Un dia caótico
Manaos, Brasil — sábado, 30 de octubre de 2010
Salimos directos a la caseta de información turística que está cerca del puerto y a las 10.30 estaba cerrada, no había nadie???? Hoy es sábado, pero que pasa que no trabajan los sábados??? esperamos un rato por si había salido a algo, pero allí no aparecía nadie, así que a la aventura.
Como ya estábamos ahí, decidimos ir a uno de los vendedores de pasajes a Porto Velho que hay en la puerta del puerto y reservar un par de billetes. Para empezar la mujer que allí había nos dijo 150 reales y cuando llegó el que nos lo tenía que vender, ya subió el precio 10 más, pero no le salió bien la jugada. Como seguimos sin fiarnos, solo pagamos 40 por cabeza como reserva y el día de viaje daríamos el resto. A la hora de pagar no sabía cuánto eran 150 menos 40, yo me quedé asombrado, ni con los dedos le salía la cuenta, tubo que preguntar a la mujer con la que hablábamos al principio porque no se fiaba de lo que le decíamos (tan mal están las cosas??)
Ya con la “reserva” hecha, cruzamos al paradero y otra vez lo de siempre, 20 minutos buscando donde para el bus, mil preguntas hasta que nos dijeran al menos 2 personas el mismo número de bus y más de media hora de espera a que llegara. Al final agarramos el número 422 que nos llevaría al Parque Municipal do Mindú. Confirmamos a la cobradora, afirmó (ya es buena señal), pagamos 2.25 cada uno y a agarrarse que vienen las curvas. Esta ciudad es inmensa y a cada lugar que queremos ir esta a tomar por el cu…. Así que paciencia, esta no se puede caminar, el calor es alto, no tenemos un mapa decente (el que nos dieron en información no está correcto, no hay nombres de calles y no son cuadras reales, donde pone una cuadra y media, es más de media hora de bus, así que de cine) y no tenemos un mapa o algo que nos guie sobre los recorridos de los buses, vaya caos!!!! Lo de los taxis impensable, por ir del puerto al hotel son 10 reales (que son 6 cuadras) y el otro día nos pedían 50 por ir a punta negra.
Tras más de media hora de viaje, llegamos al parque. La entrada es gratuita y ya desde el principio no nos dio buena espina. Si el de ayer nos parecía algo abandonado (que no fue tanto) esto esta abandonadiiiiiisimo. Hay un pequeño mapa en el que te dice lo que hay (nada) y las rutas a tomar. Elegimos un recorrido y al llegar al segundo puente, estaba colapsado (troncos encima, desprendido de la tierra, etc..) media vuelta. Luego llegamos a otra zona que la “llamaban” playa, mare mía!!!! Lleno de basura, un sofá, una lavadora, sin comentarios, otros senderos directamente no se podía pasar o por la vegetación o porque ponían una red para cortar el paso. Como paseo por la naturaleza es solo eso, parece la jungla dentro de una jungla de cemento. Lo único que vimos curioso fue la plaza principal en la que hay un restaurante bien cuidado dentro de una choza inmensa y un anfiteatro. Yo creo que si se visita un día que hay gente (porque hoy solo estábamos nosotros y dos vendedoras de artesanía) o con una actuación, o que el nivel de agua este más alto (que quizás mueva la basura rio abajo) puede que te lleves otra sensación, pero lo que hoy vimos nosotros lo podría calificar como BASURA, perdón si suena fuerte, pero eso es lo que me pareció. El camino a seguir estaba destrozado, la maleza se lo comía, había zonas que no eran de acceso bueno y no había nada que ofrecer, aun no sé cómo nos recomendaron este parque como bonito.
Como el calor apretaba, nos quedamos un rato a la sombra en el anfiteatro junto a la maquina del agua fría. Eso es lo mejor que tienen los parques, son unos depósitos de muchos litros, con grifos y te puedes servir agüita fresca gratuitamente, un 10 para el que lo puso ahí.
Al salir del parque preguntamos para ir al Jardín Botánico y nos dieron unas explicaciones no muy claras. Justo enfrente vendían comida y el gallo de nuevo anda desmayado (a ver si va a tener la solitaria??) así que nos sentamos ahí y nos saltamos un “plato feito” o sea un plato con arroz, pasta, ensalada y pollo. Hay varias bandejas y te puedes servir de lo que haya, pero como aun son cosas nuevas para nosotros, vamos a lo tradicional (aquí al menos cambiamos el arroz por la pasta) pero el pollo no sale del menú. El plato esta a 6 reales y de cantidad no está mal. Estos son los lugares que deberíamos frecuentar para matar el hambre, pero cuando los buscamos no los encontramos, para variar.
Al salir de ahí contrastamos información (no nos fiábamos de lo que nos dijeron) y otra información completamente distinta. Como esto había sido un consenso entre tres y parecía que sabían lo que decían, nos fiamos y salimos en busca de un bus que nos llevara a la terminal 4 (lo pone en un cartel). Otros 2.25 por el viaje y casi 40 minutos de viaje. En la terminal más de lo mismo, de un lado a otro, unos que ahí no es, otros que en la terminal 3, otros que el 067, en el 067 que el 460, joder, joder, joder!!!.
No sé muy bien porque, pero nos fiamos de uno y en donde se supone que era, nos lo corroboró otro, así que ahí nos quedamos. Llegó el bus y aquí no hay que pagar, es un intercambiador, te bajas de uno y subes a otro por la misma tarifa (al menos alguna cosa buena). Como no acababa de estar seguro, me acerqué a la cobradora a preguntar y me dijo que ese no era, me cago en tooooo!!!! Otra vez abajo tres paradas más adelante. Al bajar ya estábamos que echábamos humo, y un chico que bajó del mismo bus que nosotros, nos dice que nos quedemos ahí y que por ahí pasaba un bus con dirección “Cidade Deus” y que ese nos llevaba. No sé porque nos fiamos de él, pero estábamos ya preguntando por como regresar al centro.
Al final lo hicimos caso y otros 2.25 reales por unos 15 minutos de viaje hasta el dichoso Jardín Botánico Adolpho Ducke. La entrada es gratuita, y ya estábamos allí después de una aventura y por si fuera poco, cuando entramos y vimos un pequeño “museo” que tiene, el chico nos dice que no lo podemos visitar porque no llevamos zapatos cerrados, normas del establecimiento. Nos debió de ver echar fuego por los ojos, porque después de un rato allí respirando hondo (por no agarrar a nadie y morderle el pescuezo) nos dijo que lo podíamos visitar, aunque debíamos esperar un poco porque acababan de despachar a otros por ir como nosotros, en sandalias.
A los 100 metros de adentrarnos por los caminos, el gallo fue atacado por los mosquitos, lo estaban devorando, así que con la misma salió de ahí. A mí me dieron “tregua” y después de el viajecito, había que verlo. Mas que un jardín botánico, resultó ser una área de unas 10.000 hectáreas de selva protegida, y en la que estaban comenzando a hacer estudios y demás, pero por el momento había sido solo conservación. Hay unas 5 rutas para caminar de unos 40 minutos y por senderos cómodos. Vas acompañado por un guía que te explica un poco de lo que ves, pero con mi magnifico portugués… jajajajaj en fin. Me enteré de más de lo que pensaba, mala suerte la nuestra que aquí trabaja un peruano y un colombiano para la gente de habla hispana, pero solo de lunes a viernes. Al final todo quedo en un paseíto, ver arboles, insectos, alguna heliconia y poco más. Como área de conservación está bien, pero después de haber estado por la selva varias veces, esto ya me parece todo igual, aunque siempre se aprende algo nuevo.
Cuando salí de ahí, me encontré al gallo que estaba siendo atacado por un grupo de avispas, había tenido que ceder y darles la coca cola que compró, y salir corriendo a otro lado porque se lo comían, jajajja pobre!!! que día.
El recinto cerraba a las 17.00 y salimos a las 16.30, pero los de dentro estaban esperando a que saliéramos para cerrar las puertas, que pocas ganas de trabajar. Nos dijeron que ahí mismo agarráramos el bus 448 que iba directo al centro y que era el que menos tardaba. Más de media hora de espera y cuando llegó, el conductor se bajó a un refrigerio, debía ser la última parada de la ruta. Supongo que si se toma en el centro te traiga aquí.
Cuando el tipo arranco motores, otros 2.25 reales cada uno y camino al centro, esta vez algo más de una hora en llegar, menos mal que era el rápido!!. Saltamos del bus y derechitos al hotel, hoy el día ha sido de perros, mucho calor y no hemos visto nada que nos haya gustado como para recordar.
Una duchita y de nuevo me quedé frito en la cama. Cuando desperté, Javier estaba como loco. Ayer le había picado algo mientras dormía y tenia cientos de picaduras diminutas por todo el cuerpo y hoy le están pasando factura. Dice que se arrancaría la piel y lo está pasando mal, se ha echado de todo, incluso a tomado unas pastillas, porque ya no sabemos si es una reacción alérgica. Si esto sigue así mañana, tendremos que ir al hospital. Yo duermo en la cama a un metro de él y estoy teniendo suerte, pero toco madera por si las moscas.
Después de cenar la ensalada de rigor, me lie a escribir un rato y sobre las 24.00 apagué el ordenador, a ver que nos depara la noche.
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Últimos comentarios
Pattypei dice:
ufff que día para más horrible.....eso del mapa fue lo mismo que te pasó en Chiclayo con lo de los parques....Un saludo a Javi y que se mejore.
Publicado
rioseco dice:
Pobre gallo, con los años que lleva soñando con ir a Manaos, y que
mal le esta tratando.
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Capítulos de este diario
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1
A empezar de cero
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2
Acribillado!!
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3
Rematando asuntos
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4
De nuevo a embarcar
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5
Primera noche mala
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6
Segunda noche mala
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7
Tercera .....
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8
Desembarco en Manaos
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9
Visita a Punta Negra
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10
Ultimo dia acompañados
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11
Bricolage y poco mas
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12
Cruce de las aguas y peticion!!
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13
Bosque de Ciencias y alguna sorpresa
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Un dia caótico
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15
Frio en mitad de la selva
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16
Visita fortuita al Zoo del CIGS
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17
Chao Manaos
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18
Expediente X
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19
Llegada a Manicore
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20
De nuevo en Rumbo
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21
Abarrotadito
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22
Llegada a Porto Velho y salida del pais
Porto Velho, Brasil | 7 de noviembre de 2010
En Manaos...
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