Crónicas de viajes y consejos útiles para viajeros

Escribe: CMPB
Si eres incapaz de imaginar el sueño de la perfección soñado por los hombres geniales que construyeron castillos y fortalezas, los que abrieron un camino en el desierto, los que se emocionaron al ver una gota de agua sobre el pétalo de una rosa o pintaron un cuadro para la humanidad; puedes viajar o visitar mucho, pero en realidad conoces poco. Replantea tu vida y tu sensibilidad.

 

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Macchu Picchu

Machu Picchu, Perú — sábado, 17 de octubre de 2009

El momento que tanto había esperado, había llegado finalmente. Hacia el este, el cielo comenzaba a aclarar sobre los irregulares picos de las montañas. Las ruinas de la antigua ciudad de Machu Picchu, ubicada a más de 2400 metros sobre el nivel del mar, en los altiplanos orientales de Los Andes peruanos, nos envolvía en una niebla gentileza de los marroquíes, su hospitalidad legendaria, y sus parajes exóticos; serán motivo para volverla a visitar, todos sus atractivos quedaron guardados entre mis mayores deseos para regresar.

Después de todo Lawrence de Arabia también la había visitado.

Nos detuvimos allí, en esa fresca mañana, a esperar la salida del sol. En éste monumento a una civilización pasada, nos sentimos más peregrinos que turistas. Ubicada en lo alto de las montañas, en una arrugada depresión entre dos picos en forma de cono, Machu Picchu fue una de las grandes ciudades del Imperio Inca. Durante el Siglo XV, en la cúspide de su poder, ese imperio se extendió desde Ecuador hasta el norte de Chile y Argentina, cubriendo todo el Peru. Machu Picchu era una ciudad independiente. El agua se traía desde la cima de las montañas aledañas a través de una serie de canales de irrigación y acueductos de piedra habilidosamente construidos.

Las terrazas para la agricultura eran excavadas en la montaña, a lo largo de empinadas cuestas, en anchos escalones de aproximadamente dos metros. Desde los distantes valles que se encontraban más abajo, acarreaban tierra fértil. Las llamas y las alpacas eran los animales de carga de los incas y además proveían carne para sus comidas y lana para las mantas y la ropa en general. En la actualidad Machu Picchu es una de las atracciones turísticas más populares del mundo. Un tren sale diariamente desde Cusco, la antigua capital de los Incas, y trae a los visitantes a la ciudad perdida.

La distancia es de sólo 112 Km. pero el recorrido lleva casi cuatro horas porque el tren va sobre una vía estrecha y el terreno es sumamente escarpado. Desde Puente Ruinas, final del trayecto ferroviario, y a lo largo de 8 Km. un camino angosto de arena gruesa va subiendo la montaña, en un trayecto de curvas muy cerradas, recorrido que se hace en unos micros afectados a tal efecto. Este es el recorrido convencional, aunque los más jóvenes optan por el turismo de aventura o trekking, a través del Inca Trail o criollamente llamado Camino del Inca; recorrido que se efectúa a pié, con una duración de 4 días, pasando por el Valle Sagrado de los Incas, acampando en la selva, remontando ríos correntosos o escalando pequeños tramos de Los Andes.

Una verdadera forma de contactarse con la naturaleza y acrecentar el uso de idiomas, ya que estos grupos están casi siempre integrados por gente de todas las latitudes y donde se destacan los suecos, holandeses y dinamarqueses entre otros. Los grupos no son numerosos, no más de 10 ó 12 lo que determina que a través de la convivencia y las experiencias fuertes que se comparten diariamente, se terminen consolidando amistades con personas de todas partes del mundo. .

En Machu Picchu, uno siente como si estuviera sosteniendo un momento de la historia en la palma de la mano. Todas las construcciones con sus calles angostas y sus escaleras de granito que parecen interminables empiezan a resultarnos familiares. Todas ellas fueron construidas de modo tan perfecto, en escalones planos y a intervalos cortos para que quienes las transitaran no se fatigaran mucho. Justo detrás de una elevada cuesta se ven templos ceremoniales y los misteriosos nichos en las paredes.

El lugar está invadido por una extraña sensación del paso del tiempo y su testigo más protagónico está en la cima de la ladera, allí el famoso INTIWATANA ó reloj de sol, domina todo el panorama, muchas veces bajo densas nubes; y como mudo testigo del transcurrir de un pueblo sometido por los "adelantos de la civilización" Cusco, Julio 1986



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