Río Amazonas y Tres Fronteras

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A principios de Julio inicié una travesía que constituía uno de mis anhelos más profundos en cuanto a viaje se refiere: tan cerca y a la vez tan lejos el llegar al Amazonas. Premunido de muchos...

 

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Capítulo 1

Río Amazonas y Tres Fronteras

Manaos, Brasil — jueves, 5 de octubre de 2006

A principios de Julio inicié una travesía que constituía uno de mis anhelos más profundos en cuanto a viaje se refiere: tan cerca y a la vez tan lejos el llegar al Amazonas. Premunido de muchos datos y colaboración de amigos que he hecho a través de estas páginas, inicié mi viaje en Iquitos, Norte de Perú, Provincia de Loreto.

Volé vía Lan Chile desde Santiago, haciendo escala en Lima (llegué a las 00;00 Hrs y la combinación para Iquitos salía a las 06;00 Hrs.) En el aeropuerto conocí a un simpático español que también visitaba Iquitos. LLegar hasta esa ciudad selvática me llevó sólo una hora y cuarenta y cinco minutos desde Lima, en un cómodo Lan Perú. Muy hermoso ver el amanecer desde las alturas y una fugaz apreciación del río Amazonas cuando comenzábamos a descender.

Encontré un aeropuerto muy pequeño, con una infraestructura básica, pero lo suficientemenete eficiente. Ahí estaba mi contacto; Carmina, una simpatiquísima muchacha que sería mi guía turística mientras estuviera en la ciudad. Junto a ella recorrí los ríos afluentes del Amazonas; Itaya, Nanay, Marañón y un sinnúmero de canales que le dan vida al Gran Río.

La ciudad de Iquitos es francamente sensacional; amable, con gente muy gentil, con un clima privilegiado, comidas exquisitas (¿quién puede resistirse a comer una piraña asada, un ceviche de cocodrilo y gusanos al carbón???, simplemente exquisitos!!! ). Ah ! probar la "carne de monte" también es algo singular. Los lugareños le llaman así a la carne del Capibara, un roedor muy sabroso.

En general, Iquitos es barata, económica para los viajeros que siempre andamos con los $$ escasos. Les recomiendo hospedarse en hostales, tienen las comodidades básicas, muy limpios y económicos, por ejemplo yo estuve en "La Casona", a media cuadra de la Plaza de Armas, pagaba 40 soles diarios, con baño independiente, tv cable y aire acondicionado; una gran casona tipo colonial, con un patio interno lleno de plantas, en donde tú puedes usar la cocina, preparar tus alimentos, etc. Todo muy seguro.
Iquitos es una ciudad con una cantidad incierta de habitantes, pero muy movida, es un imperdible subirse a las motocarros, visitar el mercado, el puerto de Belén, andar en los peke peke (pequeñas embarcacioes tipo canoas, con un diminuto motos fuera de borda). Otro imperdible es recorrer el zoológico, serpentario (obviamente me fotografié con Anacondas que son mis favoritas), mariposario y dejarse llevar por los canales y afluentes del Gran Río y simplemente descubrir... Insisto, la gente es muy amistosa, agradecida y te sientes muy seguro. La movilización es barata tanto las motocarros y las embarcaciones fluviales.

Estar en estas latitudes debe moverte básicamente el espíritu de aventura; el querer conocer y compartir con la gente, se trata de experimentar "la vida misma". Conocí a gente que vive a orillas de los canales, que hacen su vida en torno al río; me enseñaron a pescar pirañas, a reconocer tipos de monos, a probar las frutas, etc., etc., etc.

Mi impresión del Gran Río (así lo llamo) es que una vez que comienzas a desplazarte por él te das cuenta de lo diminuto que somos; del poder que tiene y el gran impacto sociocultural, económico, espiritual, etc que provoca en los lugareños. Un río con mucha profundidad, color chocolate, a veces con un ancho de varios kilómetros, en donde es fácil divisar embarcaciones de pasajeros que recorren los pueblos, pescadores que echan sus redes, etc.

Si quieres ver fauna, aves y colores, es necesario que salgas del río y te adentres en los canales, ahí estarás más en contacto con la vida natural, estando en el Gran Río sólo verás el Amazonas.
Mi paso por Iquitos también contempló visita a tribus y compartir con los nativos; os Indiios Yaguas; conocer sus chozas, su artesanía y forma de vida, sin embargo me queda la impresión que su evolución está asociada al turismo y lo que vemos los viajeros es sólo para nuestra diversión y/o creencia. Bueno igual me enseñaron a utilizar la cerbatana, (probé mi puntería), con dardos envenenados y bailé junto a ellos.

En fin, después de 05 días fantásticos en Iquitos, me embarqué en una lancha rápida (para 16 personas aprox.) con destino a la frontera. El pasaje me costó 65 dólares, con alimentación incluida; el viaje duró 12 horas. (cabe señalar que no hay avión hasta Santa Rosa, mi lugar de destino y frontera Peruana. Los barcos se demoran son más económicos, pero se demoran 03 días,)
El viaje fue cansador. Salí a las seis a.m. creo que sólo hicimos escalas para cargar combustible y llegamos en la tarde a Santa Rosa, un pequeño poblado fronterizo del Perú (aproveché de cambiar moneda local con un señor que tenía billetes de los tres países, todo legal). Allí me sellaron el pasaporte como salida, contacté a un botero (los hay por montones) y me ayudó a cruzar el río junto a otros mochileros.
Al desembarcar ya estaba en Leticia, Colombia !!!! Una ciudad al estilo de Iquitos, sin embargo otros rostros, otra música, otra comida, otro encanto de mujer, etc, etc. La cumbia, salsa y merengue inundaban toda la ciudad. Pedí datos de hotel y me hospedé por 05 días más en el Hotel Amazonas, me cobraban 18 dólares diarios, una habitación muy cómoda, había piscina en el hotel, bar, y otras comodidades. Sentí más calor en Leticia que en Iquitos. Aparte de descansar y familiarizarme con la ciudad, concurrí a la mañana siguiente a policía internaciional, ya que debía sellar mi pasaporte como entrada al país (tienes 24 horas de plazo una vez que cruzas el río), un trámite sencillo y obviamente todo gratis.
En Leticia abundaban las agencias de viajes; excursiones por el día, dos días, etc.a diferencia de Iquitos aquí sí es necesario contratar los toures, ya que las distancias de las atracciones son más lejanas. Bueno mi intención era conocer el mítico delfín rosado (ya había visto muchos grises en Iquitos).

Salimos con mi nuevo guía en una embarcación a motor muy temprano (debo reconocer que gasté 150 dólares en un paseo por el día que fue prácticamente innecesario, era ver lo mismo que ms días anteriores), sin embargo fotografié al famoso delfín rosado, muy tímido, pero Rosado !!!. Leticia es una ciudad bastante desarrollada, también muy bulliciosa, con mjucha vigilancia de la policía, en donde igualmente te siente muy seguro, todo ok. Si en Iquitos eras famosas las motocarros (taxis), acá eran las motos, las cuales tú las puedes coger en cualquier esquina, le dices dónde te diriges y ellos te transportan por un precio más que módico. Acá igualmente las comidas, jugos, internet, todo, barato o al menos dentro de los rangos que nos manejamos los chilenos.

Hice varias amistades, gente entretenida, los vendedores de tienda, los garzones en los restoranes, todos, todos muy amistosos. Disculpen si soy reiterativo al respecto, me gusta destacarlo, me gusta decir que en general los latinoamericanos somos especiales, somos confiables, gentiles y buenas personas. Esto he podido corroborarlo en todos mis viajes por américa.

Ahora bien, Tabatinga es la ciudad fronteriza de Brasil, separada de Leticia imaginariamente...comienzas estando en Leticia y no te das cuenta cuando estás en Tabatinga; cambia el idioma, la música, la caipirinha, las garotas, el color de la piel y muchas otras cosas más. Acá está ma movida nocturna, las discotecas famosas (la "Scandalo", muy atrevida, simpática).

Desde aquí salen los abrcos para Manaus, la gran ciudad amazónica de Brasil. Les doy un dato: los barcos salen Miércoles y Sábado hacia Manaus, el pasaje, 150 reales y se demora 04 días/03 noches, con alimentación incluida. (debes sellar igualmente tu pasaporte y de seguro te pedirán la vacuna contra la fiebre amarilla)Por supuesto conviene hacer reservas con anticipación. Si haces el regreso a Tabatinga, te demoras 07 días, porque vienes remontando el río. Ahora bien, desde Tabatinga también tienes avión a Manaus diariamente, el tickete cuesta alrededor de 250 dólares ida (nada de barato !!), pero igual son alternativas que bien vale la pena manejar.

En definitiva, no quería regresar nuevamente a Iquitos, quería otra alternativa de regreso...Manaus era parte de mi sueño, pero no estaba a mi alcance. Al final, tómé un vuelo desde Leticia a Bogotá por 115 dólares, una hora y media de vuelo y así comenzaba a despedirme de mi aventura. En Bogotá estuve 04 días, básicamente descansando... no es una ciudad que me apasione mucho, además que el cambio de temperatura se notó demasiado. Bogotá sempre tan gris...

Bueno amigos, a través de esta nota he querido reflejar mi viaje, espero que sea de vuestro agrado y como siempre estoy dispuesto a contestar sus comentarios y requerimientos de datos más específicos.
Atentamente,
Marco


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