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El Viaje III - Perú

Escribe: viajaconmigo
Los invito a seguir compartiendo "El Viaje"; en este caso, la grandeza de Perú, sus archiconocidas ruinas Incas, su selva, la bella Lima, y el relajado norte. No sé cuando terminará, ni por donde nos llevará exactamente. Pero mientras dure, háganme compañía. Asi nace este diario. Pensando en mantener informada a la gente querida de los lugares en donde iré pasando, tratando de reflejar en palabras ciudades y personajes que me vaya encontrando en el camino. Los invito a viajar conmigo.

 

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Machu Pichu

Machu Picchu, Perú — miércoles, 8 de julio de 2009

Me pasaron a buscar a las 7 de la mañana por la plaza de armas, y llegué cuando casi  todos estaban ya arriba de la combi. Lindo vehículo, aunque un poco recargado de gente. Íbamos 2 irlandeses, Jaroslav (checo), tres chicas israelitas, y yo, antes de salir llegaría una persona mas que vendría conmigo adelante. Se trataba de Marguerida, la persona mas luminosa que me he encontrado hasta ahora. Siempre sonriendo y con buen ánimo, encima, si bien es de Portugal, hablaba español muy bien. Español español (coño), no latinoamericano, pero bueno. Justo la única otra persona hispanohablante, se viene a ubicar al lado mío. Como si estuviese preparado.

El viaje no fue de lo mas confortable, especialmente para Jaroslav, que medía como 1,90 y tenía que viajar apretujado. Cuando llegamos a la hidroeléctrica nos repartieron nuestros pasajes de tren, pero el que sería nuestro guía (mío y de Jaroslav) no estaba, así que lo debíamos buscar directamente en Aguas Calientes.

El tren a Aguas Calientes es una estafa total, cobran 8 dólares por un tramo de unos 11 kilómetros, y la gente debe viajar sentada en el suelo, ya que sobrevenden los pasajes. Conseguimos que nos manden a un vagón para locales, obviamente parados a esa altura, pero un poco menos congestionado. Me gustó porque pude hablar con gente de allí, que paga algo así como 4 soles por el mismo viaje que un extranjero paga 24, incluso me contaron que si no eres residente en la región, tampoco puedes tomar ese vagón económico, en fin.

Llegamos a Aguas Calientes (es el pueblo que está al pié del MP) y de nuevo, ni noticias del guía. Se fueron todos y nos quedamos con el checo mirándonos los pies. Por suerte yo había llevado mi recibo en donde estaba el número de la agencia. Llamé reclamando, y a los 15 minutos apareció la moza de un bar cercano que venía a buscar a Diego y a "Jordan". El checo intentó decirle que ese no era su nombre, pero estábamos tan jugados que le dije que no dijera nada y que una vez que tengamos donde dormir, ya veríamos. Así nació mi nuevo compañero de viaje “Jordan”, nombre con que lo continuamos llamando desde ese momento.

Después de muchas idas y vueltas, estuvimos instalados en el hotel, y con la entrada a MP para el otro día. Al menos ya sabíamos que entrábamos. Acordamos levantarnos a las 4 de la mañana para comenzar el ascenso. Como no pudimos con nuestro genio, nos quedamos tomando unas ofertas de Pisco Sour hasta casi la medianoche.

Yo estaba todo lo preparado que podía estar para iniciar el ascenso. Me negué rotundamente a subir en bus, aunque sabía que no iba a ser fácil.  El camino inicia desde el pueblo, y hay que hacer todo un tramo en donde se va por un camino de tierra, antes de llegar a la falda del pico y comenzar a subir de verdad. Los demás no tardaron en dejarme atrás, se ofrecieron a  esperarme, pero como ya sabía de antemano que no podría seguirles el ritmo, preferí decirles que nos encontraríamos arriba. La primer parte es muy bella, y hacerla de noche le da un toque especial. La niebla, la vegetación frondosa que en algunos momentos permite que se asome la luna, y lo impresionante de los cerros (los apus) hacen que todo sea más mágico.

Todo estuvo bien, caminando con mi bastón de treeking, hasta que luego de cruzar el río comenzaron las escaleras. Si no fuese por los gringos que me rebasaban todo el tiempo, se sentía como si estuviera subiendo una escalera en una peli de indiana jones, con plantas por todos lados, escalones de piedra y abundante barro.

No tardé nada en estar todo tranirado, y un poquito después comencé a tener que parar en los recodos. Algunos escalones eran bastante altos, y requerían un esfuerzo adicional que mi pierna “mala” no estaba en condiciones de darme, y la buena, ya se estaba cansando de hacer el esfuerzo continuamente. El bastón fue fundamental para que no desistiera apenas habiendo subido unos cientos de metros. Las escaleras van cortando permanentemente el camino por el que suben los buses, a veces, cuando veía que la curva que subía estaba cerca, daba un rodeo por allí, como para descansar de los escalones. En una ocasión, los escalones sobresalían de la piedra, como tallados (hay una foto que no se aprecia muy bien porque aún estaba oscuro), no les puedo explicar lo que me costó subir esos 5 putos escalones.

Comenzaba a amanecer, yo miraba hacia arriba y aún veía que me faltaba una enormidad. El guía nos dijo que nos esperaría a las 6:30 afuera, o ya a las 7 dentro de la ciudadela. Me parecía que no iba a llegar, al menos a la primera cita.

Los últimos gringos pasaron, y ya me consideré el último de los que estaba subiendo a pié. La ropa totalmente empapada y las piernas doloridas. Le pedía a la montaña que me ayudara  a llegar. Desde que comencé el ascenso me obligaba a mi mismo a hacer al menos cierta cantidad de escalones antes de parar, primero fueron 100, rápidamente bajé a 50, ahora apenas podía hacer 20 sin sentarme en alguna piedra, y subía apoyando los brazos en las rodillas.

En un momento comencé a sentir voces que se adivinaban cada vez mas cerca. A unos doscientos metros hacia arriba podía divisar entre las ramas que había un grupo de gente. Había llegado a la entrada.

En el último recodo me dispuse a cambiarme, me saqué la remera y el rompevientos (completamente mojados), y me puse una remera  que había traído, y la campera que me la saque ni bien comencé a subir, y se había mantenido  seca.

Un montón de gente estaba esperando para entrar, llegando o conversando. Reconocí al guía que aún estaba afuera y me dijo que nos encontraríamos en un lugar dentro para comenzar el tour. Toda la construcción de la entrada no dejaba ver casi nada, apenas unas paredes, y parte de la andenería de abajo. Pasé por el ingreso, seguí las indicaciones por algunos metros, pase por una puertita baja que daba a un corredor, y salí a la fortaleza… indescriptible. Fallan totalmente las palabras para contarles lo que se siente ver esa imagen… tan conocida y tan nueva al mismo tiempo. Me senté un rato en un banquito cercano, para dejar que la cabeza procese lo que mis ojos estaban viendo. Estaba todo allí, delante de mí. El templo del sol, el Wayna Pichu... después de 20 años de tener la primera loca idea de ir, estaba parado en la fortaleza Inca mas conocida del mundo. 

Lo que siguió fue una descripción del guía bastante interesante, nos tocó un tipo mayor, que tenía recursos para contar las cosas manteniendo el interés de la gente. Los relatos de los guías están preparados para el turista, y muchas veces, en su afán de hacerlos interesantes, cambian o adornan un poco los hechos. Uno se da cuenta de algunas cosas, y seguramente se pasan por alto algunas otras. Por ejemplo: Es un hecho que la fortaleza en Machu Pichu (es el nombre del cerro, no de la ciudadela, cuyo nombre no se conoce) fue abandonada. Una leyenda dice que sus habitantes y sus riquezas se refugiaron en la selva, y que aún están allí, siendo una de las tantas etnias de no contactados que existen, y que si alguien intenta penetrar en el área en donde se encuentra, lo matan sin mas.

También dicen que alguna comunidad de las conocidas actualmente sabe el secreto, pero no lo revela. Nuestro guía nos contó que estando en la selva le preguntó a un local si lo sabía, y este le dijo que eso no era cosa de blancos. El hombre respondió que él no era de piel blanca, pero el aborigen le contestó que era blanco dentro de su cabeza.

Esta misma historia la encontré contada al menos dos veces más, con ligeros matices, en vez de pasarle al guía le pasaba a otra persona, en vez de ser en la selva, sucedía en una convención de pueblos originarios, en vez de ser un hombre el que hablaba, era un niño, etc.

Es un ejemplo de las cosas que a veces hay que tomar con pinzas, pero también es una interesante historia sobre la defensa de un tesoro. Aunque a lo mejor, en vez de oro y piedras preciosas se esté defendiendo una forma de vivir y de pensar.

No les voy a  contar lo que hay para ver en la fortaleza, ya que básicamente les estaría describiendo una ruina, de la cual pueden conseguir mejor información solo buscando en internet. Si les voy a decir que vi gente muy emocionada (algunos me parecieron totalmente pirados),que algunas cosas denotan el manejo de la astronomía que tenía esta cultura, que hay unas piedras talladas muy interesqantes que hacen formas teniendo en cuenta la posición del sol; que hay una roca que se supone contiene energía y todos andan poniendo las manos y cualquier objeto con el afán de “cargarlo”, y que sin lugar a dudas es un lugar a conocer en la vida.

Yo particularmente, creo que hay una energía allí, pero no está relacionada con un punto, una piedra o algo parecido, ni se puede enchufar una batería y llevarse un poco. Me sentí muy feliz de haber subido caminando,  fue de alguna manera mi manera de agradecer el haber llegado hasta allí, ofrendando mi esfuerzo y confiando en que de alguna manera encontraría las energías para subir todo el camino.

Para los mas entusiastas del treeking, les puedo recomendar que suban al Wayna Pichu (montaña joven), o si no pueden (la cantidad de personas que ascienden es limitada), al mismo Machu Pichu (montaña vieja) al cual es mucho mas fácil subir y es desde donde se han obtenido las imágenes mas conocidas de la fortaleza.

Yo desistí de cualquiera de las dos opciones (obviamente), me quedé a disfrutar de simplemente estar allí, en una hermosa mañana soleada y con una temperatura muy agradable. Luego me tomaría el bus para regresar a Aguas calientes, y llegar a tiempo a las 12:30, para tomar el tren hasta la hidroeléctrica…, pero eso ya será en el siguiente capítulo.

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Últimos comentarios

jlmendoza75 dice:
que idendificado me sentí cuando describis el camino de las escaleras a la madrugada, yo no llegué a completarlo y terminé caminando por el camino que sube el micro, pero no te puedo explicar la cantidad de sensaciones que se me cruzaron, y cuando llegué a la ciudadela fué tan impresionante que subi con una energia increible al wuayna picchu, no podia creer de donde salia tan energia... gracias por hacerme recordar , que hermoso se siente!
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