulza casi hasta empalagar.

La Semana Santa precisa de muchas páginas para hacerse una idea de la cantidad de actos y representaciones que tienen lugar en todo el país, así como de la pasión que de ellos emana. Baste decir que en varios pueblos se llega a crucificar a voluntarios durante la escenificación de la
pasión de Cristo.
El día y la noche de Todos los Santos las familias se reúnen en los cementerios para estar en compañía de sus difuntos. Allí comen, juegan, duermen o simplemente pasan un día más.

También hay importantes fechas asociadas al calendario musulmán, pero éstas cambian cada año con respeto a nuestro calendario gregoriano. El Hari Raya Poasa es el mes de ayuno o Ramadán, el festival musulmán más importante.

Además de las citadas, existe una infinidad de fiestas populares con particularidades muy propias a lo largo de todo el país, ya que el filipino es amante de las fiestas desde antaño.

Deportes

A los filipinos les encanta el deporte y han hecho del baloncesto el deporte nacional, junto con las peleas de gallos y quizás el boxeo. En estos deportes, y en el Jai-Alai importado del País Vasco, se juegan cantidades importantes de dinero.

Para la práctica de algunos deportes Filipinas cuenta con algunos de los mejores escenarios del mundo. El buceo y el snorkel se pueden practicar en prácticamente cualquiera de las islas sin que dejen de maravillarnos. No en vano para los amantes del submarinismo Filipinas es uno de los mejores países de toda Asia y cuenta con mucha infraestructura para ello.

Hay pequeños arrecifes alejados muy bien considerados por los entusiastas del buceo que no decepcionaran ni al más exigente. Sin embargo, la explotación ilegal de los arrecifes y el calentamiento terrestre, que influye en la temperatura de las aguas, están terminando con algunos de los fondos más bellos. Es una lenta pero segura destrucción.

En las playas más concurridas hay todo tipo de actividades lúdico-deportivas: voleiplaya, esquí acuático, motos acuáticas, vela, etc.
De noviembre a marzo es la temporada del windsurf, que también se puede practicar en muchos lagos interiores.

La enorme cantidad de volcanes permite hacer un sinfín de ascensiones y caminatas alucinantes y muy asequibles a cualquiera, pero si lo que queremos es tener una aventura más fuerte, se están desarrollando infraestructuras enel país que nos dan la oportunidad de visitar zonas de selva remotas y llenas de fauna para admirar; como ejemplo puede ser la infinidad de cuevas inexploradas.

El cicloturismo no está demasiado visto en el país, pero la gente responde con infinita hospitalidad al viajero esforzado. Mabuhay, en Davao, es un lugar paradisíaco ideal para los deportes acuáticos, como el buceo o el esquí. Los negocios especializados o los puestos improvisados con el equipo (tubos de aire, snorkel o antiparras) son la evidencia de que el business de los hombres rana funciona a la perfección. ¿Por qué? Sólo hay que aguantar la respiración y patalear...

El lecho marino está cubierto por rarísimos caracoles, con forma de cucuruchos de merengue, otros acampanados, algunos pulidos como si fueran de mármol.

Finalmente, una sensación: los amaneceres en las playas que dan al sur de Mindanao, es decir al mar de Célebes, son un poco grises, casi tristes, pero al mismo tiempo, el silencio lo cubre todo cuando el sol aparece, y los hace hermosos.

Souvenirs

Los comercios abren sus puertas entre las ocho y las nueve de la mañana. No suelen cerrar al mediodía y permanecen abiertos hasta las cinco o las seis de la tarde, siendo los supermercados y tiendas grandes las últimas en cerrar.

Son especialmente interesantes los artículos de artesanía, de alta calidad. Trabajos de madera, cestería, ropas, artículos fabricados con conchas marinas y bambú son quizás los más populares.

En Manila, Cebú y Davao se pueden encontrar artículos provenientes de todo el país e incluso de sus vecinos asiáticos (especialmente ropa y batiks de Indonesia).

En la zona montañosa del norte de Luzón podemos encontrar ropa de lana hecha a mano que apenas se distribuye en el resto del país, y en Mindanao ropa hecha de fibras naturales procedente de las hojas de piña y del bananero.


Cebú es el centro de fabricación de guitarras de todo tipo, así como de otros instrumentos musicales.

En la cercana isla de Bohol se llevan la fama de tener las mejores artes de cestería de todo el país, pudiendo encontrar prácticamente todo tipo de artículos. Lo mismo ocurre con los trabajos de madera, donde podremos comprar desde ensaladeras hasta finos muebles, y siempre a precios interesantes.


Tips:

El mejor momento de viajar a Filipinas es desde la mitad de diciembre a la mitad de mayo, o lo que es lo mismo, fuera de la temporada de los tifones. Es un país típicamente tropical, caliente (con temperaturas casi constantes a lo largo de los 12 meses) y húmedo durante todo el año, y con complejas diferencias climáticas que mencionamos resumidas. La llamada estación «fresca seca» va de diciembre a febrero, mientras que de marzo a mayo es el «caliente seco». Se pueden esperar muchas lluvias en julio, agosto y septiembre.

En Manila, Filipinas

En mayo, cuando las temperaturas en Manila alcanzan los 40ºC y por la noche no caen de 27ºC, los habitantes ricos se trasladan a Baguio, en la montaña.

En Manila, Filipinas

Los tifones generalmente llegan con el monzón húmedo (desde mayo a noviembre), y soplan del sudoeste. Pero hay que tener en cuenta de que puede variar mucho dependiendo de la zona del archipiélago en que nos encontremos y que en todo caso siempre debemos contar con que nos sorprenderá alguna lluvia fuerte, lo cual puede suponer frío en las regiones montañosas. Los tifones se caracterizan por vientos que superan los 160 kilómetros por hora y fuertes aguaceros. Hay zonas del país que no tienen una temporada seca o de lluvias claramente definida.

En Manila, Filipinas

El peso es la moneda oficial del país, pero el dólar estadounidense está ampliamente reconocido en todo el territorio. Esta es la divisa con la que se obtiene un cambio más ventajoso. «Sorry, no change» es una de las expresiones más escuchadas por los viajeros en Filipinas. Esto quiere decir que, en algunas compras pequeñas nos podemos encontrar con escasez de cambio, por ello conviene llevar siempre algo con nosotros.

En Manila, Filipinas

Las peores tasas de cambio las encontraremos en las zonas remotas del país, donde conviene llevarse suficiente efectivo. En las ciudades o en los sitios más frecuentados no hay ningún problema, sea cual sea la manera en que queramos disponer de pesos. El mercado negro existe, pero la ganancia es apenas perceptible.

En Manila, Filipinas

Los cajeros internacionales de 24 horas están a la orden del día. Las tarjetas de crédito más usuales son Visa, American Express, Cirrus, Amex Mastercard y Diner´s; con ellas no tendremos problemas en los cajeros y pagos en hoteles grandes, restaurantes de categoría y grandes centros comerciales. Los cheques de viaje tienen una comisión de cambio más alta que el efectivo. Aunque nos pueden sacar de muchos apuros, es frecuente que los bancos pongan pegas a la hora de aceptarlos.

En Manila, Filipinas

Moverse en Filipinas puede ser en muchos casos duro, pues no a todos los rincones llega el avión, y unas veces por el estado de las carreteras o bien por el del transporte público, el viaje puede ser poco confortable.

En Manila, Filipinas

Hace unos pocos años que las líneas aéreas filipinas (PAL) comienzan a tener competencia, dejando de ser el transporte aéreo un monopolio. Ello sólo ha traído ventajas para el usuario. Sin embargo, los continuos accidentes en el transporte marítimo, con verdaderos desastres en los 80, han conseguido que los precios no bajen todo lo que deberían. Aun así las tarifas, en comparación con los países occidentales, son baratas, y el servicio eficiente. Existen numerosos descuentos que deberíamos tener en cuenta: compra anticipada, ida y vuelta, estudiantes y jóvenes, tercera edad, etc. Con el billete internacional se puede adquirir un pase aéreo para conocer el país a precios muy ventajosos y por la validez temporal del billete internacional.

En Manila, Filipinas

Dentro de los autobuses de larga distancia los hay con o sin aire acondicionado. En general para las tallas europeas no son muy confortables, por lo que conviene elegir un buen asiento con tiempo. Muchas veces no es posible hacer reservas y no queda más remedio que presentarse en la terminal con suficiente antelación para asegurar el billete. Existen también tours organizados, que vienen a ser la alternativa más confortable. Las tarifas terrestres siempre serán muy económicas en comparación con las occidentales.

En Manila, Filipinas

Los taxis del país tienen una dura competencia con otros medios de transporte que pueden variar mucho dependiendo de dónde estemos (trishaw, triciclos, calesas, etc.), pero todos son económicos. Los reyes del transporte en todo el país son los «Jeepneys», antiguos jeeps dejados por los americanos después de la Segunda Guerra Mundial y que ahora colapsan las calles de todas las ciudades. Son para el visitante una cita ineludible, un viaje fascinante en el microcosmos de los jeeps, los cuales además son verdaderas obras de arte, aunque ruidosos, inseguros y contaminantes.

En Manila, Filipinas

Filipinas es un archipiélago enorme y posee infinidad de líneas marítimas que se encargan de mover a los pasajeros y a las mercancías. Todas son muy económicas, pero la calidad puede variar abismalmente no sabiendo a veces a qué nos podemos enfrentar. Por desgracia los accidentes siguen estando a la orden del día, aunque existen compañías grandes y con flotas modernas. En éstas se puede elegir entre diferentes clases de billete, pero no suele ser así en los pequeños desplazamientos alejados de las ciudades principales. Como gran ventaja tienen las paradas que realizan en los puertos intermedios –donde siempre hay unas horas para echar un vistazo– y las numerosas amistades que nos surgirán con los amables filipinos.

En Manila, Filipinas

Las posibilidades de contraer una enfermedad grave en Filipinas son las normales en un país tropical. Hay que recordar que las costumbres alimenticias son diferentes y ello nos puede acarrear trastornos. Además, los factores ambientales y sanitarios también difieren mucho y pueden contribuir a agudizar esos trastornos leves. Los dentistas son aceptables, pero los hospitales públicos suelen estar escasamente equipados.

En Manila, Filipinas

Respecto de las enfermedades típicamente tropicales hay que recordar que, a pesar de las deficiencias técnicas, los profesionales de estos países saben cómo tratarlas mucho mejor que los de los países templados. Al menor síntoma que denote una de estas posibles enfermedades hay que dejarse ver por un especialista. El tiempo para la malaria y el dengue es oro y debemos diagnosticarlos cuanto antes.

En Manila, Filipinas

Es recomendable prevenirse contra enfermedades graves como malaria, fiebre amarilla, dengue, fiebres tifoideas, etc. Basta con que nos informemos antes de partir sobre las vacunas aconsejables u obligatorias, pero siempre con bastante tiempo antes del viaje. Respecto de las picaduras de insectos u ofidios, lo mejor es calzar siempre botas con pantalones largos y tratar de cazar la serpiente si no hay riesgos de recibir una nueva picadura.

En Manila, Filipinas

Los mosquitos pueden ser un problema en muchas zonas del país, en especial durante las épocas de lluvias. Fácilmente podemos encontrar todo tipo de elementos para luchar contra ellos (mosquiteros, repelentes, etc).

En Manila, Filipinas

Hay que prestar especial atención a los alimentos no cocinados y al agua que bebemos, ya que la mayor parte de las enfermedades pueden originarse a través de la ingestión. ¡Ojo con las ensaladas!

En Manila, Filipinas

En Filipinas hay infinidad de farmacias, pero hay que prestar atención a los medicamentos caducados y al nombre científico de los mismos, ya que no en todos los países coincide con el nombre comercial.

En Manila, Filipinas

Las mujeres pueden viajar tranquilamente en Filipinas, aunque con alguna precaución extra. Sólo en las zonas remotas o musulmanas tendrán que cuidar la vestimenta para no agredir a los lugareños y evitar así problemas.

En Manila, Filipinas

La tenencia o consumo de ciertas dosis de drogas (¡muy pequeñas cantidades!) puede ser condenada con la pena de muerte. En caso de arresto hay que contactar inmediatamente con el consulado.

En Manila, Filipinas

Seguridad: Filipinas es un país muy poblado y con un índice muy alto de personas que subsisten bajo el umbral de la pobreza. Hay que tenerlo en cuenta en determinados ambientes y situaciones, no mostrando opulencia. Las zonas rurales del país son sin duda las más tranquilas, siempre y cuando no nos encontremos en zona de guerrilla. Por el contrario, las ciudades, y especialmente Manila, denotan un ambiente hostil con mucha vigilancia privada en bancos, centros comerciales, e incluso en pequeños negocios o urbanizaciones. La violencia no es común en las zonas turísticas, pero sí el robo astuto. Donde hay turistas hay ladrones inevitablemente. Hay zonas del país en las que el gobierno no tiene el control, pero son pocos los motivos que nos puedan llevar allí. El único lugar prohibido al visitante, junto con algunas áreas indígenas, es la isla de Basilan, al sur de Mindanao, donde los conflictos armados están a la orden del día. Más al sur está también el poco recomendable archipiélago de las Sulu. En la isla de Mindoro y más especialmente en la de Mindanao existen zonas con situaciones muy cambiantes, que es recomendable evitar. En esas zonas la guerrilla tiene el control, y nunca sabremos cómo nos pueden tratar. También en Mindanao los conflictos entre musulmanes y cristianos son constantes, por lo que es bueno comprobar la situación antes de desplazarse hasta allí, pero por nada de ello deberíamos perdernos ciertas zonas de esta isla.

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