Filipinas: El paraíso perdido

Escribe: lozanam
En este mi segundo viaje a Filipinas ya puedo asegurar sin temor a equivocarme que este país reúne muchos de los requisitos para ser uno de los últimos paraísos que se pueden encontrar: una...

 

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Capítulo 1

Filipinas: El paraíso perdido

Manila, Filipinas — jueves, 7 de febrero de 2008

En este mi segundo viaje a Filipinas ya puedo asegurar sin temor a equivocarme que este país reúne muchos de los requisitos para ser uno de los últimos paraísos que se pueden encontrar: una gente maravillosa, precios muy económicos, facilidad para viajar, lugares idílicos, sol, buena comida...

Por contra las dos únicas cosas que pueden no jugar en su favor son: las muchas horas de viaje hasta allá, y la necesidad de hablar inglés (lo que conlleva algo "bueno", y es el no encontrar apenas españoles...).

Se puede llegar a Manila desde Madrid vía Ámsterdam (KLM) o bien por Qatar Airways, haciendo una parada de varias horas en Doha, capital de Qatar, donde hay un estupendo Duty Free para gastar dinero a la vuelta, ya que allí tienen todas las primeras marcas de perfumería mucho más baratas que en España.

Pero lo que es inevitable es invertir un día entero en llegar a la capital del paraíso. Una vez allí la oferta de lugares a visitar es enorme, te gusten las ciudades grandes o las playas paradisíacas o las maravillas naturales o los Festivales nacionales...hay de todo para todos. Recomiendo estudiar bien la fecha del viaje, evitando la temporada de tifones.

Con el avión se llega a Manila, una ciudad gigante de 10 millones de personas (o más) donde el caos circulatorio es permanente, constante y horroroso. En horas punta te puedes pegar varias horas en un taxi... Por contra, en Manila hay muchos sitios interesantes que ver, como en cualquier capital, y la vida nocturna es la más variada del país. Por la salud del viajero no es recomendable quedarse muchos días en la capital, lo justo, en mi opinión, para recorrer la parte vieja (Intramuros) y organizar el resto del viaje.

Eso sí, desde la capital se pueden hacer varias excursiones de día muy interesantes. En mi primer viaje en 2004 visité, tras haber dedicado un par de días al caso viejo de Manila, el Lago Taal, un espectacular lago dentro de un volcán que a su vez está en un lago. Comida a la orilla del lago. Excursión de día desde la capital. Muy recomendable.

También llegué a Corón, al norte de Palawan, donde se puede bucear en barcos japoneses hundidos en la 2ª Guerra Mundial y el snorkeling es magnífico.

Y por supuesto Boracay, considerada la playa más hermosa de Asia. Una islita preciosa con gran oferta de alojamientos y sitios para comer. Asimismo es muy corriente alquilar allí a los pescadores una banca para dar la vuelta a la isla, ver los murciélagos de noche o salir a bailar, dada la gran oferta nocturna que también hay.

En este viaje, realizado en el mes de diciembre, me pilló un tifón de grado 3 por lo que por un par de días no pude moverme de donde estaba pues se cancelan todos los vuelos y no para de llover.

Ya en enero de 2008, mi más reciente estancia, aproveché para ver alguna isla más de las 7.000 y pico con que cuenta el país

Desde Manila es muy recomendable subir al norte de Luzón para ver las terrazas de arroz de Banaue (8ª maravilla del mundo). O bien hacer excursiones de día al volcán Taal o las Cataratas de Pagnsanjan. Ésta última aconsejo hacerla cogiendo el bus público y luego contratar el recorrido por el río en el mismo pueblo, hacerlo por agencia en Manila es una estafa, pues cobran 100 USD y por libre se pagan 25 euros. Se trata de un viajecito en canoa por un cañón guapísimo, comiendo a mitad del recorrido, y llegando al final a una cascada muy bonita. En este paraje se rodaron las pelis de Apocalyse Now y Desaparecido en Combate.

Posteriormente hay que decidir qué otros lugares del país se quieren visitar. Con una buena guía y teniendo en cuenta el tiempo de que se dispone, es cuestión de analizarlo bien. Hay muchos sitios que ver y el presupuesto no es problema, dados los precios bajos que hay allí. En enero de 2008 un euro equivalía a 60 pesos filipinos.

Yo, con 20 días por delante y aficionado al colorido y las playas paradisíacas, decidí visitar, en primer lugar, la isla de Palawan. En avión desde Manila se llega a Puerto Princesa, donde ya en el aeropuerto hay una mesita de "Tourist Office" donde te asesoran sobre dónde alojarte y los precios, muy útil la verdad. Yo instalé mi centro de operaciones en una guesthouse baratita en el centro del pueblo. Desde allí, y contando con el apoyo de una especie de agencia de viajes de la zona, organicé la excursión al Río subterráneo, principal atracción turística de la región. Se trata de un recorrido en barca por una gruta enorme con curiosísimas formaciones rocosas. Después te dan de comer en una playa preciosa donde puedes bañarte en el mar de la China Meridional. Y luego el largo regreso por un camino infernal.

Otro día lo dediqué a visitar Honda Bay, donde se puede alquilar un barquito y recorrer las islas de alrededor, verdaderos paraísos de playa y snorkeling con sus arrecifes de coral: Snake Island, Pandan Island donde se pueden coger conchas marinas impresionantes en la misma playa, Pambatu coral reef....

En Puerto Princesa se puede dedicar otro día a hacer un city tour, viendo una granja de cocodrilos, un jardín de mariposas, una cárcel cercana o a tumbarse en white beach.

En Palawan es muy recomendable también acudir al norte, a El Nido, donde se encuentran bellos paisajes de playas vírgenes.

Desde Palawan es forzoso volar a Manila para llegar a mi segundo destino: Kalibo y Cebú City, ubicadas en la zona central del país. A finales de enero se celebran en estas ciudades los Festivales de Ati-Atihan y Sinulog, respectivamente. Son unas fiestas repletas de colorido, las celebraciones más importantes del país, donde se dan cita las distintas tribus, y se organizan grandes desfiles con mucha música, baile, vestidos tradicionales, y mucha mucha gente. Cita ineludible si se está en Filipinas por esas fechas.

Posteriormente, desde Cebú city, me dirigí a la isla de Malapascua, al norte de Cebú. Donde se puede bucear y ver, con suerte, tiburones de cola larga (threser sharks). Con unas playas muy bonitas, alojamientos al lado del mar muy baratos y buena comida. Una isla muy tranquila que invita al buceo, al snorkeling y al relax.

Desde allí y aun siendo consciente que Cebú tiene muchas playas que visitar (como Moalboal o las propias de Mactan Island), decidí cambiar de isla y llegarme a Bohol. Para ello cogí el barquito desde Malapascua de vuelta a la ciudad más próxima (30 minutos), de allí el bus hasta Cebú city (4 horas) y el ferry hasta Bohol (2 horas). Todo ello por precios irrisorios en comparación con las distancias recorridas.

En Bohol hay muchos sitios donde quedarse, yo elegí Alona Beach, playa famosa por su belleza y bien situada para poder ver dos lugares que tenía en mente: los monos traseros (los monitos más pequeños del mundo, que caben en una mano), y las Chocolate Hills, consideradas como otra maravilla del mundo. Son formaciones creadas a través del tiempo con conchas marinas y coral, y que tienen la curiosa forma de unas montañitas de color marrón; más de 1.200 repartidas por un extenso terreno. Algo digno de ver.

Aquí también es fácil encontrar un resort cerca de la playa a buen precio. Hay una excursión imprescindible desde Alona Beach, y es la que te lleva a la isla de Balicasag en barco. Por un precio módico te lleva a primera hora a ver delfines, de allí sales rumbo a la isla, donde dispones de unas playas magníficas y un arrecife de coral impresionante. Probablemente el mejor snorkeling que yo haya hecho jamás, con un colorido y unos peces sin parangón.

Pero ahí no acaba lo bueno. Tras estar unas horas en la isla te llevan a Pungtud Island o Virgen Island como la llaman, una islita virgen por completo, rodeada de una playa de arena blanca y fina, llena de conchitas marinas, y una lengua de arena blanca que se pierde en mitad del mar. Un auténtico paraíso para los aficionados, como yo, a las playas espectaculares. Y después de disfrutar de semejante lugar, el obligado regreso a Manila, la ciudad del caos. Y es que, para que exista lo bueno, debe existir lo malo...y lo bueno siempre toca a su fin.

Recomendaciones para quien viaje a Filipinas:

· Evitar la temporada de tifones
· Llevar bien el inglés
· Mezclarse con la gente todo lo posible
· Llevar gafas y tubo de buceo, y crema solar
· Buscar los alojamientos al llegar al lugar, fiándose de los conductores de mototaxis
· Comprar perlas en Palawan
· Visitar las cataratas de Pagsanjan por libre, nunca por agencia
· Probar la comida típica
· Darse un body masaje de una hora
· Comprar relojes y ropa en el Mall de Green Hills, Manila
· Llevar el móvil liberado y allí comprar una tarjeta (así sale baratísimo llamar incluso a España)
· Recordar que cada vez que se sale de un aeropuerto hay que pagar una tasa · Acudir a una pelea de gallos, y poder ver el ambiente, las apuestas


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