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Brasil I

Escribe: dgdb
Una pequeña avanzadilla por el pais.

 

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Desembarco en Manaos

Manaos, Brasil — domingo, 24 de octubre de 2010

Otra nochecita de película, entre el borracho de turno, mas barcos que llegaron sobre las 02.00 de la madrugada, tormenta antes de amanecer y a las 05.30 ya estaban montando jaleo en cubierta, así que otra noche sin descasar.
 
Cuando preparamos todas las mochilas y escampó un rato, agarramos las pertenencias de los fedes y caminamos en busca de un alojamiento del que teníamos algo de información de una guía que traía una chica alemana que conocimos en el barco. A Javier le dio un tirón en la pierna, por lo que se quedó de guarda de nuestras mochilas.
 
Nada más salir del puerto, caminamos hacia la derecha. Nos dijeron que era una zona con muchos hoteles y de precios cómodos. Al llegar al hotel no era lo que esperábamos y además de que la tarifa era más alta de lo que ponía en la guía, no se podía fumar, así que descartado (al menos para nosotros). Aquí había decenas de hoteles, así que como al segundo hotel que “preguntamos” (este portugués no se entiende nada) fue del agrado de los argentinos y alguno más que venía con nosotros en el barco, yo seguí de ruta preguntando en compañía de ellos por un rato, hasta que me dio carga de conciencia y seguí por mi cuenta un rato. La media de los hoteles por aquí es de 20 reales por persona y con diferencias notables en los alojamientos, eso sí, las camas de soltero (como dicen aquí) son estrechitas, creo que si me giro me caigo.
 
Tras casi un par de horas de búsqueda (lo del idioma es una traba) encontré uno muy humilde en el que por 15 reales cada uno, y a base de regatear con ella un rato, conseguí una habitación con aire acondicionado en la que nos meterían una nevera pequeña y una tele. La habitación está bastante abandonada, una gotera en el baño, la cerradura se desmonta, humedades en las paredes, en fin, creo que de los perores en los que nos hemos metido, pero es “seguro” según ella y no lo encontré más barato, al menos por esta zona.
 
Como la mujer era un poco terremoto y no me enteré de la mitad de lo que me decía, la dije que ya mismo regresaba con las mochilas. Fui en busca de Javier al puerto y desde allí agarramos un taxi que nos llevó hasta el hotel. Antes de entrar, pregunté cómo funcionaba lo de los taxis para entrar al puerto y me dijeron que tenían que pagar una tasa de 10 reales por entrar, más 10 de la carrera. Me pareció caro por lo que bajé a ver si el gallo tenía ganas de pagar o de caminar. Como andaba medio cojo, optamos por lo cómodo, 20 reales y fuera problemas. Justo cuando salíamos con el taxi, nos cruzamos con un bus que supuestamente te lleva desde los barcos hasta el edificio del puerto gratuitamente, que suerte la nuestra!!!!
 
Ya en la habitación, nos tiramos un rato a descansar, una ducha y antes de apalancarnos, salimos en busca de la tropa y fuimos en busca de una caseta de información turística que había justo delante del puerto para ubicarnos por la ciudad.
 
Éramos un grupo generoso, un matrimonio de Inglaterra, una alemana, otra sueca, un israelita, dos argentinos y dos españoles (vaya tropa). Cuando llegamos a la caseta estaba cerrada, no sé si por ser domingo, o porque hoy casualmente era el aniversario de la fundación de Manaos.
 
Las calles estaban desiertas, los negocios cerrados, casi sin tráfico, parecía una ciudad fantasma. Caminamos en busca del teatro (nos habían recomendado su visita) y por el camino nos topamos en una calle cortada al tráfico con unos puestos de comida y allí mismo nos sentamos a almorzar un plato de yo que sé (tenia de todo) por 7 reales cada plato.
 
Luego llegamos al teatro (por fuera es bonito pero nada espectacular, lo digno de ver es por dentro) y paseamos por los alrededores hasta que nos encontramos en un pequeño bar en el que se estaba cociendo una “batucada”. La media de edad de los que ahí había seria de 55 a 60 años, pero eran todos unos artistas, tocaban guitarra, cantaban, percusionistas, palmeros, simplemente impresionante, un concierto en vivo, así que nos pedimos unas cervezas y ahí pasamos casi toda la tarde pasándolo bien.
 
Más tarde nos enteramos que había una actuación de algo en el teatro y que lo podíamos ir y de paso conocerlo por tan solo 1 real que valía la entrada, en vez de los 6 reales (creo) que cobran por visitarlo. No sé si habría mucho que ver a parte de lo que nosotros vimos, pero el patio de butacas, el escenario y los palcos creo que es el atractivo, así que bien.
 
La actuación era de una cantautora de la ciudad, como guitarrista era buena, pero la voz que tenía era impresionante. Estuvimos allí una hora más o menos, y cuando terminó la actuación, nos informamos un poco y fuimos a agarrar un bus que nos llevó al sambódromo. Aquí lo de los buses es un follón, hay cientos de números y cada uno nos decía un número, así que al final agarramos uno que quedaba cerca y desde ahí caminamos al sambódromo. La tarifa de los buses el día domingo es de 1,10 reales y el resto de los días de 2,25 reales, según lo que nos dijeron, vayas donde vayas.
 
A la hora de bajarnos del bus no teníamos ni idea de donde hacerlo, pero como había muchos jóvenes con camisetas llamativas iguales, dimos por hecho que cuando se bajaran ellos, nosotros haríamos lo mismo.
 
Nos bajamos cerquita y caminamos unos 10 minutos y por el camino nos fuimos enterando de cómo funcionaba esto. Si comprabas una camiseta, como llevaba la gran mayoría de la gente, tienes derecho a estar por la parte del desfile y bailar por ahí, si no la tienes, solo tienes derecho a subir a las gradas gratuitamente, y eso es lo que hicimos.
 
Nada más subir, una mujer que trabajaba para la televisión, nos pidió que nos pusiéramos en una zona en la que había gente bailando para hacer una toma con turistas en el evento, así que todos ahí a salir en la tele a nivel nacional, incluso hicieron una pequeña entrevista a Federico (padre) a ver de dónde éramos y bla bla bla (fue la anécdota del día).
 
Allí pasamos casi tres horas viendo a la gente bailar, un par de carrozas (iban lentísimas) mujeres lindas, tomando fotos y bebiendo alguna cerveza  que otra, en definitiva, hoy hemos tenido un recibimiento de Manaos inmejorable.
 
Cuando ya estábamos rotos, de nuevo en busca de un bus y al hotel a descansar, esta vez pagamos 2 reales cada uno y nos bajamos a 4 calles de nuestros hoteles, así que de maravilla. Al llegar a nuestro hotel, estaba cerrado, la puerta atrincherada con una madera por dentro y por más que llamábamos, no había forma. Pasamos 20 minutos aporreando la puerta hasta que por fin abrieron, pero las compus estaban en otro lado guardadas, así que aunque veníamos despiertos, subimos a la habitación y nos liamos a hablar casi hasta las 03.00 de la madrugada.

Opiniones:

Mi calificación promedio:
  •  
Servicio    
Ubicación    
Limpieza    
Precio/calidad    

Posada das Flores I

Alojamiento: Motel en Manaos, Brasil

Esta enfrente del museo del hombre del norte. Es un poco catastrofico. Habitaciones con baño, algunas con aire y no muy limpio. La limpieza no la hacen a no ser que se lo pidas. No encontre nada mas economico por la zona, pero hay muchos hoteles por la zona del promedio de 20 reales por persona. En este se puede conseguir desde 25 reales la matrimonial, todo es negociable.

Tipo de viaje: Placer | Ideal para: Parejas, Con amigos, Solos y solas


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Últimos comentarios

rioseco dice:
No se si perseguis las fiestas o ellas a vosotros.
Una sensación nueva, viajando en grupo, me alegro.

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