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Viaje a Malta y Gozo (el Comino no nos importa)

Escribe: ViajesPepeTour
Pues esto comienza como siempre. Un grupo de amigos deciden hacer un viajecillo internacional y uno de ellos (el más apañao) se pone a pensar en el destino, las fechas y las reservas necesarias. Tras la fase de incertidumbre inicial, decidimos ir a Malta del 5 al 8 de junio de 2010. Así que, aquí estamos preparando una ruta para tres-cuatro días. El hotel Fortina (**** y SPA) en Sliema será el encargado de soportar a una docena de cincuentones que quieren parecer cuarentones.

 

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Segunda etapa: Isla de Malta al completo

Malta, Malta — domingo, 6 de junio de 2010

Salida a las 9:30 del Hotel hacia la puerta de la ciudad  de la Valletta junto a la fuente de Tritón para coger un típico autobús maltés, partimos con destino a Marsaxlokk para ver su colorido mercado al aire libre de los domingos. Por el camino vemos la Valetta y algunos pueblos como Ceitun (aceituna). Marsaxlokk gira en torno al puerto, es muy pequeña y las mercancías se ofrecen en línea con los barcos de vivos colores, llamados luzzus, y con el ojo de Osiris en proa contra los malos espíritus y bautizados con nombres de santos.. Este pequeño enclave, situado al sureste de Malta, tiene el privilegio de ser la villa de pescadores más grande de la isla y de poseer el segundo mayor puerto natural.Los barcos piratas encontraron durante mucho tiempo un refugio perfecto aquí, por ser un refugio contra el incómodo Xlokk, el viento del Mediterrneo que viene del sudeste, más conocido como Siroco. Por su recogido puerto, hoy repleto de entusiastas turistas, han pasado cuantos personajes de la historia se nos puedan venir a la mente. Entre ellos, los turcos, que entraron por aquí e iniciaron el ataque que culminó con el Gran Sitio en 1565; Napoleón, e incluso Bush y Gorbachov, que se reunieron en Marsaxlokk en 1989. 

Abandonamos la tranquilidad de este enclave para acercarnos a la Blue Grotto, unas grutas marinas de aguas azules, casi fosforescentes que atesoran la leyenda de los cantos de sirena que atrapan a los navegantes. Hicimos bien en ir por la mañana porque la luminosidad era perfecta.  Nada mas llegar bajamos por unas escaleras hasta unas barcazas a motor que nos llevaban en pequeños grupos por un asombroso y fantástico paisaje de acantilados, formas escultóricas y aguas luminosas. Cerca de aquí se rodaron escenas de Los Cañones de Navarone (en la Punta Delimara).

Después nos desplazamos hasta Hagar Qim(que está muy cerca del pueblo deQrendi) donde se encuentran templos megalticos de 3800 años a.c.(las estructuras construidas por el hombre más antiguas que se conocen, e incluyen tallas de animales, ídolos, altares de sacrificios y cámaras de orculos, elaborados con herramientas de siles y obsidiana. Después de comer una gran variedad de productos principalmente vegetariasno, regados de buen vino maltés, en un restaurante al aire libre junto a los restos megalíticos con un buffet y un servicio excelente, nos dispusimos a pasear por estos templos dedicados a señalar el equinoccio y el solsticio. Tal y como habíamos concertado con Jhon un minibús nos esperó para permitirnos disfrutar de la otra mitad de la ruta por Malta, en concreto nos fuimos para Medina por caminos mal asfaltados y a velocidades de autovía (ciudad con 3000 años de antigüedad situada en un saliente rocoso con buenas vistas sobre la isla, plagada de edificaciones normandas y barrocas, con calles estrechas y adoquinadas, y en verdad que, salvo que les dé por repicar a las campanas, se comprueba efectivamente que es la ciudad del silencio: allí disfrutamos del edificio mejor conservado: el Palazzo Falzo, y tambien de la piazza principal con su catedral siciliano-normanda del s.XI con un interior muy bien decorado y los suelos llenos de lápidas coloristas de caballeros de Malta.

Las vistas y el paseo por la ciudad son inolvidables y en la zona extramurallas se encuentra la ciudad de Rabat con un interesante museo de antigedades romanas, que no visitamos (algo había que dejar para la próxima visita). Desde allí volvimos a Sliema que est a 15 kms. y buscamos tiempo para ponernos los bikinis y disfrutar del SPA o de la piscina con vistas a la Valetta del hotel. La Cena fue en la Valetta (Pizzreía Café Caravaggio), un hermoso itsmo-colina que constituye un verdadero placer pasearlo por la noche, con esas cabinas rojas inglesas, los autobuses amarillos y los camareros invitándonos a tomar algo en sus restaurantes (porque no debemos dejar de mencionar que los Malteses son una gente amable y acogedora). No debía ser mala la vida que allí se daban los caballeros malteses.

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