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South 920

Escribe: Ratisol
A continuacion les contare acerca de un alucinante viaje que me llevo por seis paises de nuestra enjundiosa America, cinco ciudades capitales, mas de 20 ciudades intermedias, e inumerables parajes y poblaciones escondidas en la misteriosa geografia de este continente hermoso. Un inolvidable viaje por el pulmon, corazon y sangre del planeta: la America del Sur.

 

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Kristine et Moi au Manaus !

Manaos, Brasil — jueves, 2 de junio de 2011

Estábamos justo frente al Mercado Municipal, mis amigas estaban un poco nerviosas y asustadas, la ciudad nos recibió con mucha lluvia y estábamos un poco desorientados, solamente Ping tenia una idea clara de que hacer en ese momento, discutíamos quehacer mientras caminábamos, entonces yo tuve una vista del Mercado, entre de inmediato para fotografiar los enormes peces que vendían, especimenes realmente asombrosos, al salir note que Ping estaba bastante apurada, dijo que quería tomar su bus a Boa Vista cuanto antes y que yo podía quedarme con Kristine, algo muy chistoso como si quisiera decirme que era obvio que a mi me gustara Kristine y que a ella no le importaba, entonces nos despedimos le deseamos suerte y nos quedamos con Kristine allí parados por un momento pensando que hacer.
 
De repente mi rubia amiga comenzó a caminar, dijo que íbamos hacia el Hostal Manaus y que ella sabia perfectamente la ruta para llegar, pues según dijo había visto el mapa de Ping y lo recordaba de memoria. Apenas dijo esto me detuve, no iba a seguir a Kristine en esas condiciones, caminábamos por calles de no muy buen aspecto y ella tenia una ruta mental que yo no compartía, en otras palabras si ella decía que debíamos ir a la derecha yo pensaba la contrario, fue tal el desacuerdo que ella detuvo a unos chicos para preguntarles, solo para comprobar que yo estaba en lo correcto y que su femenino sentido de la orientación tenia sendas fallas a ser revisadas.
 
Uno de los chicos que nos dio indicaciones dijo a uno de sus amigos que Kristine era una extranjera y que yo era un chico brasileño que la estaba ayudando, me aproveche de ello para ufanarme de mi portugués y para molestar a Kristine diciéndole que sin mi estaba perdida, que su sentido de la orientación era pésimo y que gracias a mi podría ella llegar alguna parte, por fin siguiendo mi ruta llegamos al Hostal Manaus (Rua Lauro Cavalcante, 231).
 
Justo frente al Hostal le dije ¿Qué harías sin mi Kristine? mientras la miraba intensamente a los ojos transmitiéndole todo lo que me encantaba estar a su lado, ella adivino mi coquetería y respondió algo así como: “no te necesito Juan, encontrar un hotel no es gran cosa”, entonces entramos el Hostal, como llegamos juntos la señorita pensó que éramos pareja, “oh sálvame dios” exclame para gracia de la recepcionista, Kristine no entendió la broma por no conocer el idioma, así que en varias ocasiones nos reímos a sus expensas sin que ella pudiera comprender nada.                
 
Pagamos cada uno 24 reales ($10 dólares) por la noche en habitación compartida, es un Hotel muy cómodo altamente recomendado para quedarse pues esta ubicado en el centro cerca de los sitios más importantes de la ciudad. Acomode mis cosas en la habitación y tome una ducha, no me había bañado desde el Stenio Araujo y quería estar presentable para mi Kristine, entonces salí a buscar una Caixa de Dinheiro, todavía me quedaban unos 200 dólares de cupo y necesitaba con urgencia un avance pues solo me quedaban 20 reales, trate infructuosamente en varios bancos sin lograr nada, entonces regrese al Hotel en busca de Kristine. 
 
Mi corto recorrido por la ciudad me dio muy buena información, Kristine también necesitaba un banco y una agencia de viajes, quedo aterrada al comprobar que yo sabia exactamente la ubicación de todo. Por la tarde fuimos a almorzar juntos a un restaurante cerca de la Praça Heliodoro Balbi, el almuerzo era tipo buffet, mi vegetariana amiga escogió los alimentos propios de la dieta de un conejo mientras yo devore algo bien sangriento para saciar mi hambre.
 
Luego fuimos a los bancos para probar las tarjetas de Kristine, por fin en el cajero de HSBC logre obtener el codiciado dinero que necesitaba, todos los demás cajeros rechazaron mi tarjeta, algo parecido le ocurrió a Kristine después de que probáramos en varias oficinas. De camino al Hotel nos detuvimos en una agencia de viajes, Kristine tenia que buscar un vuelo que la llevara de regreso a Bolivia, y francamente no quería volver por donde habíamos llegado, es decir, navegando por el Madeira otros cinco días para luego tomar un bus hacia el altiplano, por fin después de mucho buscar consiguió un vuelo hacia Bolivia que no tuviera que pasar por Sao Paulo como la mayoría de los vuelos Internacionales, además consiguió un buen precio, así que salió muy contenta con su tiquete en las manos.
 
Volvimos al hotel y estuvimos allí un buen rato, yo revise mi correo y me di a la tarea de responder una cantidad de mensajes de todo tipo, mi mama estaba especialmente preocupada pues había desaparecido del mapa y no tenia noticias mías desde la ultima vez que le escribí desde Rodonópolis en casa de Andrea hace una semana. No tardo en llamarme por teléfono al Hostal, para preguntarme como me había ido atravesando la selva por el Madeira, me pregunto por mis planes que yo aun no tenia muy claros, me dio su bendición y nos despedimos, le dije que estuviera tranquila que cada vez estaba más cerca, me alegro mucho escucharla.
 
En la noche saldría a cenar con Kristine así que me arregle muy bien, cuando íbamos caminando por la calle buscando algún lugar le propuse que mejor cocináramos algo en el Hotel, aquello seria más romántico, además me brindaba la oportunidad de jugarle todo tipo de bromas en la cocina, sin embargo, no fue posible encontrar ningún supermercado abierto para comprar los ingredientes. Terminamos en un restaurante italiano muy lindo, y pedimos cada uno un plato exquisito, yo me decidí por unos ravioli tres quesos y un par de jugos de acerola, teníamos que probar de nuevo una delicia culinaria pues habíamos estado navegando cinco días con la rigurosa y monótona dieta del Stenio Araujo.
 
La cena fue perfecta, Kristine y yo conversamos muy ameno, además la comida era deliciosa y nos encontrábamos en una ciudad exótica, todo el ambiente era romántico y sugería un trasfondo de pasión, sin embargo, cuando dejamos el restaurante comenzamos a hablar de temas ridículos, pronto nuestras diferencias se hicieron patentes y terminamos en el hotel enfrascados en una embarazosa situación de cansancio mutuo, deje la habitación de Kristine con la amarga sensación de malestar que me causaba pelear con ella, afuera en la sala había una pelirroja muy bonita que se intereso en mi, podía notar el deseo que dirigía en sus miradas.
 
En un momento mientras yo pasaba frente a ella dejo caer deliberadamente un libro para que yo se lo recogiera, ya sabrán con que tipo de intención, le correspondí el flirteo por un rato pero la imagen de Kristine permanecía en mi cabeza, sentía que la estaba traicionando, eso era ridículo no tenia nada con ella se trataba simplemente de una compañera de viaje, en todo caso para olvidarme de todo aquello preferí irme a la cama y fue entonces allí  en la sala del Hostal donde deje a aquella hermosa pelirroja sin siquiera despedirme como es debido, que gran tontería.
 
Miércoles 15 de Abril
                 
Temprano fui a desayunar, el hotel tiene un gran árbol de torombolos que cubre buena parte del patio, antes de sentarme a desayunar baje una fruta madura, deliciosa muy dulce y de gran tamaño.
 
Luego tome asiento, el desayuno incluía frutas, huevos, varia clase de panes y tortas, chocolate, café o te, todo un manjar en comparación al café con galletas que es la dieta en los barcos, pronto comenzaron a llegar otros huéspedes, entre ellos la hermosa pelirroja que había conocido la noche anterior, charlamos bastante durante el desayuno, entonces apareció Kristine, advirtió el ambiente de coquetería que teníamos la pelirroja y yo, note que se puso algo celosa o incomoda, tomo unas frutas y se fue a su habitación, yo por mi parte termine de desayunar me despedí de aquella hermosa pelirroja y me fui a la habitación, sentí pena de no tener ocasión para conocer mejor aquella intrigante mujer, pero no tenia opción, debía continuar el viaje.
 
Antes de salir del Hotel encontré a Kristine esperando en la recepción, vendrían a recogerla de una agencia para llevarla a una remota zona de la selva amazónica, había llegado hasta Manaus con la intención de explorar las profundidades de la selva, regresaría a Bolivia al termino de su aventura y entonces volvería a Canadá, nos despedimos con un fuerte abrazo y un poco de indiferencia mutua que aun se mantenía con vida desde la discusión la noche anterior.     
 
Salí del hotel para preparar mi partida, deje mi maleta en la recepción para que no me corriera otro cargo de habitación y me fui a caminar,  aun no tenia un destino fijo, solo me quedaban 400 reales ($178 dólares), aquello era lo ultimo no tenia más cupo en mis tarjetas de crédito, tendría que llegar a Colombia con ese dinero, pensé entonces que ir al Roraima en Venezuela seria una aventura adecuada para sellar con un gran final mi viaje por Sudamérica, recordé que la noche antes de iniciar el viaje, estebamos en mi casa en Bogota con un amigo también viajero y revisábamos un gran mapa sobre la mesa del comedor, yo trazaba una línea imaginaria con una regla que daba la vuelta al continente hasta llegar al Roraima, recordé el rostro de asombro que hacia mi amigo ante semejante itinerario, aunque me daba cuenta que en realidad no estaba tan lejos de aquella meta imaginaria que yo mismo me había propuesto quizás solo para impresionar, pues nunca pensé que fuera capaz de llegar siquiera al mismo sitio donde me encontraba ahora. 
 
Sin embargo, tomar camino en dirección al Roraima ubicado a unos 70 Kilómetros al Este de la ciudad fronteriza de Santa Elena del Uarien en Venezuela, significaría que tendría que recorrer más de 1.000 Kilómetros para llegar ahí, serian necesarios unos cinco días de expedición para llegar a la cima de la montaña, eso sin contar con el equipo de camping y la alimentación para semejante travesía, terminada la expedición tendría que considerar como llegar a Colombia agotado todo el dinero y apartado varios miles de kilómetros de mi país.
 
Reflexione, hice cálculos y decidí que lo mejor era seguir hacia Leticia, desde allí tomaría un avión a Bogota, además habían varios lugares que quería visitar en aquella región, entre ellos, el salto del Ángel, el Parque Nacional Canaima, el Parque Nacional Tuparro y por supuesto el Roraima una maravilla natural sumamente atractiva. Visitar todos estos lugares significaría una cantidad de dinero muy superior a la que tenia, serian necesarias muchas privaciones para seguir la ruta al norte, entonces pensé: “aquellas maravillas estarán en mi mapa para un próximo viaje” aquel pensamiento me ayudo a decidirme por Leticia de una vez por todas.

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