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Volver a Nacer...32 Años Despues
Escribe: lcasal
Es el relato de mi viaje hacia Machu Picchu, haciendo coincidir mi cumpleaños 32 con la vista de la Ciudadela. Es un relato muy detallado de todo lo que senti desde que partí de Buenos Aires hasta que tomé mi vuelo de vuelta desde Lima. Tiene cosas muy particulares sobre sentimientos muy propios acompañados de la descripcion del maravilloso paisaje que fui recorriendo y jamas voy a olvidar.
Llegada a Machu Picchu - Feliz Cumpleaños!
Machu Picchu, Perú — viernes, 12 de agosto de 2011
En el momento que estaba sacando las cosas para tomar nota, veo que un pequeño alacrán marrón se inmiscuye entre la mochila, automáticamente pregunté a los guías, porque creo, que los alacranes chiquitos y marrones son los ponzoñosos y venenosos. Lo busqué por todos lados para poder matarlo pero no pude hallarlo. Había muy poca luz, era imposible encontrarlo. Según pude averiguar si me picaba tenía 24 hs para el antídoto, suficiente tiempo para ver Machu Picchu, así que me tranquilicé un poco.
Por fin llegó la hora, eran las 5.30, se abrieron las puertas y la fila comenzó a moverse. Llegamos a la puerta, pasamos el control y empezamos la subida. El camino empedrado tenía de un lado la montaña y del otro el precipicio, todo rodeado de selva. Más abajo con las primeras luces del alba se podía visualizar el valle del Urubamba. A su vez con las primeras luces se podían visualizar las cumbres nevadas lo que hacía un paisaje digno de una postal. Mientras recorríamos el camino quise prepararme espiritualmente para la ansiada vista, así que tomé mi mp3 y me puse a escuchar la banda sonora que con tantas ganas preparé. Eddie Vedder y G. Santaolalla. Las canciones que más me emocionaron fueron:
De G. Santaolalla, del álbum Diarios de Motocicleta: “Apertura”, “Partida del leprosario”, “La Muerte de la Poderosa” y fue terrible la canción “De Ushuaia a la Quiaca”.
De Eddie Vedder, del album Into The Wild: “Hard Sun” y “Guaranted”.
Fueron momentos muy míos, estaba desencajado, tenía la música indicada, en el lugar y momento indicados y eso me quebró.
De pronto en el camino nos topamos con una escalinata muy pero muy empinada, la subí sin saber que era, y al llegar a la cima, me dí cuenta que lo había logrado llegué a Intipunko (2720 m.s.n.m.) “La Puerta del Sol”. Pasando ésta pude visualizar mi objetivo, Lo logré! Estaba viendo Machu Picchu con mis propios ojos, en mi mp3 estaban sonando aquellas canciones que mezcladas con la imagen me hacían emocionar. Allí estaba, desde aquí se podía visualizar la majestuosa Ciudad de Machu Picchu. Ya podía verle la cara a mi tan ansiado y esperado sueño. Tomamos miles de fotos teniendo como fondo a la Ciudadela. Sólo, con Mariano, con el equipo, con todos, todos queríamos compartir semejante momento entre nosotros, fue un momento increíble.
De a poco nos alistamos y empezamos la peregrinación hacia el lugar. El dolor, el cansancio, la mochila, ya nada existía todo era emoción y nada importaba ya. A medida que nos acercábamos Machu Picchu nos mostraba diferentes caras de un común, una belleza indescriptible.
Ya casi llegando a la ciudadela nos topamos con unas simpáticas llamitas, debo decir que eran muy mansas, ni se inmutaban ante nuestra presencia y parecía que nos esperaban para sacarse fotos, porque salían muy graciosas en todas las que tomamos. La manera en que se paran frente a nosotros, tan altaneras, con una mirada particular, fue muy divertido posar con estos típicos animales de la zona.
Llegamos!!!!! Nos preparamos para tomar la famosa foto desde el lugar indicado, sólo, con Mariano, con todos!!! Es el lugar perfecto, la mejor vista posible. Una vez tomadas las fotos de rigor bajamos hacia el control de acceso a la ciudad para registrarnos. Allí descansamos 15 minutos, dejamos las mochilas y empezamos a hacer la cola para el ingreso.
Una vez dentro de la Ciudad, comenzamos el recorrido con Yoli, las tipilinas, Mariano, Martín y Silvina. Jan e Hilde y Nicolás y Ella se fueron con Sonia para hacer la visita guiada en ingles. Esa fue la última vez que vi a Jan e hilde ellos volverían más temprano a Cusco porque tenían un vuelo hacia Puerto Maldonado.
Visitamos los lugares más importantes dentro de las ruinas, lugares religiosos, donde se hacían ofrendas, habitaciones de la realeza, el Templo del Sol, el Cóndor, el Puma, las Tres Ventanas, la cantera, diferentes construcciones ingeniosamente planificadas y construidas. Mientras estábamos en la cantera de donde los Incas sacaban las piedras para tallar y construir, un gran pájaro se posó sobre las piedras, era hermoso y muy colorido, como custodiando la ciudadela nos vigilaba desde un punto alto. Llegamos hasta un punto alto de la ciudadela donde en cierta época del año los rayos solares iluminan de una forma en particular. En este lugar se encontraba una piedra la cual se cree tiene propiedades energéticas, por supuesto no podíamos tocarla ya que estaba prohibido pero nos tomamos una foto como simulando tocarla. Cerca de dicho lugar nos encontramos con una piedra tallada, la misma parecía ser una piedra sin tallar pero observándola bien nos dimos cuenta que era como una maqueta de Machu Picchu perfectamente mostraba los cerros circundantes y la ciudadela. Durante el recorrido pudimos apreciar diferentes lugares de la ciudad, la zona agrícola donde estaban las terrazas de cultivos, la zona donde residían los señores Incas, los sitios religiosos y de sacrificios, las escuelas y entre otros una especie de vivero. Todo muy bien restaurado y preparado para maravillarnos.
Llegamos al final del recorrido, ahí pudimos ver una piedra gigante que parecía ser un cuis, un animal por lo visto muy venerado por los Incas y que hoy en día es un alimento típico del Cusco. Desde este lugar se podía visualizar el camino a Wayna Picchu, que es la montaña que está detrás de la ciudadela. Una vez reunidos allí con nuestras guías, nos pidieron hacer una breve encuesta de todo el tour y llegó el momento de despedirnos aunque fuera por un rato, ya que nosotros nos quedaríamos un tiempo más recorriendo la ciudad. Fue un momento muy emotivo, nos saludamos con Yoli y Sonia agradeciéndoles profundamente toda la compañía y ayuda durante el viaje.
Como quería que quedará algo de mi aquel lugar, le pedí a Silvina que me prestara una tijera para poder cortarme la yema de los dedos y dejar aunque sea una pequeña gota de sangre en la tierra sagrada como ofrenda por tanta belleza y por hacerme pasar el día más feliz de mi vida. “…Estoy y estaré maravillado con este lugar, nada será igual a partir de ahora. No hay foto que alcance a describir las emociones y los lugares que vimos…”. Nos despedimos de Yoli y Sonia y mientras las tipilinas se iban para la salida para tomar el bus a Aguas Calientes, Mariano, Martín, Silvina y Yo nos quedamos para dar una última recorrida a otros lugares, para tener otros puntos de apreciación del lugar.
Cruzamos habitaciones, cuartos, escaleras, terrazas todo mientras nos dirigíamos hacia la salida para retirar nuestras mochilas y emprender la bajada hacia Aguas Calientes para más tarde partir. Mientras estábamos finalizando el recorrido nos cruzamos un contingente de brasileros que tenían una remera azul escrita con amarillo que tenía el número 30 en la espalda con el nombre de cada uno y en el frente decía Machu Picchu 1981-2011. Dentro mío pensé que buena idea!. Espero concretar algo así algún día, luego de un tiempo con este gran grupo de amigos.
Antes de retirarnos, llegamos hasta un punto que tenía una vista inigualable del paisaje y nos sentamos a pensar un poco en todo, por supuesto tome mi mp3 y busqué la canción para tal momento, fue el momento de “Ushuaia a la Quiaca” y “Partida del leprosario”. Me quede en silencio para poder dar una última mirada reflexiva al logro concretado.
Luego de esto llegamos al punto de control, retiramos las mochilas y nos fuimos a la terminal de micros donde tomaríamos el bus que nos llevaría a Aguas Calientes. Mientras estábamos en la cola se nos acercó una persona muy amable a venderme boletos, estuve a punto de caer pero Silvina y Mariano me hicieron dar cuenta de que era todo una estafa. El caradura ni siquiera se alejó cuando vio que compramos boletos y eran totalmente distintos a los de él.
Tomamos el colectivo y bajamos al pueblo, el camino era angosto en forma de caracol y el micro pasaba muy cerca del precipicio. Llegamos a Aguas Calientes, un pueblo rodeado de montañas a la vera de un río que lo cruzaba por el medio. Las vías del tren también cruzaban por dentro del pueblo, al costado había varios restaurantes y negocios donde uno podía comer sobre la vereda y ver pasar los trenes. Todo muy limpio y cuidado. Llegamos al restaurante indicado por las guías donde debíamos retirar los boletos de tren para la vuelta a Ollantaytambo. Allí nos encontramos y despedimos por última vez de Yoli y Sonia, si bien quedamos encontrarnos al otro día eso nunca sucedería. También nos encontramos con las 4 tipilinas que se habían vuelto antes de Machu Picchu.
Almorzamos todos juntos, nos relajamos un buen rato y fuimos a recorrer un poco el pequeño pueblo. Eran las 15 hs y teníamos que esperar hasta las 19 hs para regresar. Fuimos a lo que parecía ser la plaza central donde había una fuente que tenía en su parte superior la figura de un Inca orgullosamente parado con los brazos abiertos. En frente del mismo estaba el edificio municipal donde me llamo la atención un cartel que decía “Gobierno del Pueblo para el Pueblo”, algo que nuestros gobernantes deberían no solo decirlo sino que hacerlo!. Fuimos a una gran feria que está del otro lado del arroyo donde vimos muchas cosas como para llevar. Cerca de las 18 hs recogimos nuestras cosas del restaurante donde las habíamos dejado para irnos a esperar a la estación de trenes.
Allí esperamos a nuestro tren que era el Inka Rail, un increíble tren con buenas ventanas a los costados y en el techo para poder apreciar el paisaje. Lástima que era de noche!
Arrancó el tren y parecía que era un avión, había mesitas, música funcional y personal de abordo para atendernos. La persona encargada de atendernos era un peruano muy divertido que se hacía llamar J.J. Ni bien arrancó el tren los chicos comienzan a cantarme el feliz cumpleaños para lo cual yo estaba bordó. Cuándo J.J. se percata del hecho me da las salutaciones por el altoparlante y me promete un regalo. En eso aparece una moza que me da un chocolate de regalo y J.J. mientras me saluda informa a todos: “...bueno, Luciano este es tu regalo…” lo decía por la moza, a lo cual todos comenzaron a reírse y la pobre chica luego de saludarme se puso toda colorada y con mucha vergüenza se retiró enseguida para su vagón. Luego nos dieron bebidas y unas galletitas muy ricas.
El viaje fue breve, duró 1.40 horas, llegamos a Ollantaytambo y ahí nos esperaba un micro que nos devolvería a Cusco. El cansancio era terrible nos desmayamos todos, hasta las tipilinas estaban calladas, eso ya es mucho!!!!. La ruta era peligrosa así que más vale dormir para no pensar mucho.
Ya llegados a cusco, el frío se hacía notar, estábamos muy felices porque nos faltaba poco para volver a tomar un baño de agua caliente después de 4 días! Nos despedimos de todos y quedamos en vernos al otro día por la noche para cenar y porque no salir un poco a beber unos tragos de despedida de esta maravillosa ciudad!.
Llegamos al hostal, no lo podíamos encontrar, pasamos por la puerta pero no nos dimos cuenta de cuál era la entrada. Una vez que entramos, nos registramos pero el conserje no encontraba nuestros nombres en la lista, la verdad nos asustamos un poco, pero por fin aparecieron nuestros nombres, nos asignaron la habitación 001 (que me parecía muy bonita por un balconcito que tenía). En el listado vimos los nombres de Jan e Hilde que también fueron hospedantes de allí, la verdad, eso me dio un poco de nostalgia.
Entramos en el cuarto, ordenamos un poco las cosas y nos duchamos. Luego de la relajante ducha me puse a escribir todo lo que recordaba, ya eran las 12 PM habían pasado 20 hs desde que me levante en aquel campamento, era hora de descansar y ponerse a buscar ahora más tranquilo el alacrán que me acosó al principio del día. No lo pude encontrar así que me decidí cerrar los ojos y dormir, después de 4 noches, en una cómoda cama.
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Mi viaje comienza un 7 de agosto
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Camino a Machu Picchu - Día 2
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Llegada a Machu Picchu - Feliz Cumpleaños!
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En Machupicchu...
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