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Madrid - Un festejo a la vida
Escribe: Maurele
Qué fácil fue reconocerlo al llegar a Madrid: once horas en el aire sin saber su uno podrá efectivamente ver aquello que le hizo correr el riesgo; arribar y encontrar los escombros del atentado en barajas entre una terminal y otra del aeropuerto. Como si fuera poco dirigirse directamente a atocha para que te reciba esa selva tropical festejando la fuerza de la naturaleza rebosante de vida a poco de un atentado que casi lo destroza todo.
Madrid
Madrid, España — martes, 27 de febrero de 2007
¿Seguir sumando razones? Pues no me va a costar nada... Pensé que stop porque uno no puede pasar por la capital de un país y no detenerse a conocerla, sin embargo, y muy a pesar del clima que ayudo nada; solo visitar El Prado es un nuevo festejo, ¡más que a la vida a la humanidad! Si le sumamos al prado el Reina Sofía y el Thyssen-Bornemysa ya hemos convertido a Madrid en la pinacoteca del mundo: una excelente iniciación para quien quiera desarrollar su sensibilidad en un viaje casi antropológico.- Recomendaría comenzar por el Thyssen-Bornemysa, seguir por El Prado y concluir con el Reina Sofía. Tomarse todo el tiempo necesario y tener una buena guía, o algún estudio previo, ya que las conexiones a lo largo de los siglos y los diferentes narradores alrededor del mundo son evidentes pero están reservadas a los espíritus previamente fertilizados.
Sólo le falta a Madrid vencer su visión accidental del mundo y de esta forma sería bien completa, pero es una verdadera injusticia resaltar las debilidades cuando un espíritu sensible no puede más que quedar tremendamente excitado luego de un día y medio visitando simplemente estos tres museos.
Pero eso no es todo Madrid, al igual que Berlín, por doquier uno puede ver los esfuerzos por presentar al turista un conjunto urbano bien planificado. Con mucho más éxito que los Berlineses han logrado incorporar la naturaleza a los diferentes materiales de las construcciones que enaltecen las creaciones humanas; sin embargo, no se si a causa de una limpieza no del todo lograda o del invierno que aún no se rinde mostrándome días grises y lluviosos, pero Madrid en sus calles no emociona, simplemente resulta agradable.
A la Puerta del Sol se la puede olvidar. No sólo porque es un concepto cuya realización se ha desvanecido, sino porque La Cibeles con el Palacio del Correo, El Prado, La Gran Vía y El Paseo de los Recoletos opacan cualquier otra vista de la ciudad. Excepción sea hecha del Parque del Buen Retiro o el Palacio Real y sus cercanías que demoraría algo más de un día degustar con placer sin saciarse demasiado pronto.
Por lo demás creo que debemos reconocer a Madrid lo que le falta a otras capitales del mundo... Si la vida se experimenta a través de los sentidos, Madrid es experta en la excitación del gusto (Pido perdón a París porque llegaré allí recién dos días más). Los tapeos, los vinos, los mariscos, los condimentos, no es necesario describir si son sabrosos o no, solo debe uno entregarse a la excitación del gusto. Después del paso por Madrid quien lo haya podido disfrutar, habrá adquirido una especial habilidad para “saborear la vida”.
¿Cómo poder asegurarlo cuando me quedé con muchas ganas de probarlo realmente? Intuyo asimismo que Madrid tiene una especial habilidad para disfrutar la noche y el entretenimiento. Supongo que es difícil para un porteño sentir esto acabadamente fuera de su casa, sin embargo, el sabor de aquellas cervezas y esas aceitunas (que espero repetir alguna vez en mi vida) sumado al bullicioso zezeo de las calles y esas luces que aparecen y desaparecen en la plaza del Ángel o la de Santa Ana; o tanta otras que no son más que pequeñas conjunciones de calles; hacen pensar sin cansancio que Madrid SI TIENE VIDA!!!
Me sorprendí a mi mismo al escribir “sin cansancio” en medio de una frase tan larga. Por lo general busco redactar con frases más cortas y palabras mejor elegidas. Si algún me convierto en escritor, seguramente corregiré este escrito y le daré mejor forma. Creo que la respuesta se encuentra en que en estos tres días he comenzado a pensar en “español”, es decir con muchas palabras y menos ideas. Es como si uno estuviera obligado a rellenar tiempo y espacio con palabra o marcando los sonidos pero sin estirarlos, por el contrario acortándolos lo más posible para captar la total atención del otro envolviéndolo sin darle espacio para la reflexión propia. (Lamento expresarme sin conocimiento profundo de lo que digo pero los discípulos de Freud sabrán entender el valor de esta asociación libre). Creo que luego resulta fácil comprender por qué tuvieron éxito la inquisición, la guerra civil y Franco en estas tierras... (esta frase se puede redactar nuevamente y darle mucha más coherencia con el título del artículo)
Bueno, hasta aquí Madrid, Barcelona comienza ayer no más y aún no se si estoy en condiciones de expresarlo, todo lo que puedo adelantar es que cerrando el capítulo Madrileño no me he equivocado ni un poco en nombrarlo “Un festejo a la Vida”
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