Diarios de viaje > Departamento de Cusco, América del Sur
De Cuzco a Machu Picchu por 7 dólares
Escribe: mochacharme
Desde la terminal del Paso de Santiago, en la ciudad de Cusco, hasta Aguas Calientes-Machu Picchu. Recorrimos uno de los caminos del inca màs largos de la regiòn, por el cual se atravieza el extenso Valle cusqueño de La Convenciòn, con su embriagante olor a cafè y selva de montaña...Un contacto con otra cara del Cusco: los pueblos de las yungas a donde llegan los viajeros pero se tarda el progreso, la sonrisa de su gente amable y agradecida y todos los ingredientes para una gran aventura.
Aguas Calientes y Machu Picchu
Machupicchu, Perú — sábado, 25 de agosto de 2007
Media hora despuès, veìamos a lo lejos el mismo
tren estacionado en la estaciòn de Puente Ruinas, al llegar debès seguir el
camino de tierra que sube hacia la derecha y luego de unos 10 minutos se cruza
el camping municipal de Aguas Calientes, que es muy lindo y està al
costado del rìo. Màs adelante està el pueblo, edificado al costado del rìo que
està siempre furioso. Es un postal muy pintoresca.
El agua fluye tan libre y bruscamente que nos parece que lo arrastrarà hasta
nuestros pies. Lo primero que advertimos es que hay muchos edificios en
construcciòn, seguimos subiendo por la calle que bordea el Urubamba, y doblamos
en una esquina, las calles tienen un aire de antiguo barrio chino, los toldos
plàsticos y los machimbres, los grandes carteles con letra asiàtica y la
sensaciòn de estar siendo absorbido por un mundo de estìmulos mùltiples, los
olores, los colores, las texturas, el exotismo. Jamàs me imaginè asì a Aguas
Calientes.
Conseguimos un hostal a dos cuadras de la plaza, se llama Joe
(habitaciòn para tres con baño privado y agua caliente: 45 soles, què grandes y
còmodas eran esas camas, resultò ser un lugar modesto pero ideal para
descansar). Dentro de la habitaciòn parece que afuera diluviara, pero es el
sonido intenso del rìo, y de alguna forma nos relaja.
Todos los restoranes tienen mesas en las veredas, como en febrero es temporada
baja, en cualquier lado comìas por 15 a 20 soles. Luego en temporada alta los
precios suben un poco.
Recorrimos el mercado, los precios eran similares a los de Cuzco, pero para mi
ya todo era màs de lo mismo, luego fuimos a la plaza a tomar unos helados y
sacarnos algunas fotos, el dìa estaba muy nublado, no conocerìa ese pueblo con
sol. En la Oficina de Turismo compramos el boleto de entrada a la
ciudadela: 120 soles (40 dòlares, pero se abona en soles).
A las 6 de la tarde estàbamos durmiendo, habìa que recuperar energìas para
visitar la ciudadela inca y subir el Waynapicchu al dìa siguiente.
Saldrìamos hacia allì antes de que canten los gallos, sobre las ùltimas horas
de la madrugada del sàbado 24 de febrero, dìa en que cumplì 27 años.
Machu Picchu:
24 de febrero de 2007.
Salimos caminando sobre las 5:15 hs de la madrugada, las calles aùn estaban en
penumbras. Bajamos por la calle que bordea el rìo y compramos unos cafès a una
vendedora ambulante, y a paso tranquilo nos encaminamos hacia la ciudadela. Al
pasar por la terminal de buses que sube hasta allì (la cual cobra 6 dòlares el
boleto, sòlo de ida), notamos que ya estaban preparando los micros.
Llegamos a los dos puentes de acceso al camino zigzagueante que te lleva hasta
la ciudadela. La empresa de buses que sube y baja desde las 6:00 hs. hasta las
17:00 hs. todos los dìas, es parte del monopolio chileno-inglès que tendrà por
20 años la licitaciòn de la ciudadela inca. Dentro de la ciudadela no hay baños
ni nada por el estilo, para utilizar uno, debès hacerlo a la entrada, osea que
si estàs en la cima del Waynapicchu debès hacer magia para llegar al baño
urgente y utilizarlo cuesta 0,50 centavos de dòlar.
Entonces para subir a la ciudadela podès hacerlo en los buses, o bien por la
senda peatonal, que son las mismas escaleras que construyeron los incas,
cortando camino por la montaña a la que le da la vuelta el bus, subìan y
bajaban a diario, seguramente de forma màs àgil de la que lo estaba haciendo
ahora yo. Fieles a nuestro temperamento cada tanto nos detenìamos a mirar el
entorno natural, estaba algo nublado, y por el rocìo de la madrugada toda la
vegetaciòn a nuestro alrededor estaba humedecida, en el camino nos encontrò el
amanecer...adiòs amanercer en la cima del Waynapicchu!!!...jaja...de todas
formas fue bonito...el cielo se veìa de un celeste lavado con algunas lìneas
rosadas y amarillas, sobre la cima de uno de los cerros circundantes flameaba
una bandera con los colores del Perù...el sol quiere brillar, pero aùn le falta
fuerza.
Finalmente llegamos, en el acceso al sitio arqueològico hay algunos guìas
turìsticos que te cobran a partir de 5 dòlares para guiarte e informarte, pero
nosotras querìamos manejarnos libremente...aunque claro no entenderìamos
nada...
Al ser muy temprano habìa poca gente. La ciudadela es asombrosa, pero lo màs
impresionante es el paisaje donde fue levantada, desde uno de los miradores
laterales veìamos la Cordillera de los Andes, bellìsima y contrastante, en
medio de toda esa humedad y verdor, la cordillera relucía y hacia abajo, a unos
500 metros, el rìo, como una ancha lìnea irregular color siena. Realmente los
Incas encontraron el mejor entorno para albergar su fortaleza, su mundo
privado...ciudad escondida.
Desde el mismo mirador, tenemos una buena vista del Waynapicchu, y las
construcciones de piedra, asombrosamente encajadas, en deslumbrante equilibrio,
donde cada piedra es cuadrada o trapezoidal, y es que los incas no conocìan las
rueda.
8:50 de la mañana, hora en que nacì: el sol parecìa cobrar fuerza, y en el
celular del Sol sonò la alarma. Las chicas se acercaron a abrazarme y saludarme
por mi cumpleaños. Me encantò ese detalle de saludarme en la hora exacta que
vine al mundo hace 27 años. Que ellas lo recordaran fue un hermoso regalo.
Estàbamos a pasos del Muro de los Deseos y realizamos el ritual que
consiste en apoyarte con el muro, con los brazos extendidos al costado del
cuerpo en forma de cruz, y que las palmas de las manos toquen la piedra. Se
dice que ese muro transmite energìa, la sufienciente para subir hasta la cima
del Waynapicchu...que no es tarea fàcil.
Era mi cumpleaños y estaba en contacto con una gran piedra que yace ahì desde
hace cientos y cientos de años, que albergò los deseos de otras etnias y
antiguas culturas en el pasado, y que año a año recibe los deseos y el candor
de miles y miles de viajeros. Sin dudas fue un cumpleaños especial...
A las 11:00 hs. de la mañana iniciamos nuestro ascenso a la montaña que se
eleva rumbo al cielo: el Waynapicchu, que quiere decir montaña
joven, serìa imposible concebir ese lugar sin ella. Atravesamos una
puerta de madera clara y doble hoja y como las 400 personas que suben por dìa
registramos nombre, procedencia, hora y fecha.
Luego subiendo por un senderito hay dos caminos, hacia la izquierda se va a la Gran
Caverna, y hacia la derecha se sube a la cima....elegimos este ùltimo.
La travesìa no es cosa fàcil, son cientos y cientos de escalones, las
articulaciones parecen desistir y el aire escasea.
Pasaban los minutos y cada vez costaba màs el ascenso, hay partes en que tenès
que subir de costado, contra el muro hay gruesas cuerdas metàlicas de las
cuales debès agarrarte fuerte y sòlo mirar hacia abajo si no sos muy
impresionable...jaja...
Llegamos a la cima del Waynapicchu, la cual no es muy grande, toda
rocosa, y muy empinada, unos insectos tipo hormigas voladoras pero grandes y
alargadas me espantaban, se me posaban en la cabeza y yo trataba de sacarlas y
me tambaleaba....jjaajaj, decidimos sentarnos y admirar tanta belleza a nuestro
alrededor.
Un hombre nos recomendò bajar por el camino que te lleva al Templo de la
Luna, asì evitàbamos el bajar por donde subimos, por allì luego se
llega hasta la Caberna...y finalmente a la ciudadela.
Todo este trayecto se nos volvió interminable y agotador. Nos habìamos quedado
sin agua y tenìamos hambre. Por este lugar no baja la mayorìa de turistas, asì
que rara vez te cruzabas con alguien.
Finalmente llegamos a la salida, ahora sobre el mostrador de registro
estratègicamente habìa botellas de agua a montones que costaban 7 soles.
Salimos a la ciudadela, eran alrededor de las 3 de la tarde, habìa gente por
todas partes, muchos grupos de turistas con sus guìas, y un sol impresionante,
aunque el cielo se volvìa de a poco tormentoso. Recorrimos un poco las
construcciones de piedra, pero la verdad ya querìamos irnos y como estàbamos
muy cansadas, decidimos pagar los 6 dòlares del bus hasta el pueblo...Jaja!.
Por la noche Sol se quedò durmiendo y con Julia salimos a cenar por unos 10
soles, los restoranes estaban vacìos. Luego a la descansar para desandar el camino de regreso...
http://www.youtube.com/watch?v=9OsLIi2YgAQ&mode=related&search=
(Los Jaivas, "Alturas de Machu Picchu" - poema de Pablo Neruda).
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Publicado el 25/oct/2008, 17.48 |
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Capítulos de este diario
-
1
A Machu Picchu por una ruta alternativa
Valle de La Convención, Perú | 25 de agosto de 2007
-
2
Aguas Calientes y Machu Picchu
Machupicchu, Perú | 25 de agosto de 2007
-
3
El Señor de los milagros
Valle de La Convención, Perú | 25 de agosto de 2007
En Machupicchu...
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