Empezar de nuevo

Escribe: ticagurl
A raíz de numerosas experiencias que he tenido, desde que llegue de mi viaje, descubrí que quiero un nuevo comienzo, como un renacer, y que mejor lugar que acá en este maravilloso continente Sudamericano; por ende a emprender viaje, pero esta vez mas largo.

 

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El inicio

Malchinguí, Ecuador — sábado, 16 de julio de 2011

Después de retrasar por algunos documentos mi viaje, por fin ya el 16 de julio parto de Bogotá con destino a  Malchinguí, el primer sitio a visitar.
Por aquellas cosas del trafico de los sabados, me demore más de lo esperado en poder llegar al terminal y no alcance a tomar el bus directo, sino que debi salir en uno primero a la ciudad de Cali, que tardo 11 horas por los trancones a la salida de Bogotá, en Cali tomar otro bus directo a Ipiales y este tardo casi 12 horas en llegar, cabe aclarar que así es mas barato el trayecto, pero como llegue muy justo, decidi mejor almorzar, comprar algunas cosas y mañana cruzar a Malchingui, me quede cerca al terminal, para salir temprano y llegar temprano, al menos esa es la idea, jajajajaja.

Nuevo viaje, objetivo más ambicioso, el punto de partida es nuevamente Bogotá, primera parada Ipiales; aunque en principio deseaba un viaje directo, no llegue a tiempo al terminal, y tome pues primero un bus a Cali $50.000, y luego otro a Ipiales $38.000, así es más barato el viaje, además de poder relajar un poco el cuerpo en las paradas. Al llegar a Ipiales después de un transbordo en Pasto, era un poco tarde para cruzar, así es que a dormir en un hotel $20.000, por cierto muy necesario para cambiar lo de ir sentado.

De nuevo levantada tarde, ¡plop!, para completar  horas en procesos migratorios, caramba es como si todos quisieran cruzar ese día. Por fin a la 1:20 de la tarde puedo tomar un bus en Tulcán, como si no fuera tarde ya, el bus es detenido en los dos retenes de la policía, y tarda cerca de 20 minutos en cada uno; llegue por fin a las 6:20 a Guayllabamba, y a esperar un bus a Malchinguí, de ahí un taxi a la granja donde estaré un tiempo, llegue casi a las 8 de la noche.

Lo primero que noto es que todos hablan ingles, claro excepto yo, aunque con el paso del tiempo no resulto tan complicado, algunos saben un poco de español, y eso más mi rudimentario ingles es apenas justo para comunicarnos. Lo chistoso es que los primeros en irse son los que mejor hablan el español. Es muy gracioso cocinar con alguien cuando no es tan fácil comunicarse. Los primeros días son de aprender los trabajos, y ver como funciona, el sitio es genial, clima frío, viento fuerte que quema la piel y parte los labios, y un sol también fuerte propio de la altura, resultado un lindo color rojizo al inicio. Pero bien vale la pena se tiene vista a la ciudad mitad del mundo, a una parte de Quito, al Cotopaxi y muchas montañas. Levantarse a las 7, desayunar, trabajar alimentado los animales y cuidando cultivos, almorzar, las tardes libres, con algunos pequeños trabajos.

Se ayuda cocinando alguna de las 3 comidas; la oportunidad de desayunar viendo montañas nevadas es increíble, el sitio me resulta muy acogedor, es fácil meditar, apreciar, disfrutar y vivir en un sitio como este. Por cada 5 días de trabajo, se tiene 2 de descanso, cuando llegue éramos 18 personas, a los pocos días empezaron a marcharse algunos que llevaban días y semanas acá, por eso a la semana ya éramos solo 7. Algunas cosas se añoran y en esta ocasión fue ir a ver una película. Camine pues una hora hasta el paradero y tome luego un bus y el metrobus para llegar a un teatro en Quito; es algo simple pero muy agradable, aunque al finalizar la película añorara nuevamente regresar a la granja; los domingos las ciudades son muy curiosas, una dinámica muy diferente, mayor quietud y soledad, ayudada de muchos sitios cerrados. Aproveche también la salida para comunicarme con mi familia, debo decir que sería más fácil si ellos manejaran, el internet, así no debería buscar el minuto más barato caminando.

Con casi 2 semanas de estar en Rhiannon, ya permanezco con el cabello sucio, producto del viento que constantemente levanta tierra, los días son muy tranquilos, y no hay una diferencia entre uno u otro, pues  no existe un punto de referencia que permita establecer esto; el único cambio significativo es cuando se tienen  los días libres. Lo básico es cuidar animales, cocinar una de las comidas, y la tarea asignada del  día, como cultivar, arreglar los caminos o el invernadero, o regar. Leer, caminar, meditar, disfrutar. Debo decir que la forma como quiero vivir mi vejez es esta, un terreno con algunos animales, y unos pequeños cultivos, en un sitio que sea preferiblemente frío, cuidándolo tranquilamente y sin afanes. En este momento que lo vivo es muy agradable, pero no sé, si será innato a mi estilo de vida; que en ciertos momentos me haga falta un poco de caos, o de información, lo gracioso es que ninguna de las dos cosas podría aumentar la tranquilidad que tengo. Son solo como pensamientos extraños y muy breves.

En el lugar que me encuentro esta a cerca de 1 hora a pie de Malchinguí; o a 10 minutos en camioneta por un camino sin pavimentar, pero en buen estado, desde acá se puede tomar un bus a Quito que en aproximadamente 1 hora llega a la estación La Ofelia. O bien ese mismo bus en tan solo 25 minutos, está en la carretera Panamericana en la glorieta para Guayllabamba. La mayoría de personas aprovechan los días libres para ir a Otavalo al mercado o a Quito, estando un mes en este sitio se pueden aprovechar para visitar sitios cercanos en los días libres, como Cayambe, El Quinche y otros. Yo decidí trabajar más de los 5 días para tener 3 días libres seguidos e ir a Tumbaco a visitar a alguien. Esto si todo sale según lo planeado, sino es así igual los invertiré en ir a algún sitio cercano para conocer, caminar o simplemente tomar fotos. Según lo que pase, decidiré cuanto tiempo permaneceré en Rhiannon, y cuando saldré entonces para Cuenca; por ahora una idea me ronda y es cruzar al Perú por la sierra desde un lugar llamado Zumba, será esperar que pasa, pues no tengo información de esta frontera. MMMMmm lo planeado no salio, sera ir a Cayambe quizàs.
Pues
el viaje a Cayambe también inicio, en uno de mis días libres, porque prefería
viajar de mañana, así que como tenía 3 días esta vez, fui a Cayambe por el
queso, pero resulto que es una ciudad fácil de recorrer en un día, me dedique a
visitar los mercados y a caminar por sus calles, y a ver su museo, es agradable
cuando un pueblo se siente orgulloso de lo que es, de conservarse bello y
limpio, porque saben lo que valen y se respetan por eso; el día siguiente lo invertí
en viajar a Otavalo, pues al otro día es sábado y es el mercado principal,
llegue en la tarde y encontré un hotel por 7 dólares, después encontraría uno más
barato en mis siguientes visitas, como era de tarde camine y a dormir, pues el
sábado es el gran día para conocer, ese día es con despertada temprano para
aprovechar bien el tiempo, se puede ver una enorme cantidad de turistas que
recorren ese día el mercado, y el objetivo es siempre negociar por el precio,
como el tumulto no me gusta mucho, porque a la larga me siento como mercancía
para los vendedores, decidí caminar a la cascada de Peguche, por cierto un
sitio muy bonito y un poco más calmado que el pueblo, es una caminata de una
sola hora, y el sitio bien merece la pena ser recorrido de una manera calmada y
pausada, para aquellos a los que les gusta desconectarse de la ciudad es un
sitio ideal, aunque el flujo de turistas es alto, es posible encontrar sitios
para meditar en paz. Como el sitio me pareció muy cerca decidí caminar hasta
San Pablo del Lago, el siguiente pueblo, distante a cerca de una hora de
caminata a buen paso, en este sitio sí que es posible estar casi solo, tomar un
refrigerio a orillas del lago, y ordenar asuntos en la cabeza, es una de mis
maneras favoritas de meditar, no sé porque me agrada tanto hacerlo en clima
frío y cerca al agua. Como la caminata fue buena de ida la repetí al regreso,
es mejor para mi, sentir el esfuerzo, siento más el paisaje cuando llego
después de un recorrido de este modo. Mis últimas horas las use en visitar el
mercado para comprar un queso, es increíble lo que se valora algo cuando no se
tiene por un tiempo, así se algo prácticamente insignificante. Debo decir que
extrañaba la calma que se respira en la granja, el cuidar los animales, la
ausencia de ruido, el aire, el trabajo. Los días que vinieron en la granja
fueron de más compartir con las personas que estaban, de más camaradería, de
compartir mucho con aquellos que recién llegaban, no sé porque en este momento
es que empieza a pasar eso, quizás porque me abrí mas a la oportunidad, o
quizás porque me canse de esperar gente que hablara en español, así que decidí
arriesgarme con mi pobre nivel de ingles, y las cosas fueron buenas, perdón en
realidad fueron excelentes, el no conocer la mejor manera de comunicarme con
ese idioma, empecé a hablar otro idioma que es universal el idioma del amor, no
aquel por una pareja, sino la manifestación a todo ser, en el cual libremente
te comunicas con otro pero escuchas de verdad, y das toda tu atención a otros.
Poco a poco mi tiempo se termino en la granja no porque debiera terminar, sino más
bien porque también necesitaba continuar mi viaje hacia el sur pues aun estoy
retirado de mi destino.



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