Diarios de viaje > El Mundo

De ruta por Centroamérica

Escribe: Pastor82
Objetivo: recorrer seis países en 30 días en uno de los meses más calurosos del año en esta parte del mundo. El istmo centroamericano que une México con Sudamérica es un maravilloso mundo de selváticos paisajes, antiguas culturas y gentes con una hospitalidad increíble.

 

  Enviar a un amigo   Imprimir

 
< Anterior 1 ... 4 5 6 7 Capítulo 8 9 10 Siguiente >
 

Maravillosa y caótica Managua

Managua, Nicaragua — sábado, 22 de marzo de 2008

Esas calles sin nombre, desestructurados barrios con calles sin asfaltar, masas de gente alrededor de puestos de mercados callejeros donde se vende de todo, carruajes tirados por animales por las mismas vías urbanas, gasolineras donde parábamos a almorzar, desoladas calles adoquinadas, amables gentes señalándonos e incluso acompañándonos y llevándonos a los lugares por los que preguntábamos, niños, más niños, niños en semáforos, jugando descalzos, trabajando, pidiendo, riendo, llorando... forman parte de la Managua que conocimos, de la Managua que recuerdo y que de alguna forma, siempre estarán ahí cuando Managua vuelva a mi recuerdo, machacándome la cabeza. 

Bañada por el lago Managua y llena de vegetación por todas sus calles, Managua es una ciudad un tanto extraña. Sus calles recuerdan más a la suburbana periferia de las grandes urbes que a una capital; carece de centro histórico, en parte por la casi total destrucción de la ciudad en el terremoto de 1972 (incluida la Catedral que aunque todavía se conserva, se optó por construir otra más moderna). Además muchas de las calles y avenidas no tienen nombre, siendo un completo desmadre su ubicación (cinco cuadras al este del lago y seis cuadras al norte...)
No obstante, pese a que no parece poseer los rasgos característicos de una ciudad normal, y pese al agónico calor y el fortísimo sol que parecía quemarme la cara cada vez que me apartaba de la sombra, es una ciudad fantástica, con gente amabilísima, donde me lo pasé muy bien y guardo maravillosos recuerdos, tanto así, que si fuera por mí, mañana mismo regresaba. 

Hasta cinco noches no consecutivas dormimos en esta ciudad, que siempre era origen y destino de las incursiones que hicimos por el país, que en ocasiones duraban días, pero siempre regresábamos como si esa ciudad tuviera una especie de imán que nos hacía regresar sin haberlo meditado antes. Desde que llegamos por primera vez hasta que la abandonamos aquel domingo rumbo a Costa Rica, habían pasado aproximadamente dos semanas. 
Dormimos en el Hotel Kelly, en la carretera de Masaya; bonito hotel de 3 Estrellas aunque demasiado lujoso para nuestras pretensiones. De todas formas nos vino bien el servicio de lavandería. Luego marcharíamos a Chontales y al Caribe.También dormiríamos en la estación de autobuses a nuestra llegada desde el Caribe, donde nos ofrecieron una sucia habitación que apareció inundada cuando nos levantamos a la mañana siguiente...

Después de regresar de Granada, lo haríamos en un modesto hostalito céntrico, cercano a la Laguna de Tiscapa, después de una alocada noche de San Patricio con mi amiga Cynthia, con quien habíamos quedado anteriormente en Metrocentro. Al día siguiente estábamos bastante cerca de la laguna y fuimos a pasear por allí, no sin antes habernos hinchado a tomar cocos en un puesto ambulante. Tiscapa es un bonito lugar, un lago en pleno centro de la ciudad con miradores alrededor, restaurantes, parques y actividades de ocio, como una tirolina que atraviesa el lago de punta a punta.
Pero sin duda, donde guardamos los mejores recuerdos fue en casa de Marcela, donde pasamos dos bonitas noches, charlando hasta las tantas de la madrugada, celebrando el 8º cumpleaños de Paola, una de sus hijas, meciéndonos en la terraza de su casa, soportando otra pegajosa noche de marzo, bañándonos en la piscina hinchable de las niñas...

Un día antes de hacer nuestro segundo viaje a Chontales, estando en un cyber de la Colonia Centroamérica, y después de haber realizado algunas compras en el Centro Comercial Managua,  quedé con Norma, una amiga de internet que casualmente vivía muy cerca de allí, y nos llevó a casa de su amiga Marcela, en la misma colonia, donde pasamos esa noche en un cuarto improvisado. Al día siguiente una mujer policía nos llevó al Mercado Huebes y más tarde nos llevaría un taxi a la Terminal de autobuses. Unos días más tarde pasaríamos también en casa de Marcela la última noche en Managua. 

De aquella última noche guardo recuerdos muy bonitos, celebrando el cumpleaños de Paola, la segunda de las tres hijas de Marcela, en una velada de sábado noche que confirmaba nuestra despedida de Nicaragua. 

Managua me fascinó. El encanto que guarda una ciudad tan diferente, tan centroamericana, tan humilde... pero sobre todo lo que más fascinó de este país es su gente, con ese calor y esa confianza que te muestran sin conocerte de nada. Abandoné Nicaragua con la tristeza que caracteriza al viajero cuando deja atrás un lugar donde ha sido feliz, donde tantos sentimientos e impresiones se mezclaron en aquel país que hoy recuerdo Nicaragua con muchísimo cariño.

Publicado
Modificado el
Leído 2853 veces

  Enviar a un amigo   Imprimir

< Anterior 1 ... 4 5 6 7 Capítulo 8 9 10 Siguiente >
 
 


Últimos comentarios

ARTE-SANO dice:
que linda gente...
Publicado

kiin-uh dice:
Todo el que visita Managua y conoce a su gente se enamora y desea
volver....
Se me antojo un gallo pinto con cuajada, y fresco de pinolillo.
Adoro Managua tanto como mi Mexico Lindo y querido.

Publicado

Mrbonn007 dice:
buen relato. te invito a que leas el nuestro que esta por terminar. estamos en Panama termiando nuestro recorrido por centroamerica. fabuloso.
Publicado

bob_alonso dice:
Uffff.....
Man que buen relato!!!!

Publicado

jetzemik dice:
Con tu diario me tentaste a ir a Managua. Que padre que siendo de España te hayas animado a visitar destinos que a veces mucha gente no valora pero que tienen una riquesa incalculable. Felicidades por tu diario y sigo leyendo los que faltan.
Publicado

SaborNica dice:
Qué bueno.. chele.. comparto mi adoración por el aire que se respira en aquel país fascinante y que lo da, sobretodo, el calor de su gente... Qué bonito relato. Saludos.
Publicado

Para publicar un comentario, regístrate GRATIS o

 

Capítulos de este diario