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Maldivas: el collar de corales (Parte II)
Escribe: Budha
Estas islas ofrecen las más finas playas del mundo. Sus numerosos resorts satisfacen las necesidades de los más variados turistas, desde el amante de la playa y el especialista en fiestas al fanático del buceo. La claridad del agua y las belleza de los corales y peces es tan legendaria, que el mismo Jacques Cousteau las describio como el más bello grupo de islas de buceo en todo el mundo.
Maldivas: el collar de corales (Parte II)
Maldivas — viernes, 8 de agosto de 2008
Pequeña, singular y densamente poblada, Malé (pronúnciese [Marlay]) no puede considerarse un emplazamiento espectacular, pero se trata de una capital muy suya. Esta urbe, limpia y ordenada, posee mezquitas, mercados, un laberinto de callejuelas y mucho encanto. Aunque en ocasiones pueda parecer una aletargada localidad rural, surgen nuevos edificios por doquier y la localidad parece estar a punto de reventar.
La isla de Malé posee unos 2 km de longitud y una anchura de 1 km, y rebosa edificios, carreteras y algunos espacios abiertos bien aprovechados. Oficialmente, cuenta con 65.000 habitantes pero, añadiendo los trabajadores extranjeros y los visitantes procedentes de otras islas, esta cifra puede ascender a cien mil; de hecho, es la impresión que ofrece. La isla ha duplicado su tamaño mediante la recuperación de terrenos; las islas cercanas han adquirido funciones determinadas, como de aeropuerto. Existen proyectos para desarrollar otras islas y reducir la presión que se ejerce sobre Malé.
Entre los modestos atractivos de la urbe, figura el Museo Nacional, que expone caóticamente objetos pertenecientes al sultán y diversas muestras de los hallazgos arqueológicos realizados por Thor Heyerdahl (numerosas esculturas antiguas y figuras de piedra aparecen en su libro El misterio de las Maldivas). En las proximidades de la institución cultural yace el agradable parque del Sultán, así como la imponente gran mezquita del Viernes, que destaca en el perfil de la ciudad.
Más de una veintena de mezquitas aparecen diseminadas por la población, aunque algunas se limitan a una sala de coral con techo metálico. La más antigua, la Hukuru Miski, es célebre por sus intrincadas piedras esculpidas. Un largo panel, tallado en el siglo XIII, conmemora la introducción del islamismo en Maldivas, mientras que, en el exterior, un cementerio alberga la tumba de Abdul Barakatul Barbari y las lápidas de antiguos sultanes.
Entre los restantes puntos de interés, figura el bazar Singapur, un conglomerado de comercios que disponen de objetos de artesanía local de calidad y un surtido de bagatelas para turistas, ya sean locales o importadas. También destacan los establecimientos especializados en artículos de ferretería, pesca y mercancía general para proveer a las poblaciones de la zona. En los numerosos salones de té, los hombres maldivos degustan las comidas breves (pequeños tentempiés), fuman, mascan y charlan.
Malé posee alojamientos y restaurantes económicos, pero la vida nocturna se halla confinada a los salones de té y a escasos restaurantes de estilo occidental. Un par de cines proyectan películas épicas indias y films taquilleros de Hollywood. Los extranjeros residentes en Malé suelen dirigirse a un centro turístico cercano en sus días libres.
Fuamulaku
Es una isla solitaria en medio del Canal Ecuatorial, que goza de una excepcional fertilidad, produciendo frutas y verduras imposibles de hallar (salvo importaciones) en el resto de las islas, como mangos, naranjas y piñas. Se dice que la gente de esta isla es más longeva, más alta y más fuerte.
La isla de Kudahuvadhoo
El sur del Atolón Nilandhoo guarda uno de los túmulos misteriosos llamados «hawittas». Se trata probablemente de las ruinas de templos budistas, pero no han sido suficientemente investigadas por los arqueólogos. Thor Heyerdahl exploró la isla y comentó que la antigua mezquita tenía una de las mejores albañilerías que había visto jamás, incluso mejor que los muros incas en Cuzco (Perú). Las tumbas esculpidas son también de un gran renombre en el mundo islámico.
Makunudu
Es un rincón secreto, repleto de maravillas. Un lugar para tumbarse en las espléndidas playas, cuidarse el cuerpo en el Centro Pink Rose de Aromaterapia y Belleza Natural (curas con esencias de hierbas aromáticas), y relajar la mente bajo los masajes de un profesional.
Atractivos turísticos
La mayoría de los visitantes se dirige a Maldivas en un viaje organizado, y se aloja en uno de los más de setenta establecimientos especializados de las islas. La mayoría de estos centros están situados en tres atolones próximos a la capital: el atolón del norte de Malé, el atolón del sur de Malé y el atolón Ari. Existen algunos más en los atolones inmediatos que, en breve, quizá se desarrollen más a fondo. A juzgar por los folletos, todos resultan maravillosos, gozan de arena blanca, mar azul y palmeras, e incluso prometen fantásticas inmersiones. Sin embargo, pese a su aparente similitud, varían de forma considerable en comodidad, alimentación, clientela, carácter e idoneidad para realizar excursiones y las más diversas actividades.
La calidad del alojamiento y la comida guarda una estrecha relación con el precio; ninguno de los complejos turísticos de Maldivas puede considerarse impropio, pero tampoco resultan precisamente económicos. Algunos disponen de habitaciones modernas similares a las de un hotel; otros han sido diseñados siguiendo parámetros más rústicos, con techos de paja y suelos de arena. Los establecimientos más espaciosos y económicos atraen preferentemente a una clientela joven, en su mayoría solteros; suelen disponer de un estilo informal y atestarse de clientes con ganas de divertirse. Los más diminutos son más íntimos y cómodos, y pueden resultar más atractivos para las parejas y los recién casados. Algunos establecimientos se centran exclusivamente, en mayor o menor medida, en determinadas nacionalidades, en especial italianos, alemanes, franceses y japoneses. Todos los complejos ofrecen submarinismo, pero algunos son reconocidos destinos para buceadores avezados. Es necesario tener en cuenta que algunos locales ofrecen mejor acceso que otros a determinados puntos de buceo, pueblos tradicionales o a la capital.
Submarinismo y deportes acuáticos
Más de 700 especies, visibilidad de hasta cuarenta metros e incluso restos de naufragios constituyen suficiente atractivo para cualquier aficionado a este deporte.
A decir de los expertos más pesimistas, a las Maldivas les puede quedar poco tiempo de vida. El recalentamiento del planeta podría hacerlas casi desaparecer con sólo que el nivel del agua aumentara un metro. Esto es algo que quizá nunca llegue a suceder, pero la advertencia supone, sin duda, la mejor excusa para concederse un capricho...
El submarinismo se erige como la principal atracción de Maldivas; se calcula que el 60% de los visitantes realiza al menos una inmersión. Existen centenares de lugares de buceo reconocidos, muchos de los cuales son accesibles desde los complejos turísticos (a los demás se puede llegar en barco o mediante un safari de buceo). Junto a una multitud de peces y corales, se puede sentir la emoción de nadar con tortugas, morenas, mantas, tiburones y ballenas, además de explorar algunos de los restos de naufragios más alcanzables, como el Maldive Victory junto al aeropuerto Hulule, considerado por muchos entusiastas como una de las mejores inmersiones a un barco hundido del planeta. La práctica totalidad de establecimientos turísticos cuentan con una escuela de buceo para mantener a sus clientes ocupados, pero el visitante también puede ponerse unas gafas y unas aletas y nadar un trecho desde la playa para disfrutar de las delicias del mundo submarino de Maldivas.
El surf se ha convertido en una actividad muy común en las islas, debido a los excelentes puntos de acceso desde los emplazamientos turísticos en las inmediaciones de Malé. También se organizan safaris para practicar el surf hasta los atolones exteriores. Es preferible contratar estos viajes con un operador conocido, porque Maldivas no es, en absoluto, un destino en el que los surfistas con pocas tablas puedan llegar y lanzarse a las olas sin más. Para los entusiastas de los deportes acuáticos, existe multitud de oportunidades para navegar, realizar parasailing, windsurf, esquí acuático y moto acuática. La pesca mayor resulta una opción prohibitiva en algunos establecimientos y, como se sigue una política de pescar y soltar, no se puede conservar la pieza. Igualmente resulta factible pescar de noche a bordo de un dhoni (barco tradicional). Otra actividad muy popular se basa en montarse sobre un plátano arrastrado por una lancha y surcar por el mar. Cuando menos se espere, se llevará el voleibol con cocos.
Lo mejor de las islas
- Bucear en el arco iris submarino
El estallido de colores más espectacular del mundo brilla sumergido en el Indico de Maldivas: 700 especies de peces, 200 de coral, 5.000 clases de conchas, forman un caleidoscopio hipnótico que se deja contemplar con unas simples gafas y un tubo. Las variedades rojas, verdes y azules de peces loro, las acuarelas del Picasso, los lunares de los payaso y los arlequines, la estela del pez fuego, el brillante naranja de las percas mantequilla o el fulgor irreal de los diminutos doraditos, se deslizan entre cavernas, abanicos, cañones y árboles coralinos.
- El placer de navegar en dhoni
El vértigo de los peces voladores y decenas de delfines acompañan el viaje de la tradicional embarcación maldiva en alta mar. Al entrar en los anillos coralinos y navegar las lagunas esmeralda que rodean cada isla, la brisa vuelve de la costa con el aroma dulce de la Flor del Templo. La sensación de libertad que los navegantes maldivos vivieron durante siglos se diseña hoy en cruceros a la carta.
- Conocer la vida local
Fuera de los calculados paraísos hoteleros, las 199 islas habitadas despliegan un bullicio de color y espontaneidad. La población –que en un 70 por cien no ha cumplido los 40 años- hilvana sus días pescando y cocinando lo que los árboles ofrecen. Son gentes de piel canela y mirada intensa y libre. La sonrisa franca del visitante es correspondida con otra luminosa: en pocos minutos de charla gestual o de chapurreo en inglés, uno se encuentra en el patio interior de las casas de coral, compartiendo lonchas de atún seco, coco y breadfruit frito (el pan cotidiano, especie de fruta que mezcla los sabores de la patata y el plátano).
- Maldivas desde el aire
Hay visiones que jamás se olvidan. Quien sobrevuela Maldivas retiene una belleza mágica, jade, brillante y turquesa, en un rincón secreto de la memoria. Contemplar desde el aire la Flor de las Indias es el privilegio que Marco Polo no pudo tener. Quizá, de haberlo hecho, comprobaría que el término que usó para evocar el archipiélago se le quedó corto.
- La paciencia de los artesanos
No hay complejos turísticos en el atolón Gaafu, al sur, y allí la paciencia mantiene el arte de hilar a mano esteras de caña coloreada, con dibujos geométricos. Hay diferentes tipos de esteras y esterillas, según su material y diseño: las kunaa, las saanthi y las roanu. También en los atolones del sur las abuelas, y algunas jóvenes, siguen bordando a mano los cuellos y puños de los libaas, tradicionales vestidos femeninos, con hilos de plata y hebras doradas.
Casi todas las fiestas están basadas en el calendario lunar islámico y las fechas cambian cada año. La celebración religiosa más importante es el Ramadán (conocido localmente como el «rorda mas»), el mes islámico de ayuno. Otras fiestas son el Kuda Id, la visita de la luna nueva (celebrada al final del Ramadán), y el Cumpleaños del Profeta, conmemorando el nacimiento del Profeta Mohammed.
Otros festivos nacionales fijos son: el Día Nacional (el día que Mohammed Thakurufaan y sus hombres expulsaron a los portugueses de Male en 1573; el primer día del tercer mes en el calendario lunar); el Día de la Victoria (la victoria sobre los mercenarios de Sri Lanka el 3 de noviembre de 1988 ), y el Día de la República ( fundada el 11 de noviembre de 1968 ).
Seenu
(Atolón Addu)
Puede considerarse la segunda ciudad de Maldivas; su centro turístico se ha
convertido en el mejor punto de partida para visitar las tradicionales
comunidades isleñas maldivas. Los addu son muy recelosos de su independencia; se comunican en un idioma diferente al de la capital y, en una ocasión, intentaron separarse de la República.
La principal influencia sobre la historia moderna de Addu se focaliza en las
bases británicas que se establecieron en la isla de Gan, durante la II Guerra
Mundial, como parte de la defensa en el océano Índico. En 1956, los británicos
establecieron una base de la Royal Air Force como puesto avanzado estratégico
durante la guerra fría. Contaba con un personal permanente de unas seiscientas personas que alcanzaba las tres mil en los períodos de mayor actividad.
Construyeron puentes y carreteras que unían las islas de Feydhoo, Maradhoo e
Hithadhoo, y utilizaron como mano de obra a numerosos lugareños. En 1976, los
británicos abandonaron la base, pero muchos de sus empleados, que hablaban un buen inglés y tenían experiencia trabajando para occidentales, estaban bien cualificados para participar en lo que pronto sería una industria turística en auge.
El desarrollo turístico en Addu ha tardado en despegar, pero se ha instalado un
complejo turístico en las antiguas dependencias de la Royal Air Force en Gan y,
en la actualidad, se encuentra adecuadamente enlazado con la capital mediante
un nuevo vuelo de Air Maldives. El Ocean Reef Resort se aleja del prototípico
paraíso tropical de una isla maldiva, pero la antigua base militar le confiere un
toque único. Gan está unida mediante puentes a las islas vecinas, y resulta
sencillo y agradable desplazarse por ellos en bicicleta, lo que permite visitar
las poblaciones de la zona y conocer las costumbres y cultura de sus gentes.
Tips:
Clima: Generalmente, el año se divide en dos periodos de monzones: el monzón del nordeste («iruvai»), que dura de diciembre a marzo, que son los meses más secos, y el monzón del sudoeste («hulhangu»), que dura de abril a noviembre, durante los meses más húmedos, tormentosos y con fuertes vientos ocasionales. La temperatura media durante el día es de 28ºC a lo largo de todo el año. La humedad es ligeramente más baja en la estación seca, pero normalmente hay brisas marinas refrescantes. Cualquier época del año es buena para visitar Maldivas, pero entre diciembre y abril se pueden conseguir horas extra de sol, aunque hay que tener en cuenta que es la temporada alta y los hoteles están atestados y son más caros, sobre todo en las fechas de Navidad y Año Nuevo. Entre mayo y noviembre (temporada baja) todavía las temperaturas son cálidas, pero la humedad es mayor y las lluvias son frecuentes.
En Maldivas
Moneda: La moneda de Maldivas es el rufiyaa, que equivale a cien laari. Si bien no existe ningún reglamento específico sobre control monetario, es mejor llevar dólares americanos, o en su defecto, marcos alemanes, libras esterlinas o liras italianas. Los turistas apenas necesitarán el rufiyaa, la moneda maldiva, al no ser que utilicen servicios locales. Aquéllos que se queden en los establecimientos turísticos no necesitarán tener dinero en efectivo, ya que todo gasto será cargado en la cuenta de la habitación del hotel, que se puede pagar al final con cheques de viaje o tarjetas de crédito (American Express, Visa o MasterCard).
En Maldivas
Transporte: Las líneas aéreas maldivas, Air Maldives, tienen vuelos domésticos regulares hacia varios atolones fuera de Male. Los helicópteros y las avionetas se suelen utilizar para destinos más lejanos. Pero el medio principal de transporte local es el «dhoni», una lancha motora «que sirve para todo». Los cruzeros-safari en los «dhonis» son algo muy popular. Unas barcas más grandes llamadas «vedis» se emplean para viajes más largos hacia otros atolones. Pero casi todas las islas son tan pequeñas que sólo se necesitarán unos pies para caminar, aunque hay taxis, motos y bicicletas en la capital. Unas 80 embarcaciones (dhonis motorizados y adaptados al turismo, potentes lanchas, veleros y lujosos barcos) ofrecen cruceros por las islas, e itinerarios basados en la práctica del submarinismo.
En Maldivas
Gastronomía: El pescado y el arroz son los dos elementos principales de la comida maldiva. La carne y el pollo sólo se consumen en ocasiones especiales. La cocina autóctona incluye pescado frito, pescado al curry y sopa de pescado. La nuez de Areca (un fruto seco ovalado que se mastica con clavo y con lima) es el equivalente a la menta para después de cenar. El alcohol sólo se puede adquirir en los establecimientos turísticos (para los maldivos está prohibido). La bebida local es el dulce y delicioso «raa», sacado del tronco de la palmera. Además del coco, pocas frutas y verduras crecen en las islas, por lo cual, la mayoría de la comida servida en los lugares turísticos es importada. En muchas teterías, los hombres maldivos se sientan a picotear algo de comer (como las tapas españolas), fumando, mascando y hablando. Cada isla-resort dispone de sus propios restaurantes, en los que se sirve toda la consabida batería de platos internacionales, para los susceptibles paladares occidentales. Desde luego, también es posible probar los sabrosos platos típicos maldivos e indios. Sólo en la capital podremos entrar en un restaurante que no forme parte de un hotel, aunque lo más interesante es visitar las numerosas Tea Shops del Singapore Bazar y la Majeedi Magu. Allí se sirven toda clase de hedhikaa (especie de piscolabis dulces o salados) a base de coco, chile, curry, jengibre, arroz sazonado, pescado ahumado, lima o nueces de areca. Esta especie de teterías no permiten la entrada a las mujeres maldivas. Son muy económicas.
En Maldivas
Salud: No se exige ninguna vacuna obligatoria para entrar en Maldivas, excepto la de la fiebre amarilla, si el turista ha visitado países de riesgo. Por otra parte, hay que tener en cuenta que los servicios médicos son limitados, aunque es posible recibir asistencia básica, especialmente en afecciones relacionadas con el submarinismo. Asimismo, es conveniente tomar precauciones con la alimentación; consumir alimentos muy cocinados.
En Maldivas
Seguridad: No hay lugares particularmente inseguros en el archipiélago de Maldivas. En la capital (Male) pueden darse hurtos o robos no violentos, pero en general el país es muy seguro. Con todo, es conveniente observar las costumbres locales en lo relativo al vestido y al comportamiento en público (Maldivas es un Estado confesional, musulmán). Además, no hay que olvidar que hay restricciones de acceso a determinadas islas, y no se permite arrancar coral de los fondos submarinos (hay que respetarlo, pero de todos modos existen multas y penas de arresto para esta clase de infracciones). El tráfico y consumo de drogas está castigado con largas penas de prisión (cadena perpetua por la posesión de cualquier cantidad de sustancias prohibidas). Fuera de los hoteles de lujo y establecimientos turísticos, está castigada la posesión o el comercio de bebidas alcohólicas.
En Maldivas
Souvenirs: En Maldivas se pueden adquirir productos artesanales de calidad por precios no demasiado caros. El centro de mayor venta artesanal es el Bazar de Singapur, en Male. Desgraciadamente, la producción artesanal nacional está desapareciendo en favor de productos exportados de la India, Sri Lanka y Bali. No obstante, se celebra en Male una Feria de Artesanía cada año (las fechas varían enormemente según el año), pero sus productos suelen ser más caros que en las tiendas. Buenos regalos pueden ser las esterillas finamente trenzadas, llamadas «kunaa», que destacan por sus motivos elegantes, abstractos, geométricos y simétricos. Sólo se fabrican en Gaaf Dhaal (en el sur del Atolón Huradhoo). Es también maravilloso el trabajo en laca, con motivos florales y vivos colores, o pulseras y collares de conchas marinas, de coral y de perlas. El vestido tradicional de la mujer, el libaas, es una preciosa prenda con motivos dorados. Muy típicos son los productos hechos de coco y de hojas de palmera. También son interesantes los pequeños comercios que venden un poco de todo: artículos de limpieza, equipos marinos, artículos para pesca, y otras mercancías. Está terminantemente prohibida la exportación de productos de determinados animales. Un apunte para cazadores de recuerdos impropios: desde 1996, una rigurosa legislación prohíbe vender caparazones de tortuga y productos derivados del animal. El gobierno pide que no se compren los corales que se ofrecen en las tiendas de souvenirs, para desalentar a la población que saquea el fondo marino.
En Maldivas
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Publicado el 22/oct/2008, 16.23 |
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Últimos comentarios
lozanam dice:
BRILLANTE, muy úitl, aunque hecho de menos más fotos y más datos concretos sobre precios
Publicado el 18/jun/2010, 04.13
Manuelmendez dice:
Excelente. Gracias por toda esta información útil.
Publicado el 24/jul/2011, 13.43
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Maldivas: el collar de corales (Parte II)
Maldivas | 8 de agosto de 2008
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